En el antiguo Barrio de Santiago, el Ayuntamiento de Puebla a cargo de Adán Domínguez Sánchez invirtió la suma de 50 millones de pesos para, entre otras cosas, convertir una calle en área peatonal sin el consentimiento de colonos y comerciantes.
La obra se ubica estratégicamente frente a la Universidad Popular Autónoma del Estado de Puebla (UPAEP), pero mientras una calle se embellece con fines de privatización, el resto de Puebla se cae a pedazos.
Las calles y las redes sociales pintan la realidad. En la privada Francisco La Madrid, en la junta auxiliar de San Jerónimo Caleras, los vecinos no conocen la palabra “mantenimiento”. Baches tan profundos que parecen cráteres adornan la calle y los neumáticos desgastados y esparcidos por la zona solo acentúan el caos.
Los residentes, además, señalan con frustración que los camiones de la Ruta 10, que utilizan esa calle como base, son los culpables del pésimo estado en que se encuentra.
Pero este no es un caso aislado. Puebla, con sus famosas lluvias torrenciales, se convirtió en un caldo de cultivo para los socavones. Apenas hace un par de días, en la calle 9 A Sur y 55 Poniente, en la colonia Prados de Agua Azul, un nuevo socavón se formó, cortesía de la falta de mantenimiento en las tuberías. Los vecinos ya no se sorprenden, pero el temor de que estos agujeros sigan apareciendo se extiende por toda la ciudad.
Con informacion de: HIPOCRITA LECTOR