*Las Habilidades del Siglo XXI: El aprendizaje basado en proyectos (ABP).
En 2007 asistí a la feria Intel ISEF, que tuvo lugar en Indianápolis, en los Estados Unidos. Este evento es el más grande para jóvenes de nivel bachillerato a nivel mundial (Actualmente tiene un nuevo patrocinador y ha cambiado su nombre a Regeneron ISEF). Y es un ejemplo impresionante de lo que el aprendizaje basado en proyectos puede lograr. Durante los años que colaboré con las 4 ferias de ciencias regionales que se hacían en México (Estado de México, Jalisco, Puebla y Sinaloa), para formar el contingente que representara a México, pude constatar varias cosas:
1. Los jóvenes llegaban por su voluntad en la gran mayoría de los casos. En ocasiones, participar en las ferias de ciencias les ocasionaba inconvenientes, como acumular faltas en la escuela y hasta malas calificaciones por materias que descuidaban en el proceso y que posteriormente tenían qué recuperar. Pero eso no los detenía, lo más importante es que querían estar, por muchísimas razones; porque se enamoraban de sus proyectos, porque conocían a otros jóvenes, porque querían hacer la diferencia como estudiantes mexicanos, etcétera.
2. He platicado muchas veces un ejemplo de lo que ahora les comento. En una ocasión, en una de las ferias regionales. En este caso, la que organiza COMECYT (Consejo Mexiquense de Ciencia y Tecnología), a la hora de la comida en que se cerraban los stands, para que los jóvenes pudieran ir a comer, yo iba buscando a alguien y por casualidad me asomé a un pasillo, donde en el fondo vi a tres jóvenes de bachillerato que no se habían retirado todavía, por estar presentando el proyecto a unos niños de primaria que estaban asombrados y maravillados de ver lo que habían hecho estos jóvenes no mucho más grandes que ellos. No había alrededor ningún profesor ni nadie que mediara este proceso educativo. Eran unos jóvenes posesionados de su proyecto y unos niños a los que estaban sembrando la ilusión de algún día competir en una feria como esta. Hay que notar los elementos que se conjugan en este proceso de aprendizaje: asombro, motivación, descubrimiento, entre otros. Vale pues la pena insistir, que estas ferias son un ejemplo vivo de lo que el ABP puede significar, que yo resumiría en:
a. Modelos disruptivos de aprendizaje. Son los jóvenes los que deciden qué proyecto desarrollar. Su trabajo lo hacen desde el aula, fuera del aula, en sus tiempos libres, y en cualquier espacio que les permita resolver una cantidad de problemas enorme que los proyectos les imponen. Y lo más importante, este problema lo deciden ellos, con la ayuda de un mentor o professor, y por tanto, les es muy importante en lo personal.
b. El aprendizaje es significativo, dado que estos jóvenes se convierten en expertos de sus temas. Me tocó ver proyectos en el piso de la feria internacional, que tenían grado doctoral. No espero que esto sea lo que se deba buscar, pero sí darles oportunidad de desarrollar un proyecto y ponerlo en competencia con otros jóvenes a los que pueden enseñar y de los que pueden aprender. Lo más importante es la experiencia de medirse ante jóvenes de otras latitudes, para aprender de esta experiencia.
Sin embargo, no todas las actividades son para todos los jóvenes. Hay algunos que el sentido de una competencia los puede amilanar, o que el tema de STEAM (Ciencia, Tecnología, Ingeniería, Artes y Matemáticas), no los motive lo suficiente. Esto es, no todo es para todos. Hay estudiantes que preferirán lo que los entusiastas de la programación y la robótica han creado en espacios que ahora se conocen como Espacios Maker, y donde los niños, niñas y jóvenes (porque aunque he hablado de experiencias específicas de bachillerato, todos estas opciones se pueden trabajar desde primaria o antes) se dedican a crear artefactos, imprimir en 3D, crear robots, experiencias de realidad virtual, etcétera. Y todos estos son proyectos, donde se pueden trabajar un sinnúmero de contenidos curriculares, pero desde diferentes perspectivas.
Por otra parte, recuerdo hace muchos años, que trabajaba con jóvenes en programas de servicio comunitario, dentro de un programa llamado CAS (creatividad, acción y servicio), parte de la currícula de la Organización del Bachillerato Internacional. Debían ellos cumplir a lo largo de su paso por preparatoria con 180 horas de servicio, que les permitía desarrollar actividades en favor de otros. Proyectos como trabajo en comunidades rurales, en apoyo a albergues de perros y gatos, en hospitales infantiles, como guías en el Museo de Antropología e Historia, les daban a los jóvenes una probada de lo que este país tiene en realidad. En una ocasión, trabajamos varios colegios de México y uno de Chile en un evento internacional en la comunidad mazahua de Santa Rosa de Lima, en los límites del Estado de México y de Michoacán. Decidimos hacer un festival artístico en colaboración con la comunidad mazahua misma, apoyados todo el tiempo por frailes dominicos. El resultado fue un evento donde las mujeres mazahuas presentaron cantos propios de la comunidad, que nunca tenían oportunidad de compartir, a la vez que los alumnos habían preparado su parte. Ciertamente ningún curso de Antropología o Sociología les daba lo que esa experiencia real hizo con ellos. Y cada proyecto de servicio comunitario en que se veían involucrados, les podía representar una oportunidad vocacional, una oportunidad de descubrimiento de lo que podrían ser en un futuro. Igual que las otras dos grandes propuestas que he mencionado (Ferias de Ciencias, Espacios Maker), y otros más que cada escuela puede crear e impulsar y donde un proyecto, que puede o no ser multidisciplinario, tenga lugar.
Como pie de página, debo señalar, que también tuve oportunidad de involucrarme en un programa que tenía la organización SERAJ, A.C., y que era una red de preparatorias en servicio social, llamada REDPAS, y donde incluía a los estudiantes para que conocieran otras experiencias complementarias, más allá de los colegios del Bachillerato Internacional.
Quiero decir con todo lo anterior, que la experiencia educativa del siglo XXI, ciertamente requiere de las TIC, pero fundamentalmente requiere de estudiantes curiosos, motivados, comprometidos, características todas indispensables para el aprendizaje. Y ciertamente, el docente del siglo XXI tiene ante sí un reto enorme, que es el de guiar a sus estudiantes por estos y otros caminos; todos bajo la estructura del ABP. Esto quiere decir, que implica para este un esfuerzo adicional importante, pero que puede convertirse en algo tan motivante, retador y satisfactorio, como debe resultar para los estudiantes.
En resumen, no he querido dar un planteamiento teórico metodológico de lo que ABP es, sino algunos extraordinarios ejemplos de lo que se puede hacer con voluntad y un gran proyecto de la institución educativa. Sin embargo me gustaría señalar, que hay diversas ramificaciones del ABP, con objetivos específicos, que podríamos enumerar como:
– Aprendizaje Basado en Proyectos (ABP).
– Aprendizaje por descubrimiento.
– Aprendizaje basado en problemas.
– Aprendizaje de las Ciencias basado en la indagación.
– Aprendizaje basado en retos, etcétera.
A estas propuestas hay que añadir los otros elementos de las Habilidades del Siglo XXI, ya comentados en aportaciones previas: Colaboración y Pensamiento crítico.
Con estos elementos, tenemos la posibilidad de transformar la realidad educativa de nuestro entorno. Sin embargo no es algo sencillo, debemos luchar contra una tendencia curricular heredada muy anquilosada y que dificulta un proceso como el de las Habilidades del Siglo XXI. Actualmente la SEP como respuesta, está por lanzar lo que denomina la Nueva Escuela Mexicana. Y si bien, tiene elementos que suenan atractivos, como trabajos de corte transversal, división de grados escolares en fases, el hecho de que se comience a perfilar hacia final del actual gobierno de la República, me hace pensar que le puede suceder lo mismo que al Nuevo Modelo Educativo del sexenio anterior, que cuando esté por iniciar, ya habrá otro gobierno, aunque sea del mismo partido, que pueda echar para atrás todo. Lo que se haga, debe ser con intención transexenal y particularmente con muchísima planeación, habiendo conciliado los intereses de los diferentes grupos que son parte del sistema educativo nacional, y eso no es nada sencillo. Veamos qué pasa. El futuro de nuestra infancia y adolescencia está en juego.
Hay películas que nacen para entretener… y hay otras que llegan para sacudirnos por dentro. Así parece ser Ceniza en la boca, el nuevo proyecto cinematográfico dirigido por Diego Luna, que aterrizó en el prestigioso Festival de Cannes acompañado por una de las actrices mexicanas más poderosas del momento: Adriana Paz con quien ya hemos tenido el gusto de platicar en este espacio en otras ocasiones y que dicho sea de paso es vecina ya que durante algún tiempo vivió en Puebla.
La cinta, basada en la novela homónima de la escritora Brenda Navarro, pone sobre la mesa un tema profundamente humano: la migración, el abandono, la identidad y las heridas familiares que muchas veces se esconden detrás de quienes cruzan fronteras buscando una vida mejor. Y sí, aunque Cannes suele llenarse de glamour, flashes y vestidos espectaculares, esta vez México llegó con una historia incómoda, sensible y dolorosamente real.
Ceniza en la boca tuvo su proyección especial en el Festival de Cine de Cannes el pasado 13 de mayo donde estuvieron el director, coguionista y productor Diego Luna, junto a las protagonistas Anna Diaz y Adriana Paz.
Esta ultima vuelve a demostrar por qué es una de las intérpretes más importantes de su generación. Su presencia en la alfombra roja no es casualidad; es el resultado de años de trabajo constante, personajes intensos y una carrera que ha sabido abrirse camino con talento y autenticidad. Después del reconocimiento internacional que obtuvo por “Emilia Pérez”, verla nuevamente en Cannes representa también el momento brillante que vive el cine mexicano a nivel mundial.
Por su parte, Diego Luna reafirma que su visión como director sigue creciendo. Lejos de las fórmulas fáciles, apuesta por una narrativa íntima que habla sobre los migrantes mexicanos en España, sobre las familias separadas por la necesidad económica y sobre esa eterna sensación de no pertenecer ni aquí ni allá. Y quizá ahí radica la fuerza de esta película: en hacernos sentir cerca de quienes muchas veces permanecen invisibles.
La buena noticia para el público latinoamericano es que Netflix ya confirmó que la película llegará a la plataforma en 2027, después de su recorrido en salas de cine. Una apuesta importante que permitirá que esta historia trascienda festivales y llegue directamente a millones de hogares.
En tiempos donde el cine comercial suele apostar por explosiones y superhéroes, “Ceniza en la boca” nos recuerda que también existen héroes silenciosos: las madres migrantes, los hijos que crecen lejos de casa y quienes sobreviven al desarraigo emocional. Cannes aplaude hoy una historia mexicana que no busca presumir perfección, sino humanidad.
Y eso, créame, también merece ovación de pie.
¡Kaboom! Explorando los misterios de la galaxia.
Hoy les voy a recomendar ampliamente el libro ¡Kaboom! Explorando los misterios del universo, de Trish Luna, Zeus Valtierra, Norberto Espíritu (fundadores de Astrofísicos en Acción) y ademas las ilustraciones de Valentino Lasso. Un material genial para toda la familia que busca acercar la astrofísica a niñas, niños y jóvenes mediante el viaje que realizan tres astrónomos por el cosmos.
Hay libros que entretienen, otros que enseñan y algunos más que consiguen despertar algo que parecía dormido: la capacidad de asombro. Eso ocurre con este libro que nos recuerda que, aunque vivimos atrapados entre el tráfico, las redes sociales y las prisas cotidianas, allá arriba sigue existiendo un universo inmenso, misterioso y absolutamente fascinante.
Cada página es una invitación a mirar el cielo con otros ojos. El libro no solamente aborda temas científicos; también logra acercarnos a preguntas que la humanidad se ha hecho desde siempre: ¿de dónde venimos?, ¿qué hay más allá de las estrellas?, ¿estamos realmente solos? Y lo hace con un lenguaje accesible, dinámico y lleno de referencias que convierten la astronomía en una aventura emocionante, lejos de la frialdad de los datos o las fórmulas complicadas.
En tiempos donde pareciera que todo debe explicarse en videos de pocos segundos, encontrarse con una lectura como esta resulta refrescante. Porque la ciencia también puede emocionar, sorprender y conectar con nuestra parte más humana. Hay algo profundamente poético en descubrir que somos apenas una pequeña chispa dentro de una galaxia gigantesca, y aun así seguimos buscando respuestas.
Quizá por eso ¡Kaboom! Explorando los misterios de la galaxia termina siendo mucho más que un libro sobre el espacio. Es un recordatorio de que la curiosidad sigue siendo una de las mayores virtudes del ser humano. Y en un mundo lleno de ruido, detenerse un momento para contemplar el universo puede convertirse, también, en una forma de encontrarnos a nosotros mismos.
La publicación es de la editorial Santillana bajo el sello Loqueleo y sería un buen regalo para los más chavitos de la casa, ahora que andan tan emocionados con el mundial acerquemos a nuestros niños a estos contenidos, ya que es más fácil ir a la luna, Marte, Júpiter que ganar mundial ¿No creen?
Busquen a los autores en redes sociales como Astrofísicos en acción y descubran todo el contenido que hacen.
La columna de esta semana ha terminado pueden ir en paz.
¡Escúchenme! de lunes a viernes en el programa donde hacemos entretenimiento educativo y siempre aprendemos algo nuevo De Todo Un Poco con seguro servidor de 10 a 11 de la mañana en Radio BUAP 96.9 FM.
Si usted es un medio de comunicación y se pregunta si puede publicar esta columna en su medio, ¡la respuesta es sí! Solo asegúrese de dar el crédito adecuado a www.revistapuebla.com y al autor.
La lengua mixteca (Tu’un Savi o Ñuu Savi) es un pilar fundamental de la identidad cultural y sabiduría ancestral en México, representando la memoria viva de los pueblos de las nubes en Oaxaca, Guerrero y Puebla. Con más de medio millón de hablantes, es una de las lenguas indígenas más relevantes.
En entrevista la Mtra. Elia Paz Ramírez originaria de la comunidad Ñuu Nuu Savi: Jicayan de Tovar municipio de Tlacoachistlahuaca Guerrero.
Grupo Yaa Xacoo de Metlatónoc, Guerrero es una agrupación musical emblemática de la región de La Montaña, especializada en la interpretación de chilenas mixtecas tradicionales utilizando el violín y la guitarra como instrumentos principales, está música escuchamos mientras aprendíamos de la lengua y cultura mixteca.
Sabías que la BUAP ofrece un Curso GRATUITO Sobre la lengua y cultura mixteca.