EFE.- Solemos relacionar el período vacacional y el verano con sensaciones de libertad, felicidad, placer, tiempo libre y falta de obligaciones. Después, al volver de las vacaciones y retomar el trabajo y/o los estudios, nos encontramos de golpe con todo lo contrario: compromisos, horarios, rutinas, gestiones, ‘madrugones’ y muchos esfuerzos y prisas.
Por eso muchas personas sufren el síndrome postvacacional, que según explican desde la Clínica Universidad de Navarra (CUN), es un proceso de adaptación que genera malestar y ocurre al entrar de nuevo en contacto con la vida activa, y en el que pueden experimentarse debilidad, astenia, insomnio, somnolencia diurna, falta de desidia, hastío e incluso angustia.
El buen estado anímico es esencial no solo para llevar un estilo de vida saludable, sino que además —y debido a su influencia en los hábitos y el autocontrol de la alimentación— también es fundamental para mantener a raya el exceso de peso corporal, según la psicóloga María González, del Instituto Médico Europeo de Obesidad, IMEO, (https://imeoobesidad.com).
“Menos obligación y más ilusión en el día a día. Esa es la actitud que deberíamos adoptar después de volver de las vacaciones, evitando pasar de un extremo a otro”, enfatiza González.
Explica que solemos cometer “el error de focalizar todas nuestras ilusiones y expectativas de descanso en los días de vacaciones”.
Con informacion de: https://www.forbes.com.mx/forbes-life/salud-combatir-la-angustia-de-regresar-de-vacaciones/