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Opinión

El comentario: Eugenio Lira Rugarcía, Obispo de Matamoros

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Eugenio Lira Rugarcía Obispo de Matamoros.

III Domingo de Pascua, ciclo C

Echen la red y encontrarán (cf. Jn 21,1-19)

¡Jesús ha resucitado! Sin embargo, los problemas, las penas y la muerte no paran. Por eso quizá sintamos que no hay de otra que resignarse a seguir viviendo como si su resurrección no tuviera ningún impacto. Eso le pasó a Pedro y a los discípulos. “El peso del sufrimiento –explica el Papa–… de la desilusión… se había convertido en una piedra… la buena nueva de la Resurrección no había echado raíces en su corazón”[1].

Aunque saben que Jesús ha resucitado, sintiendo que eso no ha cambiado nada, regresan a su vida anterior, tratando de salir adelante haciendo lo que antes hacían. Van a pescar de noche. Pero aunque se esforzaron, no pescaron nada.

¡Cuántas veces nos pasa igual! Desilusionados al ver que, aunque creemos en Jesús, todo sigue igual en nosotros, en casa y en esta tierra, tratamos de salir adelante haciendo lo que antes hacíamos, como si su resurrección no tuviera la menor influencia en el mundo real. Pero al final, después de mucho luchar, nos damos cuenta que eso no llena.  

El grupo que Jesús había reunido, a pesar de todo lo que había sufrido y de que parecía que todo estaba perdido, permanecía unido, con Pedro a la cabeza. Y así, juntos, experimentan cómo en medio de sus esfuerzos, de sus angustias y de sus fracasos, Jesús resucitado sale a su encuentro y dialoga con ellos, como señala san JuanCrisóstomo [2].

Si al igual que los discípulos, a pesar de todas las dificultades, permaneces unido a tu familia, a la sociedad y a la Iglesia, con la guía del Sucesor de Pedro, también experimentarás cómo el Resucitado sale a tu encuentro en su Palabra, en la Eucaristía, en la Liturgia, en la oración y en las personas, y te hace revivir[3].

“El Señor –explica el Papa– no espera situaciones ni estados de ánimo ideales, los crea”[4]. Él, que camina con nosotros, aún en los peores momentos, nos devuelve la confianza y nos invita a seguirle echando ganas para rescatar a la familia y a los que nos rodean de las turbulentas olas de este mundo, inestable y finito, y, como dice san Gregorio, llevarlos a la estabilidad del eterno descanso[5].

¿Cómo lograrlo? Siguiendo su estilo de pesca, que consiste en amar y hacer el bien, aunque a veces no sea fácil. Porque ser comprensivo, paciente, solidario y servicial no es algo que esté muy de moda. Y actuar con justicia, perdonar y pedir perdón, frecuentemente se opone a los intereses de algunos.

Pero así como los apóstoles no se dejaron limitar por el Sanedrín, sigamos adelante, sin permitir que nada ni nadie nos impida compartir con todos la grandeza del amor de Dios[6], confiando en Jesús, que tiene el poder y la gloria por los siglos de los siglos[7].


[1] Cf. Misa en la Plaza del Príncipe Alejandro I (Sofía), 5 de mayo de 2019.

[2] Cf. en Catena Aurea 4101.

[3] Cf. Sal 29.

[4] Cf. Misa en la Plaza del Príncipe Alejandro I (Sofía), 5 de mayo de 2019.

[5] Cf. In Evang., hom. 24.

[6] Cf. 1ª Lectura: Hch 5,27-32. 40-41.

[7] Cf. 2ª Lectura: Ap 5,11-14.

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Espectáculos

El mundial que se jugó en los escritorios… y no en la cancha

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El Confesionario

Por Ray Zubiri

Hay partidos que se ganan con goles… y otros con saliva, maña, café cargado y juntas eternas donde nadie sabe quién manda, pero todos quieren levantar la copa. Así llega México 86, una película que nos recuerda que el futbol no solo se juega en la cancha: también se juega en los pasillos del poder, entre llamadas incómodas, promesas imposibles y uno que otro “milagrito” muy mexicano.

Porque sí, queridos lectores del confesionario, mientras nosotros creemos que un Mundial se decide con penales, resulta que detrás hay verdaderos campeonatos de burocracia olímpica. Y justo ahí entra Martín de la Torre, interpretado por Diego Luna, quien nos demuestra que en este país el ingenio siempre juega de delantero.

La cinta, dirigida por Gabriel Ripstein, mezcla humor, tensión y esa deliciosa sensación de “esto no puede estar pasando… pero seguramente sí pasó”. Porque aceptémoslo: México tiene un talento especial para organizar eventos históricos mientras todo parece a punto de incendiarse cinco minutos antes.

Y es que conseguir un Mundial no era cualquier cosa. Había que convencer a la FIFA, competir contra Estados Unidos y, sobre todo, sobrevivir al deporte extremo favorito de muchos funcionarios: aventarse la bolita sin quedar fuera de la nómina. Todo esto acompañado por actuaciones de Karla Souza y Daniel Giménez Cacho, quienes le ponen carácter, ritmo y ese sabor a intriga política con toque chilango que tanto disfrutamos.

Lo mejor de México 86 es que no intenta contarnos solamente una historia de futbol. Nos habla de ambición, orgullo nacional y de ese momento donde alguien decide romper las reglas porque quedarse sentado simplemente no era opción. Aquí las tarjetas rojas no salen por faltas en el área… salen por jugarle al sistema.

Y mientras veía el avance pensé: si organizar un cumpleaños infantil ya parece final de Champions… imagínense organizar un Mundial entero con políticos, egos internacionales y funcionarios sudando más que los jugadores.

Netflix apuesta fuerte con esta producción que huele a nostalgia, picardía mexicana y caos perfectamente organizado. De esos proyectos donde uno termina diciendo: “No sé si sentir orgullo… o pedir VAR”.

Así que preparen las botanas, la playera de la selección y la fe en los milagros administrativos porque México 86 llega este 5 de junio a Netflix. Y todo indica que el verdadero partido estará fuera del estadio.

Director: Gabriel Ripstein / Elenco: Diego Luna, Karla Souza, Daniel Giménez Cacho, Álvaro Guerrero, Memo Villegas, Juan Pablo Fernández / Guion: Daniel Krauze, Gabriel Ripstein / Productor Ejecutivo: Diego Luna / Productores: Sidonie Dumas, Nicolas Atlan, Christian Gabela / Director de fotografía: Emiliano Villanueva / Diseño de producción:  Mónica Chirinos / Diseño de vestuario: Adela Cortázar / Edición: Miguel Musálem / Música original: Camilo Lara / Compañía productora: Gaumont

Del TikTok al brincadero: la nueva obsesión de vivir lo que vemos en redes

Hubo una época donde los niños salían a jugar porque sí. Hoy primero hay que grabarlo, subirlo, ponerle audio viral… y después brincar. Así entendió perfectamente el juego Inflalandia Quack México, el parque inflable que decidió dejar de pelearse con las redes sociales para convertirlas en parte del espectáculo. Pues me invitaron a conocer sus instalaciones y me gustaron mucho, un ambiente familiar, seguridad y mucha diversión para todos, no solo para los niños para todos y así pude comprobarlo.

Y seamos honestos: TikTok ya no es una app… es prácticamente un estilo de vida. Ahí descubrimos recetas, canciones, tendencias, chismes, bailes y hasta gente que se vuelve famosa por caerse con dignidad. Por eso no sorprende que ahora existan lugares diseñados específicamente para brincar, reír y, claro, grabar contenido que dure más en redes que el cansancio de las piernas.

Lo interesante de Inflalandia es que entendió algo que muchas marcas todavía no comprenden: las nuevas generaciones no quieren ser espectadores… quieren ser protagonistas. Aquí el visitante no sólo va a divertirse; va a crear contenido, participar en dinámicas y sentirse parte del show. Básicamente: si no hubo video en TikTok, probablemente nunca pasó.

Entre patitos gigantes, frases virales y una comunidad digital enorme, el concepto convierte el famoso “scroll infinito” en una experiencia física donde todos terminan sudando, grabando y riéndose al mismo tiempo. Y sí, aunque uno jure que sólo acompañará a los niños, termina brincando como si el acta de nacimiento fuera editable.

La campaña “Pato pa’ todos” confirma que hoy el entretenimiento ya no se consume sentado. Ahora se participa, se comparte y se convierte en tendencia. Porque en estos tiempos, el verdadero éxito no es llenar un lugar… es lograr que todos quieran subirlo a sus historias.

Y mientras algunos todavía creen que las redes sociales alejan a las personas, resulta que ahora también las hacen brincar juntas. Qué tiempos tan raros… y tan divertidos.

Síguelos en sus redes sociales y conoce más de este divertido concepto y de su famoso embajador Pato.

www.inflalandia.com

La columna de esta semana ha terminado pueden ir en paz.

¡Escúchenme! de lunes a viernes en el programa donde hacemos entretenimiento educativo y siempre aprendemos algo nuevo De Todo Un Poco con seguro servidor de 10 a 11 de la mañana en Radio BUAP 96.9 FM.

Contacto: rayzubiri@yahoo.com.mx  Redes Sociales: @RayZubiri

Si usted es un medio de comunicación y se pregunta si puede publicar esta columna en su medio, ¡la respuesta es sí! Solo asegúrese de dar el crédito adecuado a www.revistapuebla.com y al autor.

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