Espectáculos
Celebra 50 años de carrera artística y 40 personificando a Elvis Presley
Published
3 años agoon
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admin
Con la realización del concierto Elvis World Tour, como se titula el espectáculo tributo que rendirá a Elvis Presley, el próximo sábado 17 de junio, a las 20:30 horas, en el Hotel Fiesta Americana Reforma, Héctor Ortiz, el mejor personificador de en América Latina de este cantante, avalado por la BBC de Londres, iniciará los festejos de sus 50 años de trayectoria en los escenarios y 40 de interpretar al Rey del rock.
Con este espectáculo, producido por Sinergias, marketing y entretenimiento; empresa creada y dirigida por Memo Medina; se pretende retomar el concepto de las noches de cabaret en la Ciudad de México, además de recordar las presentaciones que el Rey del rock ofrecía también en Las Vegas, Nevada.
Cabe mencionar que, en este concierto en el Hotel Fiesta Americana Reforma, ubicado en uno de los puntos más céntricos de la CDMX, estará permitida la entrada a público a partir de los 12 años de edad.
Pero volviendo al aniversario artístico de Héctor Ortiz, cabe mencionar que inicia su paso por el ambiente musical como cantante de rock en el año de 1968, para después, en 1973, recibir la invitación de Julissa para participar en la primera puesta en escena en México de la comedia musical Vaselina, al lado de la también productora y de Benny Ibarra.
Durante los siguientes cuatro años actúa también en los musicales Godspel, Pippin, Jesucristo Superestrella, El show de terror de Rocky; además de dirigir y producir The Beatles, en la que también participa, compartiendo escena con Gonzalo Vega, Juan Antonio Edwards y Enrique Rambal, entre otros.
«Lo que influyó en los jóvenes setenteros para hacer comedia musical, fue el hecho de crear un espacio para nosotros dentro de él, ya que era un género en el que se nos tenían algo relegados.
«Al llegar Vaselina se rompieron muchos moldes a este respecto. Si querías ver comedia musical, tenías que ver Mi bella dama o Hello, Dolly, que son bellísimas, pero que son comedias musicales para adultos. Entonces, llegaron Vaselina y Pippin, y rompemos los cánones», dijo Héctor Ortiz.
A la par de esta amplia temporada en los escenarios teatrales, en 1979 inicia una gira por la costa este de Estados Unidos con su grupo Zigzag; para regresar a México en 1983, de nueva cuenta por invitación de Julissa, para participar como director y arreglista vocal de la primera ópera rock de Andrew Loyd Webber, José el Soñador, en la que también actúa como El Faraón Ramsés II, quien se transforma en Elvis Presley.
A raíz del éxito que tiene en este musical, Héctor Ortiz desarrolla y crea un espectáculo llamado Tributo al Rey, en donde hace gala de su voz y su facilidad para personificar e interpretar, de manera impresionante, las tres etapas artísticas del inigualable Rey del rock, iniciándose así esta leyenda dentro de los espectáculos musicales, siendo reconocido en México y en el extranjero.
Otro musical en el que también participó fue el musical mexicano ¡Qué plantón!
Durante los 40 años que ha personificado a Presley, ha sabido realizar varios proyectos con este concepto, logrando dar la sensación al público de estar verdaderamente en un concierto del ídolo musical; destacando entre ellos el espectáculo de Elvis in concert, con motivo del 25 aniversario luctuoso de Elvis Presley, sucedido en 2002, el cual crece de manera significativa en su ensamble, incluyendo, además de coristas, una sección de metales y músicos adicionales.
Otro concierto memorable, dentro de este concepto, fue el realizado durante la última edición del Festival Internacional de Cine Acapulco (FICA); acompañado de la Orquesta Sinfónica de Acapulco, teniendo como escenario La Quebrada, ubicada en ese paradisiaco puerto; esto con motivo al homenaje por 50 años de filmación de la película Fun in Acapulco, evento al que también acudió la primera actriz Elsa Cárdenas, quien participó en la misma.
Al lado de su esposa Angie, ambos como productores, han realizado varias presentaciones en tributo a Elvis Presley, en varios recintos, entre los que se pueden mencionar El Lunario, del Auditorio Nacional; la sala de conciertos Ollin Yoliztli, acompañado de una orquesta sinfónica; el Teatro de la Ciudad Esperanza Iris; el Woodstock Plaza, en Monterrey, Nuevo León; el Teatro Diana, en Guadalajara, Jalisco; además de hacer lo propio en New Orleans; y en el Teatro Nacional Rubén Darío, en Nicaragua.
Regresando al país, también participó en el Festival Cultural, de Mazatlán, Sinaloa; y en el Pepsi Center, en la CDMX; además de realizar una gira por todo el país, presentándose en los casinos Play City.
El 27 de enero de 2019, junto con su grupo The Classics, es parte del espectáculo Elvis in concert, producido por Graceland y presentado en vivo por Priscilla Presley, teniendo como escenario el Auditorio Nacional, en CDMX.
Como cantante solista, en 2023 Héctor Ortiz es invitado por el Instituto de Cultura de Mazatlán a participar como invitado en la Coronación de la Reina de los LXXXIX Juegos Florales dentro del Carnaval Mazatlán 2023, siendo acompañado por la Camerata Mazatlán y compartiendo el escenario con Gloria Gaynor, la Reina de la música disco.
En 1992 y 1993, Héctor Ortiz produjo los tres primeros discos del grupo La Onda Vaselina; con la colaboración musical de Aleks Syntek y Alejandro Zepeda. Años más adelante, junto con su esposa Angie, realizan el disco
Cabe mencionar que también participó en la producción y arreglos vocales del primer disco como solista de Syntek.
También Héctor Ortiz incursionó en el doblaje cinematográfico, siendo la voz oficial para Latinoamérica de Gastón, en la versión live action de La Bella y La Bestia, producida por los Estudios Disney; así como en Los Increíbles 2, haciendo la voz de Winston Deavor.
Fue elegido para interpretar la canción Yo soy tu amigo fiel, además de No acepto, de la película Toy Story 4; además de participar en el doblaje de Dr. Doolitle, con el personaje de James.
Héctor Ortiz es un artista con más de cincuenta años en el mundo del espectáculo, siendo un profesional que entrega corazón y alma en cada actuación; lo que le ha valido el reconocimiento del medio del espectáculo, periodístico y el más importante: el del público, que lo ha ubicado como uno de los mejores y más talentosos exponentes del rock en nuestro país, convirtiéndolo en una leyenda viviente.
Elvis World Tour, el mejor show tributo a Elvis Presley, en la voz e imagen de Héctor Ortiz, el mejor recreador del Rey del rock, avalado por la BBC de Londres; se presentará en cena show el próximo sábado 17 de junio, a las 20:30 horas, en el Hotel Fiesta Americana Reforma, CDMX, ubicado en Av. Paseo de la Reforma 80, Juárez, Cuauhtémoc, 06600 Ciudad de México, CDMX.
Localidades: mil 800 pesos. Incluye DJ, cena y espectáculo. No incluye bebidas. Venta de boletos en www.boletomovil.com
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El Día de Muertos
Educación
Jonás Cuarón y el otro rostro de la migración: Un migrante no es un número, es una historia que merece ser contada.
Published
2 días agoon
3 de noviembre de 2026By
admin
El Confesionario
Por Ray Zubiri
Con humor, romance, boxeo y libros, el cineasta mexicano apuesta por una mirada distinta sobre la migración en Campeón Gabacho, una película que convierte los golpes de la vida en una historia de resistencia, esperanza y comunidad. En una charla que tuve con el cineasta, nos habla de Liborio, de la importancia de la educación y de por qué nadie debería pelear solo.
Hay historias que comienzan con un sueño y otras que comienzan con un golpe. La de Jonás Cuarón tiene algo de ambas. Hijo del reconocido cineasta Alfonso Cuarón, Jonás ha construido su propio camino detrás de las cámaras, demostrando que el talento puede heredarse, pero la identidad artística se conquista.
Nacido en 1981 en la Ciudad de México, es director, guionista y editor. Estudió en Vassar College, en Nueva York, y debutó en el cine con Año Uña (2007), proyecto en el que asumió las funciones de dirección, escritura y edición. Posteriormente colaboró con su padre en el guion de Gravity (2013), producción que obtuvo reconocimiento internacional y llevó a Alfonso Cuarón a ganar el Óscar como Mejor Director. En 2015 presentó Desierto, protagonizada por Gael García Bernal y Jeffrey Dean Morgan, una película que abordó la migración en un contexto de tensiones políticas entre México y Estados Unidos.
Ahora, Jonás vuelve a poner sobre la mesa este tema con Campeón Gabacho, una historia que se aleja de los discursos convencionales para recordarnos que detrás de cada persona migrante existe una vida, una personalidad, sueños, amores y una enorme capacidad para levantarse.
Y es precisamente ahí donde comienza nuestra conversación. Porque si algo tiene esta película es que no pretende que miremos a los migrantes desde la distancia, sino que nos metamos en sus zapatos, conozcamos sus emociones y entendamos que, antes que una estadística, son seres humanos.
En Campeón Gabacho, Jonás Cuarón nos presenta a Liborio, interpretado por Juan Daniel García Treviño, un joven mexicano que llega a Estados Unidos buscando una oportunidad para cambiar su destino. Sin embargo, el camino no será sencillo: enfrentará prejuicios, golpes, dificultades y una realidad que muchas veces parece empeñada en derrotarlo. Pero Liborio tiene algo que no se compra ni se consigue fácilmente: resiliencia.
Le pregunté a Jonás qué fue lo que lo atrapó de la novela de Aura Xilonen, en la que está basada la película, y qué buscaba conservar al llevarla a la pantalla. Su respuesta tiene mucho que ver con la esencia de esta historia: «Lo que me apasionó de la novela desde que la leí era lo divertida que es (…) lo esperanzadora que es su trama».
Y es que, aunque Liborio atraviesa circunstancias complicadas, el personaje no está construido únicamente desde el sufrimiento. Tiene humor, irreverencia, imaginación y una manera muy particular de enfrentar la adversidad. Jonás explica que una de las claves fue conservar esa personalidad durante todo el proceso cinematográfico: «Es una trama muy padre de alguien que, pues, no tiene nada, la vida se lo ha madreado, pero a partir de una resiliencia increíble como personaje (…) se para en alto y empieza a pelear por ellos».
Uno de los elementos más interesantes de Campeón Gabacho es la presencia de los libros. No aparecen como simples objetos de utilería, sino como herramientas que alimentan la imaginación, abren posibilidades y ayudan a construir un futuro. Durante nuestra charla le comenté a Jonás algo que me pareció especialmente significativo: la película coloca a la educación y a la lectura en un lugar fundamental. Liborio encuentra en los libros una manera de imaginar otros mundos y, posteriormente, comparte ese conocimiento con los niños de su comunidad mediante una pequeña biblioteca que comienza con apenas cuatro ejemplares y va creciendo.
Porque sí, en una época en la que pareciera que todo se resuelve con un video de quince segundos, encontrarnos con una película que reivindica el valor de la lectura resulta refrescante.
Le pregunté qué importancia tenía este elemento en la historia y su respuesta fue contundente: «La novela y la película enseñan esta imaginación que tiene Liborio». Para Cuarón, los libros nutren la imaginación del protagonista, pero también permiten descubrir su dimensión humana. «Liborio es como toda persona, un poeta que se enamora, que tiene sueños, que tiene ilusiones».
Y aquí hay una reflexión que vale la pena llevarnos a casa: la educación no solamente sirve para aprender datos o aprobar exámenes; también nos permite imaginar posibilidades que antes parecían imposibles.
Otro de los grandes aciertos de la película es mostrar que nadie sale adelante completamente solo. En su recorrido, Liborio encuentra una comunidad que lo recibe, lo acompaña y le ofrece algo que quizá había buscado durante mucho tiempo: un lugar al cual pertenecer.
En la historia participan figuras fundamentales interpretadas por Rubén Blades y Dolores Heredia, quienes representan esa red de apoyo que transforma la vida del protagonista. Sobre este punto, Jonás me compartió una de las ideas más conmovedoras de la película: la comunidad no solamente ayuda a Liborio, también encuentra en él una inspiración.
«No está peleando solo, está peleando con todo el apoyo de una comunidad», explica. Y agrega una reflexión que resume buena parte del espíritu de la cinta: Liborio termina convirtiéndose en un símbolo para quienes también han recibido golpes de la vida.
Hay una frase que destaca en la historia y que funciona casi como una lección para cualquier persona que esté atravesando una dificultad: «Estás peleando por todo aquel que ha sido golpeado por la vida».
¡Qué poderosa manera de entender la solidaridad! A veces creemos que salir adelante es una tarea individual, pero basta mirar alrededor para descubrir que nuestros logros también están construidos con el apoyo de quienes nos tendieron la mano cuando más lo necesitábamos.
Como cineasta, Jonás Cuarón enfrenta un desafío que va más allá de contar una buena historia: conseguir que el espectador conecte emocionalmente con sus personajes y, después, se cuestione aquello que quizá daba por hecho. Le planteé qué consideraba más difícil: emocionar al público o conseguir que, después de ver una película, reflexione sobre algún tema.
Su respuesta fue muy clara: «Creo que no se puede lograr nada si no logras generar esa emoción primero». Una declaración que explica buena parte de su apuesta cinematográfica. Para Jonás, antes de transmitir un mensaje es necesario construir una conexión con el espectador. Por eso Campeón Gabacho apuesta por el humor, el romance, la aventura y una buena dosis de emociones. No quiere ser una película que únicamente hable de migración, sino una que nos permita conocer a las personas que viven esa experiencia.
Y eso importa mucho en tiempos en los que el discurso político suele reducir a los migrantes a cifras, fronteras y estadísticas. Sobre el mensaje que espera dejar en quienes vean la película, Jonás lo expresa de una manera que merece subrayarse: «Demuestra mucha humanidad y que ser migrante no es solo ser un número, sino que tienes una identidad».
Incluso destaca que las personas migrantes aportan riqueza cultural a las comunidades que las reciben, algo que frecuentemente queda fuera de las conversaciones dominadas por el miedo y los prejuicios.
Llegamos a una de las preguntas que más me interesaba hacerle. En este espacio nos lee una audiencia diversa, particularmente jóvenes que enfrentan sus propios retos. Por eso quise llevar la conversación más allá del cine. Le pregunté qué le diría a quienes sienten que ya recibieron el knockout, que están en el suelo y que la vida prácticamente les está contando los últimos segundos.
También le pregunté si alguna vez había experimentado esos momentos en los que parece que todo está en contra. Su respuesta fue personal y reveladora. Jonás habló de sus hijos y de cómo ellos representan una motivación fundamental cuando aparecen los obstáculos.
«En cualquier momento que la vida me llega a estresar, que llega algo a ser un gran obstáculo, pues yo (…) no hay nada más que con esa emoción de Liborio de seguir adelante, pues de ver que lo tienes que hacer por ellos».
No necesitó una fórmula mágica ni una frase motivacional de calendario. Habló de algo mucho más profundo: encontrar motivos para continuar, recordar a quienes dependen de nosotros y entender que nuestra lucha puede tener un significado que va más allá de lo individual.
Porque levantarse no siempre significa que uno sea invencible; a veces significa que todavía hay alguien por quien vale la pena intentarlo.
Campeón Gabacho, escrita y dirigida por Jonás Cuarón, con guion de Aura Xilonen y el propio director, está protagonizada por Juan Daniel García Treviño, Leslie Grace, Rubén Blades, Eddie Marsan, Rosario Dawson y Dolores Heredia. La producción cuenta además con una propuesta musical que reúne canciones e interpretaciones de artistas como Maluma, Alemán, Santa Fe Klan, Anitta, Grupo Frontera, Los Tigres del Norte y Rawayana, entre otros.
Después de conversar con Jonás Cuarón queda claro que Campeón Gabacho no es solamente una historia sobre migración o boxeo. Es una invitación a mirar al otro sin prejuicios, a reconocer el valor de la educación, a entender la importancia de la comunidad y, sobre todo, a no perder la capacidad de levantarnos.
Me quedo con una idea que atraviesa toda la conversación: todos, en algún momento, hemos sentido que la vida nos ha puesto contra las cuerdas. Algunos hemos tenido la fortuna de encontrar una mano que nos ayude a levantarnos; otros todavía están buscando esa comunidad que les recuerde que no están solos.
Y quizá ese sea el verdadero campeonato que tenemos que ganar: no dejar de luchar, pero tampoco olvidar que hay otras personas peleando a nuestro lado. Porque, como nos recuerda esta historia, la vida puede golpearte muchas veces, pero no tiene por qué definirte el último golpe.
¡No se pierdan Campeón Gabacho?
La columna de esta semana ha terminado pueden ir en paz.
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Educación
“Un legado lleno de color: Instituto Alabama dedica su ofrenda a Pedro Linares López”
Published
1 semana agoon
29 de octubre de 2026By
admin
Con una explosión de color, imaginación y tradición mexicana, el Instituto Alabama presentó su ofrenda de Día de Muertos 2026 dedicada a Pedro Linares López, el maestro cartonero originario de la Ciudad de México y creador de los alebrijes.
Este año, la comunidad escolar decidió rendir homenaje al artesano que transformó un sueño en patrimonio cultural. La ofrenda, montada por alumnos, docentes y padres de familia, estuvo custodiada por alebrijes monumentales elaborados con técnica de cartonería — papel, cartón, engrudo y estructuras de alambre — pintados con los colores vibrantes que caracterizan a estas criaturas fantásticas.
Los alebrijes son seres imaginarios conformados por elementos fisonómicos de animales diferentes, una combinación de varios animales reales y fantásticos. Su historia comenzó en 1936, cuando Pedro Linares López, cartonero del barrio de La Merced, enfermó gravemente a los 30 años y cayó en un profundo sueño.
Según su propio relato, soñó con un bosque apacible con árboles, rocas y animales que de pronto se convirtieron en criaturas extrañas: vio un burro con alas, un gallo con cuernos de toro y un león con cabeza de perro. Todos gritaban al unísono una sola palabra: “¡Alebrijes, alebrijes, alebrijes!”
Al despertar — cuenta la leyenda, en medio de su propio velorio — decidió darle vida a esa visión con su habilidad como cartonero. Con el tiempo, su obra llegó a manos de Diego Rivera y Frida Kahlo, fue llevada a exposiciones en Estados Unidos y Europa, y en 1990 le valió el Premio Nacional de Ciencias y Artes en la categoría de Artes y Tradiciones Populares.

En la tradición actual del Día de Muertos, los alebrijes se han convertido en guías espirituales que acompañan a las ánimas en su regreso, por su naturaleza híbrida entre lo terrenal y lo celestial.La ofrenda del Instituto Alabama integró ese simbolismo: cada grupo elaboró su alebrije como guardián, colocando en el altar elementos tradicionales — cempasúchil, pan de muerto, fotografías y papel picado — junto a carteles donde los alumnos explicaron qué animal combinaron y qué significa.
Con esta dedicatoria las directoras del Instituto Alabama Ángela Alonso Martínez del plantel 1 y Georgina M. López del plantel 2 refrendan su compromiso de mantener vivas las tradiciones mexicanas, enseñando a las nuevas generaciones que el arte popular es también una forma de honrar la memoria.
Espectáculos
Ricky Martin cierra su gira en Puebla con gradas vacías y molestia entre sus fans
Published
1 semana agoon
27 de octubre de 2026By
admin
Staff Revista Puebla
El cierre de la gira de Ricky Martin en Puebla, México «Ricky Martin Live», quedó marcado por la escasa asistencia de público al estadio de béisbol Hermanos Serdán.
Ante la poca respuesta de los fans, algunas gradas tuvieron que ser cubiertas con lonas negras para disimular los espacios vacíos, dejando una imagen que contrastó con la expectativa que suele generar el cantante puertorriqueño.

A la baja convocatoria como se observa en la imagen minutos antes de iniciar el concierto se sumó el retraso en el inicio del concierto, situación que generó molestias entre los asistentes.
Sin embargo, la mayor controversia surgió cuando personas que habían pagado boletos de 960 pesos fueron reubicadas en la zona Diamante, con la intención de concentrar al público y dar una mayor sensación de aforo.
La decisión provocó el descontento de quienes desembolsaron 5 mil 690 pesos por estar en esa zona, al considerar que no existía una diferencia real entre el costo de sus entradas y el de los boletos más económicos. Así, lo que debía ser una noche de celebración musical terminó envuelto en cuestionamientos sobre la organización, la experiencia de los asistentes y la respuesta del público poblano.

