Los principales sitios web del mundo, desde Google hasta Wikipedia, están experimentando una caída histórica en su tráfico, mientras ChatGPT se consolida como la quinta página más visitada globalmente. Según datos de SimilarWeb, entre marzo y abril de 2025, plataformas como YouTube (-2%), Wikipedia (-6%) y motores de búsqueda como Bing (-18%) han visto reducir su audiencia. Este fenómeno coincide con el crecimiento explosivo de ChatGPT, que en el mismo período aumentó sus visitas en un 15%, superando los 5,000 millones de accesos mensuales.
El cambio en los hábitos de los usuarios es claro: el 22% de los usuarios de OpenAI ya prefieren consultar ChatGPT antes que Google. Esta migración masiva hacia la «búsqueda por IA» —donde los modelos generativos responden directamente sin necesidad de enlaces— está teniendo un efecto dominó. Según el Wall Street Journal, los medios de comunicación podrían perder entre el 20% y el 40% del tráfico que reciben actualmente de los motores de búsqueda. Un estudio del Brookings Institute advierte que, para 2026, el tráfico orgánico desde buscadores podría reducirse en un 25%, ya que el 75% de las consultas en IA no requieren hacer clic en enlaces externos.
Ante esta crisis, los grandes conglomerados mediáticos como News Corp (Wall Street Journal) y Axel Springer (Politico) han firmado acuerdos millonarios con OpenAI para licenciar sus contenidos. Sin embargo, esta solución no está al alcance de los sitios independientes o en idiomas minoritarios, que enfrentan un dilema: permitir que sus textos alimenten a la IA sin compensación o quedar excluidos incluso de las respuestas generativas. Como señala Casey Newton, desde que Google integró resúmenes de IA, los clics a fuentes originales han caído entre un 70% y un 80%.
El riesgo no es solo económico. Si la web independiente desaparece por insostenibilidad, los propios modelos de IA podrían quedarse sin datos actualizados para entrenarse. Este escenario obliga a los creadores de contenido a reinventarse: ya no bastará con replicar noticias; la supervivencia dependerá de ofrecer valor único, fidelizar audiencias y construir marcas confiables. Mientras, Wikipedia —que recibe el 68% de su tráfico de Google— simboliza la paradoja: aunque resiste gracias a donaciones, su rol como pilar del conocimiento libre podría erosionarse.
La industria se enfrenta a una encrucijada. Por un lado, gigantes como Meta y Google pueden absorber el impacto gracias a sus apps y monopolios publicitarios. Por otro, la democratización de la información pende de un hilo. Como advierte el Brookings Institute, sin un modelo que compense a los creadores pequeños, la web podría convertirse en un desierto de contenidos, donde solo sobrevivan quienes pacten con las IA. El terremoto digital ya comenzó, y su saldo final aún es una incógnita.
Con información de: Wired.com