Opinión

¡Los Reyes Magos sí existen!

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*“¡Mira en el cielo, ahí están, Melchor, Gaspar y Baltazar!, ¿ya los viste?”.

*Aquellas personas que no creen es porque nunca han sido cómplices de los Reyes Magos y no han compartido su magia con ellos.

Hoy por la mañana millones de niñas y niños se despertaron y vieron con ilusión sus regalos de Reyes, juguetes, artículos tecnológicos (porque las generaciones cambian) y más, son los deseos hechos realidad por los tres Reyes Magos (Melchor, Gaspar y Baltazar), que en su camello, elefante y caballo viajan por el mundo para mantener la tradición milenaria que comenzó cuando al Niñito Jesús le llevaron oro, incienso y mirra.

Así es, en México se sigue manteniendo esta tradición y cada noche del 5 de enero, las niñas y los niños duermen con la esperanza de que llegarán los Reyes Magos y les dejarán un regalo si se portaron bien.

Algunos incluso les dejan a ellos dulces, galletas y leche y a sus animales agua o zanahorias, porque saben que el camino que tienen que recorrer es muy largo, para empezar, viajar hasta aquí desde el lejano oriente.

Aunque desde varios días antes se les ve en las plazas o centros comerciales, donde se pueden tomar fotos o decirles directamente lo que quieren, si no, darles su cartita, con la esperanza de que la lean y además de ver lo que quieren, vean los dibujitos o las palabras lindas que les escribieron.

Y sí, ¡todo esto es muy lindo!, sin embargo hay quienes dicen en voz muy alta que “¡los Reyes Magos NO EXISTEN! ¡Por Dios! ¡Qué mentira más grande! ¡Claro que existen¡ Lo sé porque los he visto, los veo todos los años y además ¡muchas muchas veces también los he ayudado! Y se los voy a demostrar.

¿Cómo alguien puede pensar que los Reyes Magos no existen cuando ven la sonrisa de una niña o un niño? Cuando escuchas que ya se despertaron y descubrieron sus regalos en el árbol de navidad o que ya los encontraron, porque a veces las niñas y los niños tienen que buscarlos porque se los dejan escondidos. Y que corren hasta tu cama para decirte: “¡Mira, mira lo que me trajeron!”.

¿De verdad alguien en su sano juicio puede pensar que no existen? ¿Qué eso no es magia? Porque sí lo es. Y tienen toda una estructura para lograr su cometido. Ayudantes, espías, cómplices, de todo. ¡En serio, de todo!

Conforme se acerca la fecha, la tensión aumenta y se convierte en una carrera contra reloj. Primero observan y comienzan a preguntarles a las niñas y a los niños a través de sus ayudantes: ¿qué vas a pedirles a los Reyes? Y así, también se tiene que negociar y eso ¡no es nada fácil!

“Mira, es que ya tienes muchos juguetes de esos” o “pide algo con lo que realmente vayas a jugar” o “¿qué tal si mejor pides esto?” o “¡mira, qué bonito está esto!” y así, durante un tiempo. Hasta que tienen la decisión final y entonces comienza la búsqueda de cómo acomodar todos los juguetes en las casas para que todas las niñas y los niños estén felices. Una tarea nada fácil, más, siempre posible.

¡Ah se me olvidaba! Y mientras esto sucede, las niñas y los niños viven aterrorizados porque si no se portan bien, los Reyes Magos les dejarán “un pedazo de carbón”. Solo quise comentarlo como breviario cultural.

Así pasan los días y son en esos días donde las jugueterías, centros comerciales, tiendas (de todo tipo) ponen en sus escaparates ¡todo lo que las niñas y los niños pueden querer!, para que ellos los vean y los Reyes Magos también.

Mientras, las familias les muestran a las niñas y los niños los Reyes Magos en el cielo, son tres estrellas perfectamente alineadas que cada noche se asoman para ver lo que hacen y si se están portando bien. “¡Mira en el cielo, ahí están, Melchor, Gaspar y Baltazar!, ¿ya los viste?”.

Colores, formas, sonidos, inundan el ambiente convertidos en juegos, muñecas, coches, experimentos, etcétera. No lo puedo evitar, tengo que decirles otro breviario cultural. Algo que me encanta, las caras de las personas adultas, que también se emocionan y dicen: “¡mira!”, “¡wow!”, “¡siempre quise tener uno!”, etcétera, etcétera. Lo digo porque no lo admiten, más si observan así son. ¡Qué divertido! Al final pues, aflora la niñez que todas y todos llevamos dentro.

Regreso. Los Reyes Magos observan y escuchan quién quiere qué, quién lo mismo y verifican cosas tan importantes como las edades o si tiene pilas (porque ¡eso es muy importante! y van aprendiendo de otros años, ya que saben que no es divertido salir a las ocho de la mañana al Oxxo por las pilas y que eso puede ser un conflicto familiar causante de llantos y peleas. “¡No te fijaste que usaba pilas!”, “¡estas no son, dice triple A y estas son doble A!”), así que para evitar todo eso ya se fijan, es posible que exista algún caso aislado en el que se les olvide, más ¡es que son muchas niñas y muchos niños!

Otra cosa en la que ponen especial atención es en que traiga instructivo y en español, para evitar muy temprano en la mañana del 6 de enero expresiones como: ¿y esto cómo se arma?, ¿necesito un desarmador? También que sea interactivo, lúdico, que le permita desarrollar su imaginación, en fin, son muchas las cosas que hay que ver, para conseguir una maravillosa sonrisa que es invaluable. ¡Ah el precio algo determinante! Díganme, ¿si eso no es magia entonces qué es?

La búsqueda entonces se traslada a comparar uno con otro, la marca, el color y el precio, si aquí sí, si allá estaba mejor y así, los días siguen y en algunos casos van acumulando los juguetes en lugares secretos, por todas partes, ¡se los prometo, en los lugares más inverosímiles!, incluso a veces a la vista, en los sitios más obvios, más como son magos, los hacen invisibles y así las niñas y los niños no se dan cuenta.

A veces, los Reyes Magos les piden ayuda a sus cómplices, saben que siempre está la confiable “casa del abuelo y la abuela”, o de las tías y los tíos o en las oficinas, o con las vecinas o vecinos, así aprovechan y hacen conversación o se toman un cafecito.

Uno de mis favoritos y espero no causar ningún problema, ni iniciar una revolución, más, están los “cuartos de las azoteas” o “los cuartos misteriosos de las casas” y sí, esos lugares tienen una finalidad muy especial y no es la de guardar cachivaches, son para que los Reyes Magos hagan “su magia” y los Reyes Magos saben a qué me refiero.

Así es como empieza a funcionar la maquinaria y miles de personas trabajan a marchas forzadas (por cierto ¡muchas gracias a esas personas!, porque sin su ayuda la misión de los Reyes Magos no sería posible), subir bajar, bajar cajas, ir a buscar el mismo juguete a la bodega (otra vez), decir que ya no hay “bueno, déjeme buscar en la bodega” (otra vez), comenzar a resignarse, perder la esperanza, “pero vine a la hora de la comida y todavía había”, preguntar “si alguien lo ha visto en otra tienda”, “sí en la de enfrente”, “sí en la del centro”, “mire aquí hay otra, estaba escondida en los estantes entre otros juguetes” y también mi favorita, “¿dónde la encontró?”.

Algo fundamental para los Reyes Magos es no perder la esperanza, tienen que confiar mucho en su magia para poder hacerlo. A veces sí la pierden, luego la recuperan, luego la vuelven a perder, consuelo, resignación: “¡vas a ver que sí le va a gustar!”. Y así, las emociones se vuelven una montaña rusa y las familias están igual, abuelas, abuelos, tías, tíos, primas, amigass, amigos, todas y todos en la euforia y preguntando: “¿ya?», «¿sí es seguro que vengan?”, “¿sí se pudo?” y entonces dicen, como decía mi abuelita: “¡Bendito Dios!” y la calma y la tranquilidad se imponen, hasta el siguiente año.

Después de buscar e ir de un lugar a otro, de cuestionarse si es o no la mejor opción, comiendo algo entre juguete y juguete, un elote, unos esquites, un refresco, cargar y descargar al caballo, al camello y al elefante, una hamburguesa, descansar tantito, en fin, ¡es toda una hazaña! Díganme, ¿si eso no es magia entonces qué es?

Lo que siempre buscan los Reyes Magos es darles a las niñas y los niños el regalo perfecto, porque saben que la infancia es muy corta y quieren que sean felices. Este cometido no lo podrían lograr como ya lo mencioné sin ¡todo un ejército de ayudantes!, algunos tienen un trabajo más o menos seguro durante todo el año, con encomiendas concretas, sin embargo hay otros que no, que solo aparecen una vez, ese día, esa noche y ya.

Son los expertos “ocultistas”, llevan misteriosos artefactos negros muy grandes para la basura, ¿para la basura?, ¡así es!, es un misterio que yo no he podido resolver, a lo mejor ustedes sí. Más están en todas partes, en las calles, en las esquinas, solo sé, que con esos artefactos, los Reyes Magos ocultan a los ojos atentos de las niñas y los niños los regalos, son como “transportadores mágicos”, ¡todo un misterio!, porque esas personas simplemente desaparecen y esos artefactos no se consiguen en otro lugar, solo con ellas y ellos.

Otros cómplices son los medios de comunicación, ¿no lo habían notado?, las y los periodistas también conocen a los Reyes Magos, les han visto, les ven y al hacer sus transmisiones en vivo o notas, siempre guardan secrecía acerca de dónde están o sobre sus métodos para cumplir los sueños de las niñas y los niños.

Antes del «Día Cero», las niñas y los niños ponen su cartita, en su zapato y lo dejan en el árbol de navidad o en la ventana, porque a la mañana siguiente sabrán cuáles son sus regalos de acuerdo a lo que haya cerca de su zapato.

Insisto todo un sistema para que las niñas y los niños no se den cuenta, para preservar su inocencia y su ilusión, para lograr esa sonrisa, que compensa todo el esfuerzo de los Reyes Magos. Por favor díganme, ¿si eso no es magia qué es?

Los Reyes Magos existen, hoy 6 de enero lo volví a comprobar y aunque esta vez no fui ayudante activa, sí me pidieron que escribiera esto, como testimonio de que están ahí con las niñas y los niños, más cerca de lo que creen, todos los días y de que harán todo lo posible y lo que esté en sus manos para cuidarles y que sean felices.

Saben que el amor y el cariño no se demuestran con cosas, sin embargo también comprenden la emoción de ver un juguete nuevo y les voy a compartir un secreto que los Reyes Magos no quieren que sepan, también les encanta la adrenalina y conseguir y llevar regalos es una de las cosas que más disfrutan en la vida. La misiones imposibles son películas, los Reyes Magos sí existen y cada año hacen su magia como nadie más la puede hacer.

*Este texto va dedicado de manera muy especial a mi abuelita que decía: Los Santos Reyes, porque así se referían a ellos cuando era niña.

*Yo Claudia soy cómplice (ya profesional) de los Reyes Magos desde hace varios años.

**Texto publicado originalmente en el 2019 en la página «Plutón no es un planeta»: https://www.facebook.com/profile/100035369002838/search/?q=reyes%20magos

Notas relacionadas:

Es el carbón comestible regalo de tendencia para Día de Reyes: https://revistapuebla.com/es-el-carbon-comestible-regalo-de-tendencia-para-dia-de-reyes/

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