El débil desempeño de la economía mexicana al comienzo del año se reflejó en la actividad industrial de varios estados, con 19 de las 32 entidades federativas registrando caídas mensuales en enero, según datos desestacionalizados del INEGI. Quintana Roo lideró las bajas con un desplome del 42.11%, afectado por la conclusión de obras como el Tren Maya y el Aeropuerto Internacional de Tulum. Chiapas, otro estado vinculado al proyecto ferroviario, siguió con una contracción del 11.09%, mientras que Coahuila y Guanajuato, importantes centros manufactureros, sufrieron los efectos de la incertidumbre arancelaria de Estados Unidos y la debilidad industrial de su principal socio comercial.
La tendencia negativa también alcanzó a Tabasco, que registró su segundo mes consecutivo de retroceso (-3.22%), impactado por la finalización de la refinería de Dos Bocas y la baja producción petrolera. Estados fronterizos como Tamaulipas, Chihuahua y Nuevo León, así como el Estado de México, también experimentaron caídas, atribuidas a la desaceleración manufacturera en EE.UU. y al adelanto de envíos a finales de 2024 por temor a nuevos aranceles. Nuevo León y Sinaloa destacaron por ser las entidades con más meses consecutivos de declive, este último afectado por el cierre de empresas debido a la inseguridad.
En contraste, 13 entidades reportaron crecimiento industrial en enero, encabezadas por Puebla, con un alza del 12.29%, impulsada por su sector automotriz. San Luis Potosí, otro hub automotor, registró un incremento del 10.81%, mientras que Oaxaca cerró el podio con un 3.18%, gracias al avance del Corredor Interoceánico. Otras entidades con aumentos superiores al 1% incluyeron Tlaxcala, Aguascalientes, Ciudad de México, Morelos y Querétaro, mostrando que la recuperación no fue uniforme en el país.
Analistas de Banorte prevén que la volatilidad por el nuevo orden comercial global seguirá presionando a la industria mexicana en el corto plazo, aunque esperan que los ajustes se suavicen gradualmente. Destacan que el entorno externo, particularmente la relación con EE.UU., será clave para el sector manufacturero, pero confían en que una posible reducción de aranceles para México podría aliviar la situación. Además, señalan oportunidades en la construcción, con un mayor gasto en obras públicas del Plan México y proyectos de infraestructura con inversión público-privada.
No obstante, persisten desafíos, como la tradicional reducción del gasto gubernamental al inicio del sexenio y las medidas de consolidación fiscal. Aun así, Banorte considera que factores como la relajación monetaria y una mayor participación del sector privado en infraestructura —con proyectos que sumarían 100,000 millones de pesos en 2025— podrían compensar parcialmente estos obstáculos, ofreciendo cierto margen para la reactivación industrial en los próximos meses.