“Agotados y desesperanzados, los trabajadores se fueron a dormir; parecía que no lo iban a lograr después de muchos intentos. Fue entonces que los ángeles bajaron, tomaron la Campana María y la colocaron en el campanario”.
Esta es una de las tantas leyendas que se cuentan para explicar cómo una campana de ocho toneladas pudo ser colocada a más de 50 metros de altura y a través de espacios tan reducidos, en la torre norte de la Catedral de Puebla.
Tanto la torre norte y sur tienen una longitud de 73 metros de altura, por lo que se considera que la Catedral de Puebla posee las torres más altas de América Latina, según lo explicó el presbítero Francisco Vázquez Ramírez, rector de dicho recinto religioso.
“La torre norte cuenta con 19 campanas de diversos tipos, dimensiones y peso, mientras que la torre sur no cuenta con una sola campana, debido a la falta de presupuesto en aquella época del siglo XVI”, señaló en entrevista.
Sin embargo, María, la campana principal, está llena de misticismo. Es tan grande que para hacerla tocar a través del badajo que pesa 300 kilos, se requiere de la fuerza de tres personas. Esta enorme campana fue construida en 1687 y se buscaron muchas formas para subirla al campanario.
En aquella época no existían ni la ingeniería ni las técnicas adecuadas para mover objetos de grandes dimensiones, por lo que a alguien se le ocurrió colocar un terraplén a modo de pendiente que venía desde donde hoy se encuentra el Paseo Bravo sobre la calle 5 Poniente, lo anterior para hacer avanzar poco a poco la enorme campana apoyados por unos troncos de madera, pero entre la lluvia y el cansancio de los trabajadores, el avance era mínimo.
Con una explosión de color, imaginación y tradición mexicana, el Instituto Alabama presentó su ofrenda de Día de Muertos 2026 dedicada a Pedro Linares López, el maestro cartonero originario de la Ciudad de México y creador de los alebrijes.
Este año, la comunidad escolar decidió rendir homenaje al artesano que transformó un sueño en patrimonio cultural. La ofrenda, montada por alumnos, docentes y padres de familia, estuvo custodiada por alebrijes monumentales elaborados con técnica de cartonería — papel, cartón, engrudo y estructuras de alambre — pintados con los colores vibrantes que caracterizan a estas criaturas fantásticas.
Los alebrijes son seres imaginarios conformados por elementos fisonómicos de animales diferentes, una combinación de varios animales reales y fantásticos. Su historia comenzó en 1936, cuando Pedro Linares López, cartonero del barrio de La Merced, enfermó gravemente a los 30 años y cayó en un profundo sueño.
Según su propio relato, soñó con un bosque apacible con árboles, rocas y animales que de pronto se convirtieron en criaturas extrañas: vio un burro con alas, un gallo con cuernos de toro y un león con cabeza de perro. Todos gritaban al unísono una sola palabra: “¡Alebrijes, alebrijes, alebrijes!”
Al despertar — cuenta la leyenda, en medio de su propio velorio — decidió darle vida a esa visión con su habilidad como cartonero. Con el tiempo, su obra llegó a manos de Diego Rivera y Frida Kahlo, fue llevada a exposiciones en Estados Unidos y Europa, y en 1990 le valió el Premio Nacional de Ciencias y Artes en la categoría de Artes y Tradiciones Populares.
En la tradición actual del Día de Muertos, los alebrijes se han convertido en guías espirituales que acompañan a las ánimas en su regreso, por su naturaleza híbrida entre lo terrenal y lo celestial.La ofrenda del Instituto Alabama integró ese simbolismo: cada grupo elaboró su alebrije como guardián, colocando en el altar elementos tradicionales — cempasúchil, pan de muerto, fotografías y papel picado — junto a carteles donde los alumnos explicaron qué animal combinaron y qué significa.
Con esta dedicatoria las directoras del Instituto Alabama Ángela Alonso Martínez del plantel 1 y Georgina M. López del plantel 2 refrendan su compromiso de mantener vivas las tradiciones mexicanas, enseñando a las nuevas generaciones que el arte popular es también una forma de honrar la memoria.
El Club Pericos de Puebla dio a conocer la playera que vestirá a los participantes de la Tercera Carrera Pericos de Puebla, así como la medalla que se entregará a quienes finalicen la carrera.
La playera trae la imagen de Pepe Perico y de Pia, teniendo de fondo varias edificaciones representativas de la Ciudad de Puebla
La carrera Pericos de Puebla está pactada para el 13 de diciembre, teniendo como salida y meta, la casa de los Pericos de Puebla, el Estadio Hermanos Serdán. La entrega de kits se llevará a cabo también en el Coloso de la Colonia Maravillas el sábado 12 de octubre.
Son en total tres categorías, 3 kilómetros, 5 kilómetros y 10 kilómetros. La Tercera Carrera Pericos de Puebla, tiene cupo para 2,500 participantes, y hasta el momento se han inscrito 1,500.
Majo Orea destacó que, en las categorías de 5 y 10 kilómetros habrá premios en efectivo a los tres primeros lugares, tanto en rama varonil como en femenil. En la categoría 10 kilómetros el tercer lugar se llevará $1,500.00, el segundo ganará $2,500.00 y el primer lugar obtendrá $4,500.00. Los premios en la categoría de 5 kilómetros serán de $1,000.00 para el tercer lugar, $1,500.00 para el segundo y $3,000.00 para el ganador. Los participantes en la categoría de 3 kilómetros participarán en una rifa en la podrán obtener productos oficiales del equipo.
Las inscripciones siguen abiertas, y se pueden llevar a cabo en www.chronostart.com.mx y en la Pericotienda ubicada en el Estadio Hermanos Serdán. El costo es de solo $380.00.
El cierre de la gira de Ricky Martin en Puebla, México «Ricky Martin Live», quedó marcado por la escasa asistencia de público al estadio de béisbol Hermanos Serdán.
Ante la poca respuesta de los fans, algunas gradas tuvieron que ser cubiertas con lonas negras para disimular los espacios vacíos, dejando una imagen que contrastó con la expectativa que suele generar el cantante puertorriqueño.
A la baja convocatoria como se observa en la imagen minutos antes de iniciar el concierto se sumó el retraso en el inicio del concierto, situación que generó molestias entre los asistentes.
Sin embargo, la mayor controversia surgió cuando personas que habían pagado boletos de 960 pesos fueron reubicadas en la zona Diamante, con la intención de concentrar al público y dar una mayor sensación de aforo.
La decisión provocó el descontento de quienes desembolsaron 5 mil 690 pesos por estar en esa zona, al considerar que no existía una diferencia real entre el costo de sus entradas y el de los boletos más económicos. Así, lo que debía ser una noche de celebración musical terminó envuelto en cuestionamientos sobre la organización, la experiencia de los asistentes y la respuesta del público poblano.