En un escenario con grandes cortinas rojas, se abre el telón y la luz apunta a Vladímir Horacio Villegas; actor, director y productor de teatro. Pasa de ser él y se convierte en un niño ogro, en mujer o en un fantasma.
Para el actor, quienes se dedican a las artes, en especial a este tipo de arte, tienen una necesidad de expresión que va más allá de hablar en un proceso psicológico o una charla con uno mismo; expresó que los actores tienden a tener una sensibilidad más alta y la manera de canalizarla es la interpretación.
Con 41 años como actor, es esta su mayor pasión. Contó en entrevista que, a diferencia de otros colegas, él no sintió de niño el llamado para actuar, sin embargo, en sus primeros años de vida, pese a ser un niño tímido, tuvo gusto por la oratoria; actividad que era un reto constante.
“Era como superar un miedo, pararme frente a los compañeros malvados que se burlaban de todo, estar frente a ellos era una superación hacia mí mismo”, expresó.
Ser actor, no era el plan original, sus estudios universitarios iniciaron cursando Ingeniería Química y pasó, después, a estudiar la licenciatura en Comunicación en la Universidad Iberoamericana de Puebla; aquí entró a un taller de teatro al que por curiosidad y sin miedo a perder hizo casting quedando entre los seleccionados.