En una hazaña científica internacional, investigadoras de la UNAM participaron en el hallazgo de SPECULOOS-3 b, un exoplaneta rocoso del tamaño de la Tierra que desafía todo lo que sabemos sobre la longevidad planetaria. Este mundo orbita una estrella enana ultrafría que podría brillar durante 100.000 millones de años, superando ampliamente la vida útil de nuestro Sol. El descubrimiento, publicado en Nature Astronomy, ofrece pistas cruciales sobre la formación de planetas en condiciones extremas.
A solo 55 años luz de distancia, SPECULOOS-3 b completa una órbita alrededor de su estrella cada 17 horas, un «año» más corto que un día terrestre. Los datos sugieren que el planeta está anclado por mareas, mostrando siempre la misma cara a su sol, mientras la otra permanece en oscuridad eterna. La radiación constante ha erosionado por completo su atmósfera, dejando una superficie estéril y abrasadora, similar a la de Mercurio pero aún más inhóspita.
El telescopio SAINT-EX, ubicado en el Observatorio Astronómico Nacional de San Pedro Mártir en Baja California, jugó un papel clave en el descubrimiento. Astrónomas mexicanas como Yilen Gómez Maqueo Chew, Laurence Sabin e Ilse Plauchu-Frayn colaboraron en el análisis de datos, que luego se confirmaron con observaciones del telescopio Artemis en las Islas Canarias. La red SPECULOOS, especializada en estudiar estrellas enanas ultrafrías, detectó el planeta mediante el método de tránsito, midiendo sutiles cambios en la luz estelar.
Aunque SPECULOOS-3 b es demasiado hostil para albergar vida, su estudio es invaluable para la ciencia. El Telescopio Espacial James Webb podría examinar su superficie en busca de rastros de vulcanismo antiguo o composiciones mineralógicas únicas. Este mundo representa solo el segundo sistema planetario descubierto alrededor de una estrella enana ultrafría, después del famoso TRAPPIST-1, pero su peculiaridad lo convierte en un laboratorio natural para entender la diversidad de planetas rocosos.
El hallazgo no solo expande nuestro conocimiento sobre exoplanetas, sino que también plantea preguntas fascinantes: ¿Cómo evolucionan los planetas en entornos tan extremos? ¿Podrían existir versiones más templadas de estos mundos en otras partes de la galaxia? Mientras el Sol tenga sus días contados, SPECULOOS-3 b y su estrella seguirán existiendo, convirtiéndose en testigos silenciosos del futuro lejano del universo.
Con información de: Gizmodo.com