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Los científicos encuentran la evidencia más sólida hasta el momento de vida en un planeta alienígena

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En un hallazgo que podría marcar un hito en la exploración espacial, el telescopio James Webb ha identificado en la atmósfera del exoplaneta K2-18 b dos gases que en la Tierra solo son producidos por organismos vivos: sulfuro de dimetilo (DMS) y disulfuro de dimetilo (DMDS). Estos compuestos, generados principalmente por fitoplancton en nuestros océanos, sugieren la posibilidad de vida microbiana en este mundo situado a 124 años luz de distancia, en la constelación de Leo. Aunque los científicos advierten que se necesitan más observaciones para confirmar el descubrimiento, el entusiasmo es palpable entre la comunidad astronómica.

K2-18 b, con una masa 8.6 veces mayor que la Tierra y un diámetro 2.6 veces más grande, orbita en la zona habitable de su estrella, una enana roja menos luminosa que nuestro Sol. Este planeta, clasificado como «sub-Neptuno», pertenece a una categoría teórica llamada «mundos hicéanos», caracterizados por océanos globales bajo atmósferas ricas en hidrógeno. Observaciones previas del Webb ya habían detectado metano y dióxido de carbono en su atmósfera, pero los nuevos datos revelan concentraciones de DMS/DMDS miles de veces superiores a las terrestres, con un 99.7% de confianza estadística.

«Estamos ante la primera evidencia sólida de biofirmas en un exoplaneta potencialmente habitable», declaró el astrofísico Nikku Madhusudhan de la Universidad de Cambridge, líder del estudio publicado en Astrophysical Journal Letters. Sin embargo, enfatizó que deben descartarse otros escenarios no biológicos que podrían generar estos gases. El equipo planea realizar nuevas observaciones para reducir la incertidumbre a menos de una en un millón, el estándar requerido para anuncios revolucionarios en astrobiología.

El descubrimiento fue posible gracias al método de tránsito, donde el telescopio analiza la luz estelar filtrada a través de la atmósfera planetaria. Dos instrumentos independientes del Webb detectaron las firmas químicas en diferentes longitudes de onda, reforzando la validez de los resultados. Christopher Glein, científico del Instituto de Investigación del Suroeste, aunque impresionado por los datos, llamó a la prudencia: «Debemos analizar estos resultados con rigor extremo antes de sacar conclusiones definitivas».

De confirmarse, K2-18 b representaría el primer caso de un mundo alienígena con condiciones aptas para la vida tal como la conocemos. Madhusudhan especula que, de existir organismos, probablemente serían microorganismos adaptados a océanos más cálidos que los terrestres. La posibilidad de vida multicelular sigue siendo una incógnita, pero el mero hecho de detectar biofirmas en un exoplaneta abre un capítulo sin precedentes en la exploración espacial.

Aunque el «Santo Grial» de los astrónomos sigue siendo encontrar vida en un planeta análogo a la Tierra, este descubrimiento acerca a la humanidad a responder una pregunta milenaria: ¿estamos solos en el universo? Como concluye Madhusudhan, «podríamos estar a solo unos años de tener una respuesta definitiva, pero la ciencia requiere paciencia y evidencias irrefutables». Mientras tanto, K2-18 b se consolida como el candidato más prometedor hasta ahora para albergar vida extraterrestre.

Con información de: CNN en Español.com

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