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Opinión

Política para no políticos | El monstruo de los 30.11 millones de votos y el 70 por ciento de aprobación.

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*Un relato entre un cumpleaños y una marcha del triunfo que no llegó solo. Que la oposición también gestó.

Claudia Cordero Sánchez.

Había una vez un hombre político, un “señor”, como luego lo llamaron varios, que siempre fue distinto, pensaba diferente, ante el sistema parecía cuestionarlo siempre y tener una opinión propia  y una visión distinta.

Creció y creció en su carrera política, su estilo podía recordar aquella famosa fábula de la liebre y la tortuga, con paso firme, la velocidad no fue muchas veces la que se esperaba, incluso, por parte de sus simpatizantes. Más, el ritmo muchas veces no lo marcó él, lo marcaban los tiempos, los adversarios, la política.

Así avanzó, con serenidad y paciencia, anotando, observando, reflexionando, trabajando para darle forma a un movimiento.  Fue un largo andar, muchos obstáculos, más el objetivo se logró y me atrevo a decir, mejor de lo que se esperaba, digo, al punto de ser inevitable. Hasta que triunfó.

Estoy hablando del presidente Andrés Manuel López Obrador, que hoy cumple años y que lo celebra con el 70 por ciento de aprobación de la ciudadanía mexicana. A la par, la oposición realizó una marcha en la Ciudad de México y en otras, para manifestar su oposición a la Reforma Electoral, propuesta, por como le llaman “López”.

Para la oposición, su gestión es algo malo y lo peor que le pudo pasar al país. AMLO, como se le dice popularmente al titular del ejecutivo, ganó en julio del 2018 las lecciones y con ello la presidencia de México, con un porcentaje de votación de 53.19 por ciento, es decir 30.11 millones de votos. Era la tercera vez que se postulaba.

En la década de los 2000, dio a conocer sus aspiraciones y así comenzó una historia, una carrera, una confrontación, que sin saberlo en ese momento, cambiaría la historia de México.

El triunfo no llegó solo, para lograrlo tuvo que pasar por dos campañas presidenciales, dos fraudes electorales, la renuncia al Partido de la Revolución Democrática (PRD), la creación de un nuevo partido, que en un tiempo record, se convirtió, como su nombre lo dice, en un movimiento, que en el 2018 se llamó la “ola obradorista” y que sigue cuatro años después.

Y es que las palabras importan, no son casualidades, por algo no es un partido, es un movimiento y una de sus estrategias es la participación política, en especial de los sectores a los que no se les había tomado en cuenta. Grupo de pertenencia, ser parte de algo, es muy importante para cualquier persona a cualquier edad.

Más, el triunfo no llegó solo y en esa historia un papel trascendental lo tuvieron sus opositores, esos, que durante dos elecciones y 12 años movieron cielo, mar y tierra para que AMLO no llegara a la presidencia, que le pusieron todo tipo de piedras, piedritas y piedrotas en el camino, para que tropezara, trastabillara y ante su inminente llegada a la presidencia de la república, lo han seguido haciendo, quieren verlo caer, más, hay una realidad, ellos son parte de ese triunfo.

Quienes le dieron dos elecciones y 12 años para que gestara su movimiento, fundara su partido, recorriera cada municipio del país, se acercara a la gente, hiciera alianzas y desarrollara estrategias, fue justamente la oposición. ¡Qué arrepentidos deben estar de haberlo dejado crecer tanto! En sus propias palabras, ello, lo convirtieron en un monstruo.

El ego y las ganas de poder, pudieron más en los enemigos de AMLO, ¡cuán arrepentida debe estar la oposición de no haber dejado que ganara en el 2006! ¡Seguro es mucho el arrepentimiento de haberle hecho fraude ese año y en el 2012!

¿Qué hubiera pasado si AMLO hubiera llegado a la presidencia en el 2006?, ¿sería lo que hoy es?, ¿tendría la influencia que hoy tiene?, la respuesta es sencilla, no. Porque hace 16 años México era un país muy distinto, no había redes sociales, el descontento social era diferente, la sociedad no estaba tan politizada.

Misma pregunta para el 2012 y la respuesta es igual. Nuestro país era diferente, muy diferente. Fue después del 2006, que se vivieron acontecimientos que fueron modificando el ánimo social y el interés por la participación política, como el incendio en la Guardería ABC y el caso Ayotzinapa, por mencionar dos, que indignaron a todo México y a la comunidad internacional.

No, López Obrador no sería lo que es, si no hubiera tenido esa “ayuda” sin querer por parte de sus enemigos y adversarios, a la par de lo que acontecía al país, le dieron un impulso y lo más importante, como lo mencioné antes, tiempo, mucho tiempo, para con paso firme, llegar a su meta, afianzarse y tener lo que los presidentes anteriores no tenían, el respaldo popular.

¡Cuán arrepentida debe estar la oposición de no haber respetado su triunfo desde la primera vez! La configuración política sería otra, por lo que en realidad, la oposición no puede quejarse, porque si bien, cada quién hizo su trabajo, AMLO aprovechó muy bien el tiempo y con esas piedras construyó un movimiento y se convirtió en el líder que muchas personas en México esperaban.

Hoy vimos una marcha multitudinaria sí, que, sin embargo no se compara con las cifras de apoyo al presidente, mejor organizada, sí, con mucha inconformidad por parte de ciertos sectores sí, con muchos personajes que tienen serios cuestionamientos, también, que ya no saben qué hacer, sí.

El hubiera no existe, por lo que el arrepentimiento de nada vale. La oposición, le dio a AMLO lo más importante y valioso en política, tiempo, que él aprovechó y que sigue aprovechando y algo importante que deben tomar en cuenta es que es algo que él, a diferencia de ellos, no está dispuesto a perder, ni a regalarles.

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Educación

Germán Bricio: el mexicano que se prepara para tocar el espacio y convertir un sueño en legado

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El Confesionario

Por Ray Zubiri

Hay entrevistas que terminan cuando se apaga el micrófono y hay otras que se quedan dando vueltas en la cabeza. La charla que tuve con Germán Bricio pertenece a la segunda categoría. Y es que hablar con un mexicano que se prepara para viajar al espacio no es precisamente una conversación de todos los días.

Lo primero que pensé cuando tuve a Germán frente al micrófono fue: ¿qué se le pregunta a un hombre que está a punto de cumplir uno de esos sueños que parecían imposibles? Así que fui directo al punto: ¿cómo termina un empresario mexicano preparando las maletas para viajar al espacio?

Germán me respondió con una frase que, desde ese momento, se convirtió en el hilo conductor de nuestra conversación: “Muchas veces no es que dejemos de soñar, dejamos de creer”.

Y ahí entendí que esta historia no comenzaba en una nave espacial, sino muchos años atrás, en la habitación de un niño que tenía pósteres del Apolo 11, de la Luna y de los astronautas. “Yo de niño tenía esta ilusión”, me contó. Soñaba con viajar al espacio, pero con el paso de los años comenzó a pensar que ese sueño no era para él. No era científico, no trabajaba en la NASA y, por lo tanto, parecía imposible.

Germán fue seleccionado por Blue Origin, la compañía aeroespacial fundada por Jeff Bezos, para formar parte de una futura misión suborbital. De concretarse el vuelo, se convertiría en un referente histórico para México como empresario civil que alcanza el espacio sin haber seguido la tradicional formación de un astronauta.

Germán, pero explícame una cosa: ¿qué se siente saber que vas a viajar al espacio?

“Una persona civil común como yo, un empresario que no somos científicos, matemáticos, que no trabajamos en la NASA o somos americanos, podemos soñar y lograr ir al espacio”.

Y creo que ahí está precisamente lo extraordinario de su historia. No se trata solamente de que Germán pueda viajar al espacio; se trata de que representa la posibilidad de que alguien que alguna vez pensó que un sueño era imposible pueda volver a creer en él.

Germán me explicó que serán seis pasajeros en la cabina y que el vuelo será suborbital. La cápsula alcanzará la llamada línea de Kármán, ubicada aproximadamente a 100 kilómetros de altura, que convencionalmente marca el límite del espacio.

¿Te consideras astronauta?

“No me gusta denominarme astronauta”, me dijo. “Sino viajero espacial”.

Y esa expresión me gustó. Porque quizá Germán entiende que todavía está viviendo el proceso, que está a punto de convertirse en parte de una historia que apenas comienza.

Después vendrán unos minutos de ingravidez, la cápsula iniciará el descenso y finalmente aterrizarán en el desierto de Texas mediante paracaídas.

Yo no pude evitar imaginar la escena y le pregunté:

O sea, ¿vamos a verte flotando en el espacio?

La respuesta fue sí, aunque con una precisión importante: no dará la vuelta a la Tierra. Precisamente por eso se denomina vuelo suborbital. La cápsula sube, atraviesa la línea de Kármán, los pasajeros experimentan unos minutos de microgravedad y posteriormente regresan a nuestro planeta.

Durante la entrevista le pregunté algo que considero fundamental:

¿Dónde está el empresariado mexicano? ¿Por qué no estamos soñando en grande?

Germán fue directo: “Nosotros tenemos que soñar, que soñar en grande, que creérnoslas”.

Y agregó una frase que me pareció particularmente mexicana:

“No soñar en el quinto partido, soñar en que podemos ser los campeones del mundo”.

Ahí entendí que su viaje al espacio también tiene una intención simbólica. Quiere que otros mexicanos comprendan que no hay que conformarse con pensar que ciertas cosas solamente pueden ocurrir en otros países.

“México necesita referentes”, me dijo. “Necesitamos gente a quien seguir, necesitamos líderes en los que podamos replicar cosas buenas para poderlas poner en práctica en nuestra vida, para poder crecer como personas, como mejores seres humanos”.

Cuando le pregunté sobre la preparación, me explicó que deberá mantener una buena condición física y mental, además de recibir capacitación especializada en Texas. El lanzamiento alcanzará aproximadamente 3,700 kilómetros por hora y hasta el asiento de la cápsula será adaptado a sus medidas corporales.

Pero entonces le hice una pregunta mucho más personal:

¿Qué se necesita para cumplir un sueño?

Su respuesta fue sencilla:

“No puedes tener éxito si no hay un sacrificio, si no hay un esfuerzo”.

Y después remató con una frase que bien podría convertirse en una regla de vida:

“A través de esta persistencia, del trabajo constante, del caernos y levantarnos, caernos y levantarnos como podemos lograr nuestros sueños”.

Eso es quizá lo que más me gustó de nuestra conversación. Porque cuando hablamos de viajar al espacio solemos pensar en tecnología, millones de dólares, cohetes y grandes empresas. Pero Germán terminó llevando la conversación a algo mucho más sencillo: trabajo, disciplina y perseverancia.

Hay una experiencia que Germán espera con especial emoción: mirar la Tierra desde el espacio.

Me explicó que cuando uno observa nuestro planeta desde afuera ocurre algo que puede cambiar la perspectiva. Ya no se ven las fronteras. No se ve México, Estados Unidos, Europa o Asia como los conocemos en un mapa. Se ve un solo planeta.

Inevitablemente llegó la pregunta incómoda.

¿Cuánto cuesta viajar al espacio?

Germán sonrió, pero la respuesta no pudo ser revelada. Blue Origin no le permite hacer pública esa información. Lo que sí dejó claro es que se trata de una experiencia costosa y que conseguir un asiento tampoco es sencillo, pues existen personas de distintas partes del mundo esperando una oportunidad.

Aunque inicialmente el vuelo estaba contemplado para 2026, la misión se encuentra temporalmente pausada debido a las prioridades de Blue Origin relacionadas con sus proyectos lunares. Por ello, todavía tendremos que esperar la fecha definitiva del lanzamiento.

Pero mientras ese día llega, Germán ya comenzó otro viaje: el de convencer a otros mexicanos de que también pueden alcanzar sus sueños.

Y al final de nuestra conversación le pregunté:

Germán, ¿qué le dirías a un joven que tiene un sueño, pero piensa que es imposible?

“Así como yo puedo soñar y puedo ir al espacio, ¿cuál es tu sueño que tú puedes lograr y que todos podamos celebrar?”

Me quedo con eso.

Porque quizá no todos vamos a viajar al espacio. Pero todos tenemos un lugar al que queremos llegar.

Y mientras Germán Bricio se prepara para cruzar la línea de Kármán, nosotros podemos comenzar por cruzar nuestras propias líneas de miedo, de conformismo y de incredulidad.

Al final, quizá ésa sea la verdadera enseñanza de esta historia: los sueños no siempre mueren; a veces solamente están esperando que volvamos a creer en ellos.

Y sí, querido lector, aquí entre nos… ¿tú ya volviste a creer en el tuyo?

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Espectáculos

Romina Mimiaga no pidió permiso para hablar de desamor: llegó con “Contesta”

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Por: Anna Torres

Romina Mimiaga presentó oficialmente “Contesta”, una canción de su propia autoría que habla de una relación que comenzó entre ilusiones, caricias y promesas, pero terminó con una pregunta que queda flotando en el aire: ¿quién fue capaz de entregarlo todo y quedarse con las manos vacías?

La joven cantautora de Tuxtla Gutiérrez Chiapas presentó su nueva canción en el Breve Espacio, en una noche de música, amigos, despecho y una buena dosis de emociones.

La canción no intenta disfrazar el dolor. Lo pone sobre la mesa y lo convierte en música.

La relación de Romina con la música comenzó desde pequeña. A los siete años encontró en el saxofón uno de sus principales medios de expresión, instrumento que con el paso del tiempo se convirtió en una de las características de su identidad artística.

Más que acumular instrumentos, Romina fue construyendo herramientas para contar historias su propuesta parte de experiencias personales relacionadas con el amor, el desamor, la pérdida y el crecimiento. En sus canciones existe una intención clara: tomar aquello que duele, aquello que cuesta explicar y convertirlo en una melodía que pueda ser compartida.

La canción representa así algo más que un lanzamiento. Es una fotografía de una etapa en la vida de una artista que comienza a construir su propio repertorio y a definir la voz con la que quiere presentarse ante el público.

Entre coros, aplausos y la compañía de amigos, compañeros y personas que acudieron por primera vez a conocer su proyecto, Romina presentó un repertorio que hizo un recorrido por diferentes historias de amor, pérdida y nostalgia.

La lista incluyó canciones covers como “Desvelado”, “Algo más”, “El sol no regresa”, “¿Me das permiso?”, “Tu cárcel”, “Mentira”, “A puro dolor”, “Un hombre normal”, “No lo beses”, “Que vuelvas” y “Te hubieras ido antes”, entre otras.

Romina también aprovechó la noche para compartir parte de lo que sigue en su camino musical presentó estuvo “Quédate un segundo”, próximo lanzamiento que llegará a plataformas digitales, así como “La del proceso”, composición de Marcel Rooijackers que interpretó en una versión acústica.

“Contesta” ya se encuentra disponible en plataformas digitales y representa una invitación a conocer el universo musical de Romina Mimiaga.

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Educación

Entrevista con el primer actor Miguel Pizarro.

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El primer actor Miguel Pizarro habla de la época del preciosismo en televisión y su relación con Puebla desde que era niño.

¿Qué es vivir con la fama de un personaje y no poder salir ni a la calle? de esto nos plática el primer actor Miguel Pizarro.

¿Sabías que Miguel Pizarro participo en fotonovelas que es una historia contada con fotos reales en vez de dibujos?

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