Este jueves, el alcalde Adán Domínguez Sánchez se prepara para rendir su tercer y último informe de gobierno, el único que tendrá la oportunidad de presentar de viva voz. En medio de luces y flashes, se parará frente a los micrófonos con la expectativa de hablar sobre los logros de su administración. Sin embargo, en el trasfondo, la ciudad que deja no es ni de cerca la “Ciudad de 10” que él y su socio comercial, Eduardo Rivera Pérez, prometieron una y otra vez en eventos, plataformas y entrevistas.
Desde que Eduardo Rivera abandonó la presidencia municipal en busca de una gubernatura que ya se le había escapado de las manos antes de iniciar, la gestión de Domínguez Sánchez fue la única voz al frente de una ciudad que, a pesar de los discursos optimistas, enfrentó realidades que ningún informe podía maquillar.
Los ciudadanos, en sus avenidas y en redes sociales, se encuentran con una postal muy distinta a la que el gobierno intentó vender.
Las calles, lejos de estar rehabilitadas y en buen estado, se encuentran con baches por doquier, avenidas con pavimento desgastado y esquinas donde el tráfico se complica por las malas condiciones viales.
“Rehabilitamos las calles principales del Centro Histórico, ahora están más limpias y ordenadas. ¡Cumplimos!”, escribió, Adán Domínguez en su cuenta de X, acompañado de imágenes del primer cuadro de la ciudad aparentemente impecable.