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Descubre el profundo significado de practicar el ayuno en el Viernes Santo

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En el marco de la Semana Santa, el sacerdote Jorge Obregón LC, formador de jóvenes en liderazgo y valores desde hace más de diez años, destacó la importancia del ayuno como práctica espiritual, especialmente durante el Viernes Santo. En diálogo con ACI Prensa, el presbítero explicó que esta disciplina, aunque recomendable en todo tiempo, adquiere un sentido más profundo en el día que conmemora la muerte de Cristo. «El ayuno es penitencial y una forma de imitar a Jesús, quien se preparó con sacrificio para su mayor acto de amor: la redención de la humanidad», señaló.

El fundador de la plataforma católica New Fire subrayó que el ayuno va más allá de la abstinencia de alimentos: es un recordatorio del «hambre espiritual» que todo ser humano experimenta. «Nos enseña que existe una sed más profunda, la del amor a Dios y al prójimo», afirmó. Además, destacó que esta práctica fortalece a los fieles en su lucha contra las distracciones del mundo, que a menudo los alejan del camino de la fe. El P. Obregón, quien posee una maestría en Teología Bíblica, resaltó que el ayuno transforma la oración, ya que «el cuerpo se pone al servicio del alma».

Sobre su práctica personal, el sacerdote compartió que suele ayunar los miércoles y viernes, limitándose a una taza de café hasta la comida principal. Sin embargo, aclaró que hay diversas formas de vivir esta disciplina: «Algunos optan por un desayuno ligero, una comida moderada y una cena escasa, mientras que otros eligen solo pan y agua durante la jornada». Recalcó que el propósito no es el sufrimiento en sí, sino unirse a quienes padecen hambre por falta de recursos, cultivando así la solidaridad y la humildad.

La Iglesia Católica establece en el Código de Derecho Canónico (canon 1252) que el ayuno es obligatorio para los fieles entre los 18 y los 59 años. No obstante, también invita a padres y líderes religiosos a fomentar el espíritu de penitencia en los más jóvenes, aunque no estén sujetos a esta norma. La disposición busca que todos, independientemente de su edad, vivan la Cuaresma como un tiempo de reflexión y conversión.

Finalmente, el P. Obregón recordó que el ayuno no es recomendable para todos: quedan exentos quienes enfrentan condiciones de salud delicadas, como enfermos, mujeres embarazadas o en período de lactancia, personas con trastornos mentales o trabajadores con necesidades físicas exigentes. La Iglesia, en su sabiduría, promueve un equilibrio entre la disciplina espiritual y el cuidado de la vida, priorizando siempre el bienestar integral de los fieles.

Con información de: ACI Prensa.com

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