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Opinión

Educación y Tecnología | Las grandes decisiones de la vida.

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Luis Lach.

*Luis Lach.

En este mundo moderno en que vivimos, somos atravesados por momentos puntuales que van marcando nuestro rumbo en la vida. Cuando pequeños, nuestros padres, están a cargo, o al menos deberían, de todas nuestras necesidades, entre ellas las de nuestra formación. Escuela, sustento y alimentación nos son provistos. Pero llegada la primera etapa de la juventud, el joven de segundo año de bachillerato, se enfrenta a tomar la decisión crucial de lo que deberá hacer en sus primera etapas de desarrollo profesional. Y ya para tercer año de bachillerato se enfila hacia su enigmático futuro, que culminará, para el caso de los que abracen una carrera universitaria, en el ingreso a una institución de educación superior o de formación técnica. Otros jóvenes a estas alturas, o incluso antes, habrán salido ya al mercado del trabajo, sin haber ingresado a la universidad, o incluso dejando trunca alguna de las instancias previas de formación.

No importando el camino que se haya decidido continuar, muchos talentos comenzarán a encontrar obstáculos a su pleno desarrollo. Ya sea, porque decidieron una carrera que cumplía las expectativas de sus padres, pero no las propias, o que por necesidades económicas, termina el joven repartiendo comida en moto, cuando quizás estemos en presencia de un gran talento en Matemáticas. En el caso de las universidades, en muchos casos está organizada su currícula, para que en el primer año, abandone un porcentaje determinado de estudiantes. ¿Y qué pasa con ellos?, ¿por qué tiene que ser así?, ¿no hay otra forma de guiar a los estudiantes en caminos que les proporcionen más certezas?

Por ley, todos los sistemas de bachillerato deben aplicar pruebas de orientación vocacional. La realidad es que muchas veces, estas pruebas cumplen meramente un requisito burocrático, pero no ayudan genuinamente a los jóvenes. Ya en anteriores columnas, les he hablado de una prueba creada para orientar a los jóvenes, ya sea de bachillerato, en el nivel universitario, e inclusive para adultos, donde se apoyan procesos para re dirigir su carrera profesional. Esta prueba se llama Test de orientación vocacional (TOV). En esta ocasión les voy a platicar de un proyecto diferente:

Existe una plataforma que guía el proceso de los estudiantes de bachillerato, que lleva por nombre Encauce total. Con esta herramienta y un adecuado acompañamiento, un estudiante podrá descubrir que cosas le apasionan en verdad, y además en qué áreas tiene talentos. La intersección de estos dos cuestionamientos nos debe acercar a la respuesta de qué quiero hacer con mi futuro. Claro que la cosa no es tan sencilla como parece. Hay aspectos que distorsionan lo que quiero hacer. Si mi familia es de médicos, y existe una expectativa expresada por los padres o solamente interpretada por el, o la hija. O criterios como, ¿a dónde se van a ir mis amigos?, etcétera, que hacen sumamente delicado el proceso y en donde hay qué apoyar al estudiante en este proceso progresivo de encontrar respuestas genuinas, que permita separar cada aspecto, tomando en cuenta que la decisión es muy importante y debe tener claridad en todos los elementos necesarios para elegir una carrera. Y con todo eso, el riesgo de equivocarse existe, pero mucho más reducido a la otra opción: simplemente elegir una carrera que me lata, y al agua patos.

Con todo lo anterior, Encauce total, está lanzando una nueva propuesta que permita conocer en el terreno de qué van las profesiones. Y a eso le llama Encauce Vivencial, que es una propuesta basada en varias sesiones de trabajo:

Sesión 1. Se realiza un diagnóstico pedagógico del estudiante. Que incluyen preguntas:

    ¿Qué? Qué camino tiene en mente para decidir su futuro.

    ¿Cómo? ¿Cómo se ve el joven hacia el futuro?, ¿cómo se imagina que será el mercado laboral donde      llegará a trabajar?, etcétera.

    ¿Cuándo? Esto es, tener un plan hacia el futuro.

    ¿Dónde? Conocer las opciones de estudio a detalle.

    ¿Por qué? Qué hay detrás del interés en determinada institución universitaria, en vez de otras                 opciones.

    ¿Para qué? Qué espera recibir de esa institución.

    ¿Para quién? La decisión la está tomando el joven por su cuenta, o hay otras influencias (padres,             amigos, familia).

    ¿Por quién? ¿Cuál es la misión que perseguirá el estudiante en el desarrollo de su profesión? (salvar     a los animales marítimos, ser testigo de los cambios tecnológicos en el mundo, ayudar a resolver el         hambre en el mundo, etcétera.

Sesión 2. Aplicación de la prueba Encauce (un método que permite identificar las profesiones más indicadas con base en el objetivo que tenga el estudiante).

Sesión 3. Inmersión en la Ciudad de México para conocer de manera vivencial las profesiones seleccionadas. Esto se dará en dos etapas, una primera sesión con un experto en profesiones, hablando con los estudiantes, y en una segunda etapa, haciendo un tour por la ciudad, donde conocerá lo que cada profesión aporta, y donde podrá ser recibido por empresas o profesionales que les transmitan sus experiencias.

Para lo anterior, tenemos una invitación a que se registren a una videoconferencia que tendrá lugar el jueves 16 de mayo, de 19 a 20 horas, donde se hablará en detalle de este proyecto, y de las fechas donde arrancará. No lo olviden, el registro es por Eventbrite. Más información en: contacto@drafconsultores.com

Les envío saludos.

Mis redes sociales:

Correo: luislach@drafconsultores.com

Linkedin: https://www.linkedin.com/in/luis-lach-48b8452/ https://www.linkedin.com/company/drafconsultores/?viewAsMember=true

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Educación

A 100 años de la Guerra Cristera de México: Lo que debes saber.

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Educación

Germán Bricio: el mexicano que se prepara para tocar el espacio y convertir un sueño en legado

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El Confesionario

Por Ray Zubiri

Hay entrevistas que terminan cuando se apaga el micrófono y hay otras que se quedan dando vueltas en la cabeza. La charla que tuve con Germán Bricio pertenece a la segunda categoría. Y es que hablar con un mexicano que se prepara para viajar al espacio no es precisamente una conversación de todos los días.

Lo primero que pensé cuando tuve a Germán frente al micrófono fue: ¿qué se le pregunta a un hombre que está a punto de cumplir uno de esos sueños que parecían imposibles? Así que fui directo al punto: ¿cómo termina un empresario mexicano preparando las maletas para viajar al espacio?

Germán me respondió con una frase que, desde ese momento, se convirtió en el hilo conductor de nuestra conversación: “Muchas veces no es que dejemos de soñar, dejamos de creer”.

Y ahí entendí que esta historia no comenzaba en una nave espacial, sino muchos años atrás, en la habitación de un niño que tenía pósteres del Apolo 11, de la Luna y de los astronautas. “Yo de niño tenía esta ilusión”, me contó. Soñaba con viajar al espacio, pero con el paso de los años comenzó a pensar que ese sueño no era para él. No era científico, no trabajaba en la NASA y, por lo tanto, parecía imposible.

Germán fue seleccionado por Blue Origin, la compañía aeroespacial fundada por Jeff Bezos, para formar parte de una futura misión suborbital. De concretarse el vuelo, se convertiría en un referente histórico para México como empresario civil que alcanza el espacio sin haber seguido la tradicional formación de un astronauta.

Germán, pero explícame una cosa: ¿qué se siente saber que vas a viajar al espacio?

“Una persona civil común como yo, un empresario que no somos científicos, matemáticos, que no trabajamos en la NASA o somos americanos, podemos soñar y lograr ir al espacio”.

Y creo que ahí está precisamente lo extraordinario de su historia. No se trata solamente de que Germán pueda viajar al espacio; se trata de que representa la posibilidad de que alguien que alguna vez pensó que un sueño era imposible pueda volver a creer en él.

Germán me explicó que serán seis pasajeros en la cabina y que el vuelo será suborbital. La cápsula alcanzará la llamada línea de Kármán, ubicada aproximadamente a 100 kilómetros de altura, que convencionalmente marca el límite del espacio.

¿Te consideras astronauta?

“No me gusta denominarme astronauta”, me dijo. “Sino viajero espacial”.

Y esa expresión me gustó. Porque quizá Germán entiende que todavía está viviendo el proceso, que está a punto de convertirse en parte de una historia que apenas comienza.

Después vendrán unos minutos de ingravidez, la cápsula iniciará el descenso y finalmente aterrizarán en el desierto de Texas mediante paracaídas.

Yo no pude evitar imaginar la escena y le pregunté:

O sea, ¿vamos a verte flotando en el espacio?

La respuesta fue sí, aunque con una precisión importante: no dará la vuelta a la Tierra. Precisamente por eso se denomina vuelo suborbital. La cápsula sube, atraviesa la línea de Kármán, los pasajeros experimentan unos minutos de microgravedad y posteriormente regresan a nuestro planeta.

Durante la entrevista le pregunté algo que considero fundamental:

¿Dónde está el empresariado mexicano? ¿Por qué no estamos soñando en grande?

Germán fue directo: “Nosotros tenemos que soñar, que soñar en grande, que creérnoslas”.

Y agregó una frase que me pareció particularmente mexicana:

“No soñar en el quinto partido, soñar en que podemos ser los campeones del mundo”.

Ahí entendí que su viaje al espacio también tiene una intención simbólica. Quiere que otros mexicanos comprendan que no hay que conformarse con pensar que ciertas cosas solamente pueden ocurrir en otros países.

“México necesita referentes”, me dijo. “Necesitamos gente a quien seguir, necesitamos líderes en los que podamos replicar cosas buenas para poderlas poner en práctica en nuestra vida, para poder crecer como personas, como mejores seres humanos”.

Cuando le pregunté sobre la preparación, me explicó que deberá mantener una buena condición física y mental, además de recibir capacitación especializada en Texas. El lanzamiento alcanzará aproximadamente 3,700 kilómetros por hora y hasta el asiento de la cápsula será adaptado a sus medidas corporales.

Pero entonces le hice una pregunta mucho más personal:

¿Qué se necesita para cumplir un sueño?

Su respuesta fue sencilla:

“No puedes tener éxito si no hay un sacrificio, si no hay un esfuerzo”.

Y después remató con una frase que bien podría convertirse en una regla de vida:

“A través de esta persistencia, del trabajo constante, del caernos y levantarnos, caernos y levantarnos como podemos lograr nuestros sueños”.

Eso es quizá lo que más me gustó de nuestra conversación. Porque cuando hablamos de viajar al espacio solemos pensar en tecnología, millones de dólares, cohetes y grandes empresas. Pero Germán terminó llevando la conversación a algo mucho más sencillo: trabajo, disciplina y perseverancia.

Hay una experiencia que Germán espera con especial emoción: mirar la Tierra desde el espacio.

Me explicó que cuando uno observa nuestro planeta desde afuera ocurre algo que puede cambiar la perspectiva. Ya no se ven las fronteras. No se ve México, Estados Unidos, Europa o Asia como los conocemos en un mapa. Se ve un solo planeta.

Inevitablemente llegó la pregunta incómoda.

¿Cuánto cuesta viajar al espacio?

Germán sonrió, pero la respuesta no pudo ser revelada. Blue Origin no le permite hacer pública esa información. Lo que sí dejó claro es que se trata de una experiencia costosa y que conseguir un asiento tampoco es sencillo, pues existen personas de distintas partes del mundo esperando una oportunidad.

Aunque inicialmente el vuelo estaba contemplado para 2026, la misión se encuentra temporalmente pausada debido a las prioridades de Blue Origin relacionadas con sus proyectos lunares. Por ello, todavía tendremos que esperar la fecha definitiva del lanzamiento.

Pero mientras ese día llega, Germán ya comenzó otro viaje: el de convencer a otros mexicanos de que también pueden alcanzar sus sueños.

Y al final de nuestra conversación le pregunté:

Germán, ¿qué le dirías a un joven que tiene un sueño, pero piensa que es imposible?

“Así como yo puedo soñar y puedo ir al espacio, ¿cuál es tu sueño que tú puedes lograr y que todos podamos celebrar?”

Me quedo con eso.

Porque quizá no todos vamos a viajar al espacio. Pero todos tenemos un lugar al que queremos llegar.

Y mientras Germán Bricio se prepara para cruzar la línea de Kármán, nosotros podemos comenzar por cruzar nuestras propias líneas de miedo, de conformismo y de incredulidad.

Al final, quizá ésa sea la verdadera enseñanza de esta historia: los sueños no siempre mueren; a veces solamente están esperando que volvamos a creer en ellos.

Y sí, querido lector, aquí entre nos… ¿tú ya volviste a creer en el tuyo?

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Espectáculos

Romina Mimiaga no pidió permiso para hablar de desamor: llegó con “Contesta”

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Por: Anna Torres

Romina Mimiaga presentó oficialmente “Contesta”, una canción de su propia autoría que habla de una relación que comenzó entre ilusiones, caricias y promesas, pero terminó con una pregunta que queda flotando en el aire: ¿quién fue capaz de entregarlo todo y quedarse con las manos vacías?

La joven cantautora de Tuxtla Gutiérrez Chiapas presentó su nueva canción en el Breve Espacio, en una noche de música, amigos, despecho y una buena dosis de emociones.

La canción no intenta disfrazar el dolor. Lo pone sobre la mesa y lo convierte en música.

La relación de Romina con la música comenzó desde pequeña. A los siete años encontró en el saxofón uno de sus principales medios de expresión, instrumento que con el paso del tiempo se convirtió en una de las características de su identidad artística.

Más que acumular instrumentos, Romina fue construyendo herramientas para contar historias su propuesta parte de experiencias personales relacionadas con el amor, el desamor, la pérdida y el crecimiento. En sus canciones existe una intención clara: tomar aquello que duele, aquello que cuesta explicar y convertirlo en una melodía que pueda ser compartida.

La canción representa así algo más que un lanzamiento. Es una fotografía de una etapa en la vida de una artista que comienza a construir su propio repertorio y a definir la voz con la que quiere presentarse ante el público.

Entre coros, aplausos y la compañía de amigos, compañeros y personas que acudieron por primera vez a conocer su proyecto, Romina presentó un repertorio que hizo un recorrido por diferentes historias de amor, pérdida y nostalgia.

La lista incluyó canciones covers como “Desvelado”, “Algo más”, “El sol no regresa”, “¿Me das permiso?”, “Tu cárcel”, “Mentira”, “A puro dolor”, “Un hombre normal”, “No lo beses”, “Que vuelvas” y “Te hubieras ido antes”, entre otras.

Romina también aprovechó la noche para compartir parte de lo que sigue en su camino musical presentó estuvo “Quédate un segundo”, próximo lanzamiento que llegará a plataformas digitales, así como “La del proceso”, composición de Marcel Rooijackers que interpretó en una versión acústica.

“Contesta” ya se encuentra disponible en plataformas digitales y representa una invitación a conocer el universo musical de Romina Mimiaga.

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