Educación
Viva México celebra su 14.ª edición y lleva el cine mexicano al corazón de París
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2 meses agoon
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El Confesionario
Por Ray Zubiri
Hay películas que entretienen, otras que cuestionan y algunas que, además, consiguen tender puentes entre culturas. Eso es precisamente lo que busca Viva México, encuentros cinematográficos, que del 6 al 12 de octubre de 2026 celebrará en París su 14.ª edición, con el Cinéma Luminor Hôtel de Ville como sede principal.
Desde su creación en 2013, Viva México se ha convertido en un espacio fundamental para acercar al público francés a la diversidad, creatividad y vitalidad del cine mexicano contemporáneo. Durante siete días, el festival no solamente propone descubrir películas recientes, sino generar un auténtico diálogo entre cineastas, profesionales, estudiantes y espectadores de México y Francia.
Y esta edición llega con un cartel de invitados que habla por sí mismo: Diego Luna, Fernando Eimbcke, Indira Cato, Rodrigo Plá, Bruno Santamaría, Victoria Clay Mendoza, Francesco Taboada Tabone, Benjamin Pech y Marion d’Ornano, quienes participarán en diferentes actividades y encuentros con el público.
La programación de esta decimocuarta edición ofrecerá una mirada amplia a la cinematografía nacional con nueve largometrajes de ficción, cuatro documentales, un programa de cortometrajes y una propuesta de cine patrimonio, que incluye Cronos.
Pero Viva México no solamente mira al presente. También apuesta por las nuevas generaciones mediante Cine Niño, programa de cortometrajes subtitulados al francés dirigido al público infantil, y Cine Joven, iniciativa enfocada en estudiantes.
Los números hablan de su alcance. En 2025, Cine Joven acercó el cine mexicano a más de 1,500 alumnos y docentes, mientras que el festival recibió más de 1,200 espectadores durante sus siete días de programación.
Uno de los grandes atractivos de esta edición será la posibilidad de escuchar directamente a destacados representantes del cine mexicano.
El director Fernando Eimbcke, una de las voces más reconocidas de la cinematografía nacional contemporánea, ofrecerá el 10 de octubre una masterclass en la Sorbonne Université, titulada La fantástica realidad, donde hablará sobre su relación con la realidad, la ficción y la espontaneidad a lo largo de su trayectoria.
Esta actividad forma parte de una colaboración que ya suma 10 años y que ha permitido llevar a la Sorbona a importantes figuras del cine mexicano como María Novaro, Michel Franco, Tatiana Huezo, Guillermo Arriaga, Nicolás Celis, Fernanda Valadez, Astrid Rondero, Juan Carlos Rulfo, Ernesto Contreras y Arcelia Ramírez, entre otros.
Por su parte, Diego Luna participará en un encuentro especial en La Fémis, una de las principales escuelas de cine de Francia, donde conversará sobre su trayectoria y compartirá sus experiencias con las nuevas generaciones de cineastas franceses.
Y aquí está, quizá, uno de los mayores valores de Viva México: no se trata solamente de llevar películas mexicanas a Francia, sino de poner en contacto a quienes hacen cine, quienes están aprendiendo a hacerlo y quienes lo disfrutan.
La edición 2026 adquiere además un significado especial al desarrollarse en el marco del bicentenario de las relaciones diplomáticas entre México y Francia.
En este contexto se presentará en línea la nueva Guía de Coproducción Francia-México, elaborada por Cinélatino, en colaboración con el Instituto Francés de América Latina (IFAL), el Centre national du cinéma et de l’image animée (CNC) y el Instituto Mexicano de Cinematografía (IMCINE).
Esta iniciativa forma parte de la estrecha colaboración que VIVA MEXICO mantiene con IMCINE y responde a una intención muy concreta: favorecer no solamente la circulación de las películas mexicanas en Francia, sino también fortalecer los intercambios entre las industrias cinematográficas de ambos países.
Porque el cine, además de contar historias, genera oportunidades, abre conversaciones y puede convertirse en una poderosa herramienta para construir vínculos internacionales.
Hay otro aspecto que me parece especialmente relevante: Cine Conexión, iniciativa mediante la cual Viva México genera encuentros en espacios institucionales franceses para reunir al mundo cinematográfico con la sociedad civil y representantes públicos alrededor de temas de actualidad.
En ediciones anteriores se han abordado asuntos como la migración, la salud mental y el acceso universal al agua.
Este año, la conversación pondrá el foco en el ciberacoso y las violencias digitales, un problema que afecta particularmente a las nuevas generaciones y que demuestra que el cine también puede ser un punto de partida para discutir los desafíos que enfrentamos como sociedad.
Y como una buena celebración mexicana no puede quedarse únicamente en las salas de cine, Viva México conserva desde sus orígenes su carácter festivo y cultural.
Durante el fin de semana, el público podrá disfrutar de un Mercadito mexicano, con venta y degustación de especialidades que permitirán prolongar la experiencia más allá de las películas.
Así, durante una semana, el Cinéma Luminor Hôtel de Ville y distintos espacios culturales y académicos de París se convertirán en puntos de encuentro donde convivirán películas, conversaciones, actividades profesionales, gastronomía, estudiantes, cineastas y público.
Y es que celebrar catorce ediciones no es poca cosa. Viva México ha conseguido construir, desde 2013, una plataforma que permite que Francia conozca distintas caras del México contemporáneo a través de sus historias, sus realizadores y sus imágenes.
Catorce ediciones después, Viva México reafirma su misión: crear en Francia un espacio de encuentro, difusión y reflexión alrededor del cine mexicano; acercar nuestras películas y nuestros creadores a nuevos públicos y, sobre todo, fortalecer los lazos cinematográficos entre México y Francia.
Porque cuando una película cruza una frontera, no solamente viaja una historia. También viajan nuestra cultura, nuestra memoria, nuestras preguntas y nuestra manera de mirar el mundo.
Y desde París, el cine mexicano vuelve a demostrar que tiene mucho que decir.
La columna de esta semana ha terminado pueden ir en paz.
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El Día de Muertos
Educación
Jonás Cuarón y el otro rostro de la migración: Un migrante no es un número, es una historia que merece ser contada.
Published
4 horas agoon
3 de noviembre de 2026By
admin
El Confesionario
Por Ray Zubiri
Con humor, romance, boxeo y libros, el cineasta mexicano apuesta por una mirada distinta sobre la migración en Campeón Gabacho, una película que convierte los golpes de la vida en una historia de resistencia, esperanza y comunidad. En una charla que tuve con el cineasta, nos habla de Liborio, de la importancia de la educación y de por qué nadie debería pelear solo.
Hay historias que comienzan con un sueño y otras que comienzan con un golpe. La de Jonás Cuarón tiene algo de ambas. Hijo del reconocido cineasta Alfonso Cuarón, Jonás ha construido su propio camino detrás de las cámaras, demostrando que el talento puede heredarse, pero la identidad artística se conquista.
Nacido en 1981 en la Ciudad de México, es director, guionista y editor. Estudió en Vassar College, en Nueva York, y debutó en el cine con Año Uña (2007), proyecto en el que asumió las funciones de dirección, escritura y edición. Posteriormente colaboró con su padre en el guion de Gravity (2013), producción que obtuvo reconocimiento internacional y llevó a Alfonso Cuarón a ganar el Óscar como Mejor Director. En 2015 presentó Desierto, protagonizada por Gael García Bernal y Jeffrey Dean Morgan, una película que abordó la migración en un contexto de tensiones políticas entre México y Estados Unidos.
Ahora, Jonás vuelve a poner sobre la mesa este tema con Campeón Gabacho, una historia que se aleja de los discursos convencionales para recordarnos que detrás de cada persona migrante existe una vida, una personalidad, sueños, amores y una enorme capacidad para levantarse.
Y es precisamente ahí donde comienza nuestra conversación. Porque si algo tiene esta película es que no pretende que miremos a los migrantes desde la distancia, sino que nos metamos en sus zapatos, conozcamos sus emociones y entendamos que, antes que una estadística, son seres humanos.
En Campeón Gabacho, Jonás Cuarón nos presenta a Liborio, interpretado por Juan Daniel García Treviño, un joven mexicano que llega a Estados Unidos buscando una oportunidad para cambiar su destino. Sin embargo, el camino no será sencillo: enfrentará prejuicios, golpes, dificultades y una realidad que muchas veces parece empeñada en derrotarlo. Pero Liborio tiene algo que no se compra ni se consigue fácilmente: resiliencia.
Le pregunté a Jonás qué fue lo que lo atrapó de la novela de Aura Xilonen, en la que está basada la película, y qué buscaba conservar al llevarla a la pantalla. Su respuesta tiene mucho que ver con la esencia de esta historia: «Lo que me apasionó de la novela desde que la leí era lo divertida que es (…) lo esperanzadora que es su trama».
Y es que, aunque Liborio atraviesa circunstancias complicadas, el personaje no está construido únicamente desde el sufrimiento. Tiene humor, irreverencia, imaginación y una manera muy particular de enfrentar la adversidad. Jonás explica que una de las claves fue conservar esa personalidad durante todo el proceso cinematográfico: «Es una trama muy padre de alguien que, pues, no tiene nada, la vida se lo ha madreado, pero a partir de una resiliencia increíble como personaje (…) se para en alto y empieza a pelear por ellos».
Uno de los elementos más interesantes de Campeón Gabacho es la presencia de los libros. No aparecen como simples objetos de utilería, sino como herramientas que alimentan la imaginación, abren posibilidades y ayudan a construir un futuro. Durante nuestra charla le comenté a Jonás algo que me pareció especialmente significativo: la película coloca a la educación y a la lectura en un lugar fundamental. Liborio encuentra en los libros una manera de imaginar otros mundos y, posteriormente, comparte ese conocimiento con los niños de su comunidad mediante una pequeña biblioteca que comienza con apenas cuatro ejemplares y va creciendo.
Porque sí, en una época en la que pareciera que todo se resuelve con un video de quince segundos, encontrarnos con una película que reivindica el valor de la lectura resulta refrescante.
Le pregunté qué importancia tenía este elemento en la historia y su respuesta fue contundente: «La novela y la película enseñan esta imaginación que tiene Liborio». Para Cuarón, los libros nutren la imaginación del protagonista, pero también permiten descubrir su dimensión humana. «Liborio es como toda persona, un poeta que se enamora, que tiene sueños, que tiene ilusiones».
Y aquí hay una reflexión que vale la pena llevarnos a casa: la educación no solamente sirve para aprender datos o aprobar exámenes; también nos permite imaginar posibilidades que antes parecían imposibles.
Otro de los grandes aciertos de la película es mostrar que nadie sale adelante completamente solo. En su recorrido, Liborio encuentra una comunidad que lo recibe, lo acompaña y le ofrece algo que quizá había buscado durante mucho tiempo: un lugar al cual pertenecer.
En la historia participan figuras fundamentales interpretadas por Rubén Blades y Dolores Heredia, quienes representan esa red de apoyo que transforma la vida del protagonista. Sobre este punto, Jonás me compartió una de las ideas más conmovedoras de la película: la comunidad no solamente ayuda a Liborio, también encuentra en él una inspiración.
«No está peleando solo, está peleando con todo el apoyo de una comunidad», explica. Y agrega una reflexión que resume buena parte del espíritu de la cinta: Liborio termina convirtiéndose en un símbolo para quienes también han recibido golpes de la vida.
Hay una frase que destaca en la historia y que funciona casi como una lección para cualquier persona que esté atravesando una dificultad: «Estás peleando por todo aquel que ha sido golpeado por la vida».
¡Qué poderosa manera de entender la solidaridad! A veces creemos que salir adelante es una tarea individual, pero basta mirar alrededor para descubrir que nuestros logros también están construidos con el apoyo de quienes nos tendieron la mano cuando más lo necesitábamos.
Como cineasta, Jonás Cuarón enfrenta un desafío que va más allá de contar una buena historia: conseguir que el espectador conecte emocionalmente con sus personajes y, después, se cuestione aquello que quizá daba por hecho. Le planteé qué consideraba más difícil: emocionar al público o conseguir que, después de ver una película, reflexione sobre algún tema.
Su respuesta fue muy clara: «Creo que no se puede lograr nada si no logras generar esa emoción primero». Una declaración que explica buena parte de su apuesta cinematográfica. Para Jonás, antes de transmitir un mensaje es necesario construir una conexión con el espectador. Por eso Campeón Gabacho apuesta por el humor, el romance, la aventura y una buena dosis de emociones. No quiere ser una película que únicamente hable de migración, sino una que nos permita conocer a las personas que viven esa experiencia.
Y eso importa mucho en tiempos en los que el discurso político suele reducir a los migrantes a cifras, fronteras y estadísticas. Sobre el mensaje que espera dejar en quienes vean la película, Jonás lo expresa de una manera que merece subrayarse: «Demuestra mucha humanidad y que ser migrante no es solo ser un número, sino que tienes una identidad».
Incluso destaca que las personas migrantes aportan riqueza cultural a las comunidades que las reciben, algo que frecuentemente queda fuera de las conversaciones dominadas por el miedo y los prejuicios.
Llegamos a una de las preguntas que más me interesaba hacerle. En este espacio nos lee una audiencia diversa, particularmente jóvenes que enfrentan sus propios retos. Por eso quise llevar la conversación más allá del cine. Le pregunté qué le diría a quienes sienten que ya recibieron el knockout, que están en el suelo y que la vida prácticamente les está contando los últimos segundos.
También le pregunté si alguna vez había experimentado esos momentos en los que parece que todo está en contra. Su respuesta fue personal y reveladora. Jonás habló de sus hijos y de cómo ellos representan una motivación fundamental cuando aparecen los obstáculos.
«En cualquier momento que la vida me llega a estresar, que llega algo a ser un gran obstáculo, pues yo (…) no hay nada más que con esa emoción de Liborio de seguir adelante, pues de ver que lo tienes que hacer por ellos».
No necesitó una fórmula mágica ni una frase motivacional de calendario. Habló de algo mucho más profundo: encontrar motivos para continuar, recordar a quienes dependen de nosotros y entender que nuestra lucha puede tener un significado que va más allá de lo individual.
Porque levantarse no siempre significa que uno sea invencible; a veces significa que todavía hay alguien por quien vale la pena intentarlo.
Campeón Gabacho, escrita y dirigida por Jonás Cuarón, con guion de Aura Xilonen y el propio director, está protagonizada por Juan Daniel García Treviño, Leslie Grace, Rubén Blades, Eddie Marsan, Rosario Dawson y Dolores Heredia. La producción cuenta además con una propuesta musical que reúne canciones e interpretaciones de artistas como Maluma, Alemán, Santa Fe Klan, Anitta, Grupo Frontera, Los Tigres del Norte y Rawayana, entre otros.
Después de conversar con Jonás Cuarón queda claro que Campeón Gabacho no es solamente una historia sobre migración o boxeo. Es una invitación a mirar al otro sin prejuicios, a reconocer el valor de la educación, a entender la importancia de la comunidad y, sobre todo, a no perder la capacidad de levantarnos.
Me quedo con una idea que atraviesa toda la conversación: todos, en algún momento, hemos sentido que la vida nos ha puesto contra las cuerdas. Algunos hemos tenido la fortuna de encontrar una mano que nos ayude a levantarnos; otros todavía están buscando esa comunidad que les recuerde que no están solos.
Y quizá ese sea el verdadero campeonato que tenemos que ganar: no dejar de luchar, pero tampoco olvidar que hay otras personas peleando a nuestro lado. Porque, como nos recuerda esta historia, la vida puede golpearte muchas veces, pero no tiene por qué definirte el último golpe.
¡No se pierdan Campeón Gabacho?
La columna de esta semana ha terminado pueden ir en paz.
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Contacto: rayzubiri@yahoo.com.mx Redes Sociales: @RayZubiri
Si usted es un medio de comunicación y se pregunta si puede publicar esta columna en su medio, ¡la respuesta es sí! Solo asegúrese de dar el crédito adecuado a www.revistapuebla.com y al autor.
Educación
Preservan estudiantes BUAP tradición mexicana de Día de Muertos
Published
4 días agoon
30 de octubre de 2026By
admin
- Los alumnos de la Preparatoria Benito Juárez García realizaron dos monumentales ofrendas.
- Alumnos del turno matutino y vespertino de la preparatoria Lic. Benito Juárez García realizaron dos monumentales ofrendas para conmemorar el Día de Muertos en su unidad académica.
- María Inés Antonio Villanueva, directora de este centro educativo, señaló que esta exposición nace de la inquietud por preservar la cultura y motivar en los estudiantes el orgullo por su identidad.
- En el evento se exhibieron los trabajos de los estudiantes realizados en el taller “Pintura al óleo”, iniciativa de la Vicerrectoría de Extensión y Difusión de la Cultura (VEDC), que busca impulsar el talento de los preparatorianos, quienes se mostraron emocionados desde la primera sesión de este espacio.
- Asimismo, participaron los integrantes de danza folclórica de esta unidad académica, quienes montaron la demostración con una serie de bailes tradicionales.
Educación
“Un legado lleno de color: Instituto Alabama dedica su ofrenda a Pedro Linares López”
Published
5 días agoon
29 de octubre de 2026By
admin
Con una explosión de color, imaginación y tradición mexicana, el Instituto Alabama presentó su ofrenda de Día de Muertos 2026 dedicada a Pedro Linares López, el maestro cartonero originario de la Ciudad de México y creador de los alebrijes.
Este año, la comunidad escolar decidió rendir homenaje al artesano que transformó un sueño en patrimonio cultural. La ofrenda, montada por alumnos, docentes y padres de familia, estuvo custodiada por alebrijes monumentales elaborados con técnica de cartonería — papel, cartón, engrudo y estructuras de alambre — pintados con los colores vibrantes que caracterizan a estas criaturas fantásticas.
Los alebrijes son seres imaginarios conformados por elementos fisonómicos de animales diferentes, una combinación de varios animales reales y fantásticos. Su historia comenzó en 1936, cuando Pedro Linares López, cartonero del barrio de La Merced, enfermó gravemente a los 30 años y cayó en un profundo sueño.
Según su propio relato, soñó con un bosque apacible con árboles, rocas y animales que de pronto se convirtieron en criaturas extrañas: vio un burro con alas, un gallo con cuernos de toro y un león con cabeza de perro. Todos gritaban al unísono una sola palabra: “¡Alebrijes, alebrijes, alebrijes!”
Al despertar — cuenta la leyenda, en medio de su propio velorio — decidió darle vida a esa visión con su habilidad como cartonero. Con el tiempo, su obra llegó a manos de Diego Rivera y Frida Kahlo, fue llevada a exposiciones en Estados Unidos y Europa, y en 1990 le valió el Premio Nacional de Ciencias y Artes en la categoría de Artes y Tradiciones Populares.

En la tradición actual del Día de Muertos, los alebrijes se han convertido en guías espirituales que acompañan a las ánimas en su regreso, por su naturaleza híbrida entre lo terrenal y lo celestial.La ofrenda del Instituto Alabama integró ese simbolismo: cada grupo elaboró su alebrije como guardián, colocando en el altar elementos tradicionales — cempasúchil, pan de muerto, fotografías y papel picado — junto a carteles donde los alumnos explicaron qué animal combinaron y qué significa.
Con esta dedicatoria las directoras del Instituto Alabama Ángela Alonso Martínez del plantel 1 y Georgina M. López del plantel 2 refrendan su compromiso de mantener vivas las tradiciones mexicanas, enseñando a las nuevas generaciones que el arte popular es también una forma de honrar la memoria.
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