La Administración Espacial Nacional China (CNSA) anunció que su misión Chang’e-6 inició su trayecto de regreso a la Tierra, trayendo consigo las primeras muestras jamás recogidas de la cara oculta de la Luna.
Según la CNSA, este logro se debe a un gran avance en el diseño y la tecnología de control de la órbita retrógrada lunar. La misión implementó novedosas tecnologías de muestreo inteligente y rápido, así como de despegue y ascenso lunar, lo que permitió la recolección exitosa de muestras en el cráter Apolo, un sitio de gran interés científico ubicado en el hemisferio sur del lado oculto del satélite.
El cráter Apolo fue elegido no solo por su impresionante tamaño de 537 kilómetros de diámetro, sino también por la posibilidad de ofrecer datos valiosos sobre la existencia de agua en la superficie lunar. Esta área, debido a su profundidad, ha mantenido una temperatura estable a lo largo del tiempo, lo que podría haber permitido la preservación de moléculas de agua. “La elección se hizo por el valor potencial de exploración científica de la Cuenca Apolo, así como por las condiciones de la zona de aterrizaje, incluidas las de comunicación y telemetría y la llanura del terreno”, explicó la CNSA en un comunicado.
René Ortega Minakata, encargado de Divulgación y Comunicación de la Ciencia en el Instituto de Radioastronomía y Astrofísica de la UNAM, subrayó la importancia de esta misión, destacando que es la primera en traer muestras del lado oscuro de la Luna.
“Hasta ahora, las que se han traído, principalmente de las misiones Apolo, son del lado que vemos desde la Tierra. Así que esto tiene un cierto significado simbólico”, afirma Ortega Minakata.
Con informacion de: ARISTEGUI NOTICIAS