Los seres humanos olemos, emitimos olores y nos huelen. Los olores emanan de la piel, y nosotros a través del sentido del olfato tenemos la capacidad de contar con un gran poder de atracción hacia ellos, pues la información olfativa que llega al cerebro permite reaccionar instantáneamente, ya que advierte sobre lo que nos rodea, también acerca de los demás, influyendo sobre nuestro comportamiento.
Son muchos los adjetivos que se emplean para definir los olores que, en general, se comparan a través de la evocación de recuerdos gracias a su conexión con el hipocampo, estructura nerviosa que se ubica en el lóbulo temporal de nuestro cerebro y se asocia a la memoria.
El olfato es uno de los sentidos que más utilizamos en las relaciones interpersonales. El olor corporal genera en el ser humano una atracción sexual inmediata, que actúa como una tarjeta que nos invita a acercarnos e iniciar una relación, o también, a alejarnos.
Este tipo de olor es un fenómeno complejo, y el sentido del olfato es el que nos ayuda a comprometernos con el sexo. Entonces podemos decir que existe el olor a sexo, y nos asistirá en ese momento sublime e íntimo.
Durante el acercamiento de la pareja y el desarrollo de las relaciones sexuales, está presente el sudor generado de las diferentes partes del cuerpo, es entonces cuando aparece un olor característico y especial. Ese sudor que aparece durante la actividad física o esfuerzo tiene las feromonas (hormonas sexuales)
Con información de: INFOBAE