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Opinión

Columna Educación con Tecnología: Por Luis Lach.

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Luis Lach.

Políticas públicas en tecnologías para la educación.

Si uno se asoma a lo que se ha hecho en al país en relación a la introducción de nuevas tecnologías en el país, se encuentra con que hay un número muy grande de políticas que desarrollaron los gobiernos de la república, más otros gobiernos estatales y locales, con el apoyo de múltiples organismos, universidades y organizaciones de la sociedad civil.

En un inicio se implementaron políticas que sobreviven hasta la fecha, en otros casos fueron acciones e iniciativas sin objetivos claros, pero que tuvieron su momento y forman parte de la historia del cómputo educativo con tecnología. Estamos hablando de los años 50 y 60, cuando, por ejemplo, llega la primera computadora a la UNAM en el año 1958, o la creación en 1968 de las Telesecundarias.

Para los años 70, se incorporaban laboratorios de cómputo, en una época en que el cómputo personal no existía aún. Ejemplo de esto, son las grandes universidades públicas (UNAM, IPN, etc), y privadas como el ITESM y la Universidad La Salle, entre otras instituciones, que van desrrollando programas curriculares de enseñanza de la computación para los estudiantes a nivel general.

Los años 80, podría decirse que es el verdadero inicio del cómputo para la educación. Nacieron programas de gobierno, como COEEBA (Introducción del cómputo educativo en educación básica, por sus siglas), así como uno de los primeros programas de infraestructura de cómputo para la educación pública; el muy controvertido Microsep, con el que se dotaban de equipos Radio Shack, ensamblados en México, para escuelas.

A inicios de los años 90, se crea la Red Edusat, que hasta la fecha transmite contenidos televisivos vía satélite. De la mano de estos esfuerzos, un actor que ya desde los años 80 era estratégico en todas estas iniciativas ha sido el ILCE, donde nacerían proyectos fundamentales como Red Escolar, que se basaba en un principio, en un equipamiento básico para aulas de medios en escuelas, donde se contaba con 4 computadoras, impresora, televisor para contenidos de Edusat y colecciones de discos compactos.
A finales de la década de los 90, se incorporó una iniciativa de la Universidad Pedagógica Nacional y del ILCE llamada Proyecto SEC 21, que aprovechaba los desarrollos de Edusat y Red Escolar en favor de la escuela secundaria.

Posteriormente, ya en el siglo XXI, y como programa del gobierno federal, durante el periodo 2000-2006, se implementó el programa de mayor envergadura hasta el día de hoy, desarrollado por el ILCE. Estamos hablando del Programa Enciclomedia, que llevaba un proyector, un pizarrón electrónico y una computadora a las escuelas públicas del país, acompañado de una serie de contenidos poderosos y atractivos a los estudiantes. A pesar de recibir numerosos reconocimientos, así como críticas, al día de hoy todavía se encuentran escuelas públicas que cuentan con el equipo de Enciclomedia. Por supuesto ya no funcionan, pero hablan de un programa que tuvo un gran despliegue e impacto. Más adelante, en el siguiente gobierno, Enciclomedia fue cancelada (no así sus contenidos que fueron reutilizados para siguientes programas de gobierno).

El Programa Habilidades Digitales para todos constituyó el siguiente programa federal, entre 2006 y 2012. Consistió en implementación de las llamadas aulas telemáticas y contenidos para las escuelas. Fue un programa muy caro y con resultados muy pobres.

Para la segunda década del siglo XXI, se adoptó la estrategia de dotar, en un primer momento se licitaron equipos Classmate de Intel, para estudiantes de 5º año de primaria en tres entidades federativas. Posteriormente, las licitaciones fueron de Tabletas, que se dieron en propiedad a niños de 5º año de primaria, como parte del Programa de inclusión y alfabetización digital. Posteriormente, cobró relevancia la Coordinación del programa Aprendemx, quienes montaron las llamadas Aulas Aprende 2.0.

El nuevo gobierno se topó con la pandemia de COVID 19, y como plan emergente desarrolló el programa Aprende en casa, que permitió a todos los estudiantes de educación básica continuar sus estudios a través de la televisión. Si bien, era la opción natural, dada la escasa infraestructura tecnológica en las escuelas, y por supuesto, en los hogares de los estudiantes, el reto de este programa ha supuesto muchas limitaciones. Se esperaría que en lo sucesivo, en este gobierno se centrara la atención en la capacitación docente en herramientas como Office 365 o Google Workspace for Education, programas que han dotado de correos electrónicos a toda la población del país y que cuentan con suficientes herramientas para el trabajo en la escuela, ahora que se está regresando a la presencialidad. Y hablando de capacitación docente, poner atención también a las evaluaciones y certificaciones que CONOCER tiene desplegados para impulsar la formación continua de los maestros orientada al uso adecuado de las TIC y de las TAC.

Muchas organizaciones, además de la SEP Federal y de los estados, han acompañado el proceso de introducción tecnológica en el país. Desde organizaciones académicas, privadas, de la sociedad civil, los aportes han sido muy diversos a lo largo del tiempo.
Algunos ejemplos de estas organizaciones son, a lo largo de los años:
1. ILCE
2. CUAED/UNAM
3. DGCTIC/UNAM
4. UNETE
5. ITESM

De todo lo anteriormente descrito (que no detallado), podemos ver que hay una amplia trayectoria de proyectos, políticas públicas (o intentos), pero no se ve una trayectoria uniforme, bien planeada, que sea resultado de una visión estratégica de largo plazo del país, con evaluaciones en el largo plazo que impliquen modificaciones estructurales del perfil de egreso del estudiante mexicano. Pareciera ser que estamos condenados a improvisar todo el tiempo y a abandonar los proyectos a la primera señal de dificultad o a que quien la impulsó ya no está en el encargo.

Los países que avanzan de forma más consistente, son aquellos en los que la política pública es de largo plazo, resultado de la planeación y los ajustes necesarios a los programas (y no su continua mutilación o cancelación). Y eso sólo se logra si estas políticas son de Estado y no de gobierno. ¿Y cuál es la diferencia? Que en una política de Estado se establecen las prioridades de la nación. Por ejemplo, el interés superior de la infancia. Y no importan qué gobierno esté, se respeta el plan nacional en primer lugar. Un gobierno tiene un periodo de tiempo, y por tanto, le importan los resultados dentro de ese tiempo y no al futuro.

¿Y quién debe ser garante de las políticas de Estado? Yo pienso que debemos ser todos como parte integrante del Estado Mexicano, en la medida de nuestras responsabilidades y posibilidades: Poder legislativo, judicial, sociedad civil organizada, etc., y el poder ejecutivo operando los programas de acuerdo a un plan de largo alcance del país. De otra forma seguiremos viendo gobiernos que creen descubrir el agua tibia, que quieren borrar lo avanzado y cuyos planes son exclusivamente del plazo de su mandato.

Debemos entender, de una vez por todas:

Los planes de política pública deben ser de largo plazo.
La experiencia de México es muy amplia en tecnología educativa, pero sumamente fragmentada. Tenemos una multiplicidad de iniciativas, y muy pocos avances que permitan trasladar estos esfuerzos financieros y del talento en resultados que empujen a los estudiantes ser más competitivos a nivel internacional. Pruebas internacionales como PISA, son una muestra de que no avanzamos casi nada de forma consistente. Las TIC deben servir a modelar al ciudadano, a través de modelos pedagógicos actuales y pertinentes y que saquen provecho de las capacidades de nuestra población. Caso contrario estaremos condenados en el tiempo a la irrelevancia como país. Así de grave es el reto, que requiere de voces que escuchen y ayuden a empujar una nueva visión de lo que debemos entender por verdaderas políticas púbicas.

Luis Lach: Profesional en educación, con amplia experiencia en programas educativos formales, y extra escolarizados de diverso tipo. Actualmente, desarrolla sus esfuerzos en favor del uso de tecnologías para el aprendizaje y el conocimiento, particularmente apoyando procesos de capacitación, evaluación y certificación de competencias de docentes de diversos niveles educativos. Es socio fundador de Draf Consultores, S.A.S., de C.V., donde apoya a tomadores de decisiones de empresas educativas en sus procesos de calidad educativa.

Sus redes sociales:

Correo: luislach@drafconsultores.com

Linkedin: https://www.linkedin.com/in/luis-lach-48b8452/ https://www.linkedin.com/company/drafconsultores/?viewAsMember=true 

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Educación

A 100 años de la Guerra Cristera de México: Lo que debes saber.

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Educación

Germán Bricio: el mexicano que se prepara para tocar el espacio y convertir un sueño en legado

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El Confesionario

Por Ray Zubiri

Hay entrevistas que terminan cuando se apaga el micrófono y hay otras que se quedan dando vueltas en la cabeza. La charla que tuve con Germán Bricio pertenece a la segunda categoría. Y es que hablar con un mexicano que se prepara para viajar al espacio no es precisamente una conversación de todos los días.

Lo primero que pensé cuando tuve a Germán frente al micrófono fue: ¿qué se le pregunta a un hombre que está a punto de cumplir uno de esos sueños que parecían imposibles? Así que fui directo al punto: ¿cómo termina un empresario mexicano preparando las maletas para viajar al espacio?

Germán me respondió con una frase que, desde ese momento, se convirtió en el hilo conductor de nuestra conversación: “Muchas veces no es que dejemos de soñar, dejamos de creer”.

Y ahí entendí que esta historia no comenzaba en una nave espacial, sino muchos años atrás, en la habitación de un niño que tenía pósteres del Apolo 11, de la Luna y de los astronautas. “Yo de niño tenía esta ilusión”, me contó. Soñaba con viajar al espacio, pero con el paso de los años comenzó a pensar que ese sueño no era para él. No era científico, no trabajaba en la NASA y, por lo tanto, parecía imposible.

Germán fue seleccionado por Blue Origin, la compañía aeroespacial fundada por Jeff Bezos, para formar parte de una futura misión suborbital. De concretarse el vuelo, se convertiría en un referente histórico para México como empresario civil que alcanza el espacio sin haber seguido la tradicional formación de un astronauta.

Germán, pero explícame una cosa: ¿qué se siente saber que vas a viajar al espacio?

“Una persona civil común como yo, un empresario que no somos científicos, matemáticos, que no trabajamos en la NASA o somos americanos, podemos soñar y lograr ir al espacio”.

Y creo que ahí está precisamente lo extraordinario de su historia. No se trata solamente de que Germán pueda viajar al espacio; se trata de que representa la posibilidad de que alguien que alguna vez pensó que un sueño era imposible pueda volver a creer en él.

Germán me explicó que serán seis pasajeros en la cabina y que el vuelo será suborbital. La cápsula alcanzará la llamada línea de Kármán, ubicada aproximadamente a 100 kilómetros de altura, que convencionalmente marca el límite del espacio.

¿Te consideras astronauta?

“No me gusta denominarme astronauta”, me dijo. “Sino viajero espacial”.

Y esa expresión me gustó. Porque quizá Germán entiende que todavía está viviendo el proceso, que está a punto de convertirse en parte de una historia que apenas comienza.

Después vendrán unos minutos de ingravidez, la cápsula iniciará el descenso y finalmente aterrizarán en el desierto de Texas mediante paracaídas.

Yo no pude evitar imaginar la escena y le pregunté:

O sea, ¿vamos a verte flotando en el espacio?

La respuesta fue sí, aunque con una precisión importante: no dará la vuelta a la Tierra. Precisamente por eso se denomina vuelo suborbital. La cápsula sube, atraviesa la línea de Kármán, los pasajeros experimentan unos minutos de microgravedad y posteriormente regresan a nuestro planeta.

Durante la entrevista le pregunté algo que considero fundamental:

¿Dónde está el empresariado mexicano? ¿Por qué no estamos soñando en grande?

Germán fue directo: “Nosotros tenemos que soñar, que soñar en grande, que creérnoslas”.

Y agregó una frase que me pareció particularmente mexicana:

“No soñar en el quinto partido, soñar en que podemos ser los campeones del mundo”.

Ahí entendí que su viaje al espacio también tiene una intención simbólica. Quiere que otros mexicanos comprendan que no hay que conformarse con pensar que ciertas cosas solamente pueden ocurrir en otros países.

“México necesita referentes”, me dijo. “Necesitamos gente a quien seguir, necesitamos líderes en los que podamos replicar cosas buenas para poderlas poner en práctica en nuestra vida, para poder crecer como personas, como mejores seres humanos”.

Cuando le pregunté sobre la preparación, me explicó que deberá mantener una buena condición física y mental, además de recibir capacitación especializada en Texas. El lanzamiento alcanzará aproximadamente 3,700 kilómetros por hora y hasta el asiento de la cápsula será adaptado a sus medidas corporales.

Pero entonces le hice una pregunta mucho más personal:

¿Qué se necesita para cumplir un sueño?

Su respuesta fue sencilla:

“No puedes tener éxito si no hay un sacrificio, si no hay un esfuerzo”.

Y después remató con una frase que bien podría convertirse en una regla de vida:

“A través de esta persistencia, del trabajo constante, del caernos y levantarnos, caernos y levantarnos como podemos lograr nuestros sueños”.

Eso es quizá lo que más me gustó de nuestra conversación. Porque cuando hablamos de viajar al espacio solemos pensar en tecnología, millones de dólares, cohetes y grandes empresas. Pero Germán terminó llevando la conversación a algo mucho más sencillo: trabajo, disciplina y perseverancia.

Hay una experiencia que Germán espera con especial emoción: mirar la Tierra desde el espacio.

Me explicó que cuando uno observa nuestro planeta desde afuera ocurre algo que puede cambiar la perspectiva. Ya no se ven las fronteras. No se ve México, Estados Unidos, Europa o Asia como los conocemos en un mapa. Se ve un solo planeta.

Inevitablemente llegó la pregunta incómoda.

¿Cuánto cuesta viajar al espacio?

Germán sonrió, pero la respuesta no pudo ser revelada. Blue Origin no le permite hacer pública esa información. Lo que sí dejó claro es que se trata de una experiencia costosa y que conseguir un asiento tampoco es sencillo, pues existen personas de distintas partes del mundo esperando una oportunidad.

Aunque inicialmente el vuelo estaba contemplado para 2026, la misión se encuentra temporalmente pausada debido a las prioridades de Blue Origin relacionadas con sus proyectos lunares. Por ello, todavía tendremos que esperar la fecha definitiva del lanzamiento.

Pero mientras ese día llega, Germán ya comenzó otro viaje: el de convencer a otros mexicanos de que también pueden alcanzar sus sueños.

Y al final de nuestra conversación le pregunté:

Germán, ¿qué le dirías a un joven que tiene un sueño, pero piensa que es imposible?

“Así como yo puedo soñar y puedo ir al espacio, ¿cuál es tu sueño que tú puedes lograr y que todos podamos celebrar?”

Me quedo con eso.

Porque quizá no todos vamos a viajar al espacio. Pero todos tenemos un lugar al que queremos llegar.

Y mientras Germán Bricio se prepara para cruzar la línea de Kármán, nosotros podemos comenzar por cruzar nuestras propias líneas de miedo, de conformismo y de incredulidad.

Al final, quizá ésa sea la verdadera enseñanza de esta historia: los sueños no siempre mueren; a veces solamente están esperando que volvamos a creer en ellos.

Y sí, querido lector, aquí entre nos… ¿tú ya volviste a creer en el tuyo?

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Espectáculos

Romina Mimiaga no pidió permiso para hablar de desamor: llegó con “Contesta”

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Por: Anna Torres

Romina Mimiaga presentó oficialmente “Contesta”, una canción de su propia autoría que habla de una relación que comenzó entre ilusiones, caricias y promesas, pero terminó con una pregunta que queda flotando en el aire: ¿quién fue capaz de entregarlo todo y quedarse con las manos vacías?

La joven cantautora de Tuxtla Gutiérrez Chiapas presentó su nueva canción en el Breve Espacio, en una noche de música, amigos, despecho y una buena dosis de emociones.

La canción no intenta disfrazar el dolor. Lo pone sobre la mesa y lo convierte en música.

La relación de Romina con la música comenzó desde pequeña. A los siete años encontró en el saxofón uno de sus principales medios de expresión, instrumento que con el paso del tiempo se convirtió en una de las características de su identidad artística.

Más que acumular instrumentos, Romina fue construyendo herramientas para contar historias su propuesta parte de experiencias personales relacionadas con el amor, el desamor, la pérdida y el crecimiento. En sus canciones existe una intención clara: tomar aquello que duele, aquello que cuesta explicar y convertirlo en una melodía que pueda ser compartida.

La canción representa así algo más que un lanzamiento. Es una fotografía de una etapa en la vida de una artista que comienza a construir su propio repertorio y a definir la voz con la que quiere presentarse ante el público.

Entre coros, aplausos y la compañía de amigos, compañeros y personas que acudieron por primera vez a conocer su proyecto, Romina presentó un repertorio que hizo un recorrido por diferentes historias de amor, pérdida y nostalgia.

La lista incluyó canciones covers como “Desvelado”, “Algo más”, “El sol no regresa”, “¿Me das permiso?”, “Tu cárcel”, “Mentira”, “A puro dolor”, “Un hombre normal”, “No lo beses”, “Que vuelvas” y “Te hubieras ido antes”, entre otras.

Romina también aprovechó la noche para compartir parte de lo que sigue en su camino musical presentó estuvo “Quédate un segundo”, próximo lanzamiento que llegará a plataformas digitales, así como “La del proceso”, composición de Marcel Rooijackers que interpretó en una versión acústica.

“Contesta” ya se encuentra disponible en plataformas digitales y representa una invitación a conocer el universo musical de Romina Mimiaga.

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