La gestión de Felipe Velázquez Gutiérrez al frente de la Secretaría de Gestión y Desarrollo Urbano dejó una estela de quejas, denuncias y rezagos que van desde la indebida expedición de licencias, hasta extorsiones de personal a su cargo en la gestión de Eduardo Rivera Pérez. Uno de los mayores lastres que marcó la gestión de Velázquez fue la corrupción al interior de la dependencia.
Desde el inicio de su encargo, comenzaron a surgir denuncias ciudadanas que señalaban a trabajadores de la dependencia por solicitar sobornos para agilizar trámites o “facilitar” la obtención de permisos de construcción.
A pesar de los múltiples reportes en febrero de este año, Velázquez justificó la inacción al argumentar que no se podía actuar sin pruebas formales o nombres específicos, lo que agravó los casos de corrupción.
Esta postura generó un círculo de impunidad. El hoy aspirante a la dirigencia estatal del PAN, reconoció que colonos temían denunciar por el riesgo de que sus trámites fueran desechados, mientras que la dependencia se escudó en la ausencia de pruebas para no investigar.
En sus últimos días como titular de Desarrollo Urbano, Felipe Velázquez reconoció públicamente que la dependencia contaba con apenas tres supervisores para inspeccionar las obras en la ciudad.