Opinión
Educación y Tecnología | Luis Lach.
Published
4 años agoon
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admin
La educación está enferma de enseñanza…y de poder…El TDAH, un ejemplo.
Recuerdo siendo docente, hace ya muchos años, que se puso de moda el tema del Trastorno de déficit de atención con hiperactividad (TDAH), en los estudiantes desde nivel preescolar hasta la edad adulta. Yo era profesor de estudiantes de 6° año de preparatoria. En una ocasión, estaba tirado en las bancas un alumno cual si fuera lagarto y le dije amistosamente, -porque era un buen muchacho-, que ya no fuera flojo. Él me contestó, «no Luis yo tengo TDAH y estoy bajo tratamiento desde primaria». Sin tener yo información sobre este tema y guiado más bien por lo que estaba viendo, le señalé que no se dejara etiquetar, ni medicar, que no tenía nada. Obviamente, mi atrevimiento era solo una opinión de pasillo. Sin embargo, me ha perseguido por mucho tiempo. Y he moldeado un punto de vista, que se basa en lo siguiente:
1. Hay una perversión en nuestro sistema educativo y en nuestra sociedad general. Esta consiste en que, cuando la sociedad adulta, léase los padres de familia, la autoridad escolar y los docentes no logran cumplir sus metas, es más fácil culpar al niño. No importa que la infraestructura y el modelo educativo de la institución sea antinatural al niño, al obligarlo a ser más pasivo que activo, a jugar menos y memorizar más, etc. No importa tampoco las fallas que los padres tengan. El culpable será el niño.
2. No niego que puede existir el TDAH como un problema heredado o desarrollado en el niño a nivel del cerebro. No soy un experto médico, pero las estadísticas nos dicen Que entre el 1.5 y 7 % de los niños a nivel global tienen TDAH . En México las estadísticas nos arrojan un 4.5% de niños con TDAH.
3. Sin embargo, me ha tocado observar en muchas instituciones privadas que ese porcentaje es mucho mayor, llegando en ocasiones al 20% o más de la matrícula de estudiantes. ¿A qué se puede deber? Yo veo tres posibilidades: a. Que esa escuela está recibiendo niños procedentes de otras instituciones que no los aceptan; b. Que hay un mal diagnóstico, lo cual implica la intervención de farmacéuticas interesadas en vender productos para el TDAH; c. Porque el modelo educativo de la institución es muy tradicional, traducido en salones saturados, aprendizaje pasivo, memorización, que de forma artificial puede «generar» niños muy inquietos (la escuela no los genera, un niño inquieto es un niño normal).
4. Estudios recientes sugieren que el TDAH pudiera ser falaz. Que no hay tal cosa como TDAH, que los niños en realidad se aburren mortalmente. Esto puede ser corroborado, cuando vemos niños que se conducen sin problemas en ambientes más activos, como Colegios Montessori, Colegios de corte constructivista, o modelos educativos no formales, como los scouts, donde los niños colaboran, construyen cosas, desarrollan proyectos, aprenden a indagar, etc. No soy quien para validar a los detractores del TDAH, pero sí pongo en tela de juicio si es correcto que una sociedad adulta no sea capaz de ver de forma crítica su labor y recurra a lo más sencillo que es culpabilizar a su propia estirpe, porque eso a a larga crea dependencia. En la escuela, el niño diagnosticado así, se siente devaluado, porque «algo tiene mal» y en casa tener un niño con «algo mal», puede dar a los padres esa relación co-dependiente tan común a nuestra sociedad de hoy en México.

Todo lo anterior, me lleva al rol del docente. Siempre es de llamar la atención, que en los espacios educativos, los cambios tecnológicos de los últimos años tardan más que en cualquier otra institución de nuestra sociedad. Podemos ver abajo foto de principios de siglo XX de un salón de clases, contra una foto de un salón actual. Y básicamente la mayor diferencia, es que una imagen está en blanco y negro y la otra en color.
Por años me he hecho la pregunta, ¿a qué se debe todo esto? Se me vienen muchas respuestas que tienen que ver con las TIC (Tecnologías de la información y la comunicación) pertinentes, o de los modelos educativos que no se ajustan al uso de las TIC. Pero quiero referirme en esta nota de hoy a algo mucho más terrenal: al PODER. La educación le da al docente poder sobre un grupo de niños y es adictivo el ejercicio del poder. En un ambiente tradicional, el profesor es el sabio del lugar, él sabe y los niños se supone que son una página en blanco que hay que llenar. El docente transmite conocimiento a vasijas a las que hay que llenar, a lámparas que hay que encender. Las nuevas tecnologías ponen en tela de juicio todo esto: -Le dan a los niños la posibilidad de explorar sus intereses; -en ocasiones el niño sabe más que el maestro (por ejemplo navegando en la tecnología) y eso a veces, es difícil de asimilar; – El papel del profesor deja de estar al centro y eso relega su tradicional rol de poder. Lo que quizás deba ver y aceptar el docente en estos ambientes, que su rol no disminuye, sino que se transforma. Ahora impulsa las ideas de los niños, los anima y prepara a desarrollar proyectos, a indagar. Esto es, en este proceso nuevo, el centro ya no está en la enseñanza (el maestro), sino en el aprendizaje (el niño), y quizás la responsabilidad del maestro es ahora mayor, y mucho más satisfactoria, pero hay que abrazar el cambio. Recordemos que la niñez es interés superior de la nación. A ellos nos debemos padres, madres, maestros y sociedad en general. El centro son ellos y siempre lo serán. ¿Dónde nos perdimos? Debemos aceptar la transformación. El futuro del país, lo reitero, está en juego.
Y en esto juega particular importancia el rol de las autoridades que diseñan políticas educativas, y también las autoridades de entidades privadas que deben reflexionar sobre estos roles que jugamos de poder, de adulto-centrismo, donde pretendemos domesticar a un niño y pretender que se comporte como un adulto en el salón de clases. ¿Qué tal que la escuela se convierta en el espacio de descubrimiento de cosas maravillosas que encienden la imaginación y la emoción (un componente fundamental de la educación, sin el cual no hay aprendizaje) y el natural espíritu indagador del niño? Para ello, recientemente el Gobierno Federal ha anunciado un nuevo modelo educativo alrededor de lo que se conoce como la Nueva Escuela Mexicana que, como de costumbre va a tirar por la borda lo que se ha hecho antes, como si estuviéramos para desperdiciar lo desarrollado por el país. Sin embargo, lo poco que se anuncia de este modelo, tiene elementos que suenan bien, como es el hecho, de integrar de mejor forma el conocimiento, que no esté tan fragmentado en materias e islas de conocimiento separadas. Eso intuitivamente me lleva a pensar que se va a apostar de forma más decidida por el aprendizaje por proyectos, impulsando además enfoques multidisciplinarios. Ojalá sea así. Y ojalá también se entienda que no hay un sólo marco referencial en educación, que son muchos que hay que atender, porque cada seis años se dice: «¡Muera la memorización!», y luego «¡Mueran las competencias!», sin entender que cada uno de estos paradigmas tiene su espacio, que no se trata de uno en lugar de otro, que no se trata tampoco de banderas de grupos políticos o sindicales que tratan de descubrir el agua tibia, con una finalidad ajena al interés superior de niños, niñas y adolescentes.
Les deseo feliz semana.
Sus redes sociales:
Correo: luislach@drafconsultores.com
Facebook: https://www.facebook.com/luislach00
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Educación
Germán Bricio: el mexicano que se prepara para tocar el espacio y convertir un sueño en legado
Published
1 día agoon
3 de septiembre de 2026By
admin
El Confesionario
Por Ray Zubiri
Hay entrevistas que terminan cuando se apaga el micrófono y hay otras que se quedan dando vueltas en la cabeza. La charla que tuve con Germán Bricio pertenece a la segunda categoría. Y es que hablar con un mexicano que se prepara para viajar al espacio no es precisamente una conversación de todos los días.
Lo primero que pensé cuando tuve a Germán frente al micrófono fue: ¿qué se le pregunta a un hombre que está a punto de cumplir uno de esos sueños que parecían imposibles? Así que fui directo al punto: ¿cómo termina un empresario mexicano preparando las maletas para viajar al espacio?
Germán me respondió con una frase que, desde ese momento, se convirtió en el hilo conductor de nuestra conversación: “Muchas veces no es que dejemos de soñar, dejamos de creer”.
Y ahí entendí que esta historia no comenzaba en una nave espacial, sino muchos años atrás, en la habitación de un niño que tenía pósteres del Apolo 11, de la Luna y de los astronautas. “Yo de niño tenía esta ilusión”, me contó. Soñaba con viajar al espacio, pero con el paso de los años comenzó a pensar que ese sueño no era para él. No era científico, no trabajaba en la NASA y, por lo tanto, parecía imposible.
Germán fue seleccionado por Blue Origin, la compañía aeroespacial fundada por Jeff Bezos, para formar parte de una futura misión suborbital. De concretarse el vuelo, se convertiría en un referente histórico para México como empresario civil que alcanza el espacio sin haber seguido la tradicional formación de un astronauta.
—Germán, pero explícame una cosa: ¿qué se siente saber que vas a viajar al espacio?
“Una persona civil común como yo, un empresario que no somos científicos, matemáticos, que no trabajamos en la NASA o somos americanos, podemos soñar y lograr ir al espacio”.
Y creo que ahí está precisamente lo extraordinario de su historia. No se trata solamente de que Germán pueda viajar al espacio; se trata de que representa la posibilidad de que alguien que alguna vez pensó que un sueño era imposible pueda volver a creer en él.
Germán me explicó que serán seis pasajeros en la cabina y que el vuelo será suborbital. La cápsula alcanzará la llamada línea de Kármán, ubicada aproximadamente a 100 kilómetros de altura, que convencionalmente marca el límite del espacio.
—¿Te consideras astronauta?
“No me gusta denominarme astronauta”, me dijo. “Sino viajero espacial”.
Y esa expresión me gustó. Porque quizá Germán entiende que todavía está viviendo el proceso, que está a punto de convertirse en parte de una historia que apenas comienza.
Después vendrán unos minutos de ingravidez, la cápsula iniciará el descenso y finalmente aterrizarán en el desierto de Texas mediante paracaídas.
Yo no pude evitar imaginar la escena y le pregunté:
—O sea, ¿vamos a verte flotando en el espacio?
La respuesta fue sí, aunque con una precisión importante: no dará la vuelta a la Tierra. Precisamente por eso se denomina vuelo suborbital. La cápsula sube, atraviesa la línea de Kármán, los pasajeros experimentan unos minutos de microgravedad y posteriormente regresan a nuestro planeta.
Durante la entrevista le pregunté algo que considero fundamental:
—¿Dónde está el empresariado mexicano? ¿Por qué no estamos soñando en grande?
Germán fue directo: “Nosotros tenemos que soñar, que soñar en grande, que creérnoslas”.
Y agregó una frase que me pareció particularmente mexicana:
“No soñar en el quinto partido, soñar en que podemos ser los campeones del mundo”.
Ahí entendí que su viaje al espacio también tiene una intención simbólica. Quiere que otros mexicanos comprendan que no hay que conformarse con pensar que ciertas cosas solamente pueden ocurrir en otros países.
“México necesita referentes”, me dijo. “Necesitamos gente a quien seguir, necesitamos líderes en los que podamos replicar cosas buenas para poderlas poner en práctica en nuestra vida, para poder crecer como personas, como mejores seres humanos”.
Cuando le pregunté sobre la preparación, me explicó que deberá mantener una buena condición física y mental, además de recibir capacitación especializada en Texas. El lanzamiento alcanzará aproximadamente 3,700 kilómetros por hora y hasta el asiento de la cápsula será adaptado a sus medidas corporales.
Pero entonces le hice una pregunta mucho más personal:
—¿Qué se necesita para cumplir un sueño?
Su respuesta fue sencilla:
“No puedes tener éxito si no hay un sacrificio, si no hay un esfuerzo”.
Y después remató con una frase que bien podría convertirse en una regla de vida:
“A través de esta persistencia, del trabajo constante, del caernos y levantarnos, caernos y levantarnos como podemos lograr nuestros sueños”.
Eso es quizá lo que más me gustó de nuestra conversación. Porque cuando hablamos de viajar al espacio solemos pensar en tecnología, millones de dólares, cohetes y grandes empresas. Pero Germán terminó llevando la conversación a algo mucho más sencillo: trabajo, disciplina y perseverancia.
Hay una experiencia que Germán espera con especial emoción: mirar la Tierra desde el espacio.
Me explicó que cuando uno observa nuestro planeta desde afuera ocurre algo que puede cambiar la perspectiva. Ya no se ven las fronteras. No se ve México, Estados Unidos, Europa o Asia como los conocemos en un mapa. Se ve un solo planeta.
Inevitablemente llegó la pregunta incómoda.
—¿Cuánto cuesta viajar al espacio?
Germán sonrió, pero la respuesta no pudo ser revelada. Blue Origin no le permite hacer pública esa información. Lo que sí dejó claro es que se trata de una experiencia costosa y que conseguir un asiento tampoco es sencillo, pues existen personas de distintas partes del mundo esperando una oportunidad.
Aunque inicialmente el vuelo estaba contemplado para 2026, la misión se encuentra temporalmente pausada debido a las prioridades de Blue Origin relacionadas con sus proyectos lunares. Por ello, todavía tendremos que esperar la fecha definitiva del lanzamiento.
Pero mientras ese día llega, Germán ya comenzó otro viaje: el de convencer a otros mexicanos de que también pueden alcanzar sus sueños.
Y al final de nuestra conversación le pregunté:
—Germán, ¿qué le dirías a un joven que tiene un sueño, pero piensa que es imposible?
“Así como yo puedo soñar y puedo ir al espacio, ¿cuál es tu sueño que tú puedes lograr y que todos podamos celebrar?”
Me quedo con eso.
Porque quizá no todos vamos a viajar al espacio. Pero todos tenemos un lugar al que queremos llegar.
Y mientras Germán Bricio se prepara para cruzar la línea de Kármán, nosotros podemos comenzar por cruzar nuestras propias líneas de miedo, de conformismo y de incredulidad.
Al final, quizá ésa sea la verdadera enseñanza de esta historia: los sueños no siempre mueren; a veces solamente están esperando que volvamos a creer en ellos.
Y sí, querido lector, aquí entre nos… ¿tú ya volviste a creer en el tuyo?
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Espectáculos
Romina Mimiaga no pidió permiso para hablar de desamor: llegó con “Contesta”
Published
1 semana agoon
28 de agosto de 2026By
Editor
Por: Anna Torres
Romina Mimiaga presentó oficialmente “Contesta”, una canción de su propia autoría que habla de una relación que comenzó entre ilusiones, caricias y promesas, pero terminó con una pregunta que queda flotando en el aire: ¿quién fue capaz de entregarlo todo y quedarse con las manos vacías?
La joven cantautora de Tuxtla Gutiérrez Chiapas presentó su nueva canción en el Breve Espacio, en una noche de música, amigos, despecho y una buena dosis de emociones.
La canción no intenta disfrazar el dolor. Lo pone sobre la mesa y lo convierte en música.

La relación de Romina con la música comenzó desde pequeña. A los siete años encontró en el saxofón uno de sus principales medios de expresión, instrumento que con el paso del tiempo se convirtió en una de las características de su identidad artística.

Más que acumular instrumentos, Romina fue construyendo herramientas para contar historias su propuesta parte de experiencias personales relacionadas con el amor, el desamor, la pérdida y el crecimiento. En sus canciones existe una intención clara: tomar aquello que duele, aquello que cuesta explicar y convertirlo en una melodía que pueda ser compartida.
La canción representa así algo más que un lanzamiento. Es una fotografía de una etapa en la vida de una artista que comienza a construir su propio repertorio y a definir la voz con la que quiere presentarse ante el público.
Entre coros, aplausos y la compañía de amigos, compañeros y personas que acudieron por primera vez a conocer su proyecto, Romina presentó un repertorio que hizo un recorrido por diferentes historias de amor, pérdida y nostalgia.
La lista incluyó canciones covers como “Desvelado”, “Algo más”, “El sol no regresa”, “¿Me das permiso?”, “Tu cárcel”, “Mentira”, “A puro dolor”, “Un hombre normal”, “No lo beses”, “Que vuelvas” y “Te hubieras ido antes”, entre otras.
Romina también aprovechó la noche para compartir parte de lo que sigue en su camino musical presentó estuvo “Quédate un segundo”, próximo lanzamiento que llegará a plataformas digitales, así como “La del proceso”, composición de Marcel Rooijackers que interpretó en una versión acústica.

“Contesta” ya se encuentra disponible en plataformas digitales y representa una invitación a conocer el universo musical de Romina Mimiaga.

Educación
Entrevista con el primer actor Miguel Pizarro.
Published
1 semana agoon
25 de agosto de 2026By
admin
El primer actor Miguel Pizarro habla de la época del preciosismo en televisión y su relación con Puebla desde que era niño.
¿Qué es vivir con la fama de un personaje y no poder salir ni a la calle? de esto nos plática el primer actor Miguel Pizarro.
¿Sabías que Miguel Pizarro participo en fotonovelas que es una historia contada con fotos reales en vez de dibujos?
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