En un entorno global marcado por crisis políticas, desastres naturales y procesos electorales de alto voltaje, los ciberataques han registrado un incremento significativo. Solo en el primer semestre de este año los intentos de intrusión vía phishing crecieron 28% y los incidentes de ransomware dirigidos a entidades gubernamentales locales aumentaron 42%, según reportes de empresas especializadas en seguridad digital, como Check Point Research y Sophos.
Norberto Maldonado, experto en tecnología y ciberseguridad, subraya que durante las crisis o momentos cruciales se disparan los ciberdelitos, ya que los delincuentes ‘se aprovechan’ de la urgencia de los gobiernos y la distracción de la opinión pública. “Quienes operan redes de desinformación o extorsión en línea utilizan estos contextos para escalar sus ofensivas”, explica. “Lo más grave es que en México aún no hemos armado un ‘escudo’ para protegernos de la esta ciberdelincuencia”.
Por ejemplo, durante la contienda electoral estadounidense de 2024, se detectaron más de 3 mil 200 campañas de desinformación en redes sociales y un alza sin precedentes en el tráfico malicioso contra servidores públicos. A lo anterior se suman fenómenos climáticos como los huracanes Elsa y Franklin, cuyas afectaciones físicas fueron acompañadas de ataques a la infraestructura de comunicaciones y energía en zonas devastadas.
En la cadena de defensa digital, el punto más vulnerable no reside en las grandes corporaciones o en la esfera federal, sino en sus eslabones más discretos: pequeñas y medianas empresas, gobiernos municipales y estatales.
Ante esta realidad, Maldonado propone centrar las políticas públicas y la cultura empresarial en el concepto de ‘ciberresiliencia’: la capacidad de anticipar, resistir y recuperarse de eventos adversos, manteniendo la continuidad operativa y aprendiendo de cada ataque. “La ciberresiliencia no se limita a bloquear accesos no autorizados, sino a garantizar que, incluso bajo presión, los sistemas críticos sigan funcionando, se restauren con rapidez y se fortalezcan contra vulnerabilidades futuras”, explica.
Para lograrlo, subraya la relevancia de auditorías periódicas, simulacros de ataque, monitoreo en tiempo real, planes de respaldo robustos y análisis post incidente que transformen cada experiencia de ataque cibernético en una lección y en un impulso para reforzar defensas digitales. Pero, advierte, la ciberresiliencia no se construye de manera aislada.
Es imprescindible articular alianzas de triple hélice entre sector público, privado y academia. Los gobiernos municipales, estatales y federal, deben establecer políticas públicas claras y firmes, al tiempo de canalizar recursos a programas de apoyo.
Asimismo, el sector privado, a través de empresas especializadas, pueden aportar tecnologías, capacitación y servicios gestionados; mientras que universidades, institutos politécnicos y centros de investigación, tienen la responsabilidad de formar talento, generar estudios de riesgo adaptados al contexto mexicano y desarrollar estándares de seguridad.
“Nadie puede enfrentar solo esta tormenta digital”, afirma Maldonado. “Se necesitan puentes sólidos entre autoridades, empresas y universidades para montar un frente común que proteja desde el portal municipal más modesto hasta el centro de datos federal más sofisticado”, enfatiza.
Con más de dos décadas de experiencia asesorando a gobiernos y empresas en América Latina y Europa, Norberto Maldonado insiste en que la ciberresiliencia debe erigirse como un eje central de la agenda pública y privada de México. “Una infraestructura tecnológica sin resiliencia es como un edificio sin muros: puede mantenerse en pie, pero al primer temblor digital se desploma. México debe fortalecer cada cimiento de su ecosistema digital, porque la próxima tormenta cibernética ya está en el horizonte” concluye.
El Museo de la Memoria Histórica Universitaria de la BUAP alberga la exposición “Ecos de una América Fantástica”, compuesta por 32 obras de arte que pertenecen a 31 alumnos de la Facultad de Artes Plásticas y Audiovisuales (ARPA). Esta muestra artística explora la riqueza cultural de Latinoamérica mediante diversos lenguajes.
La colección, expuesta en este recinto universitario hasta el 15 de noviembre, invita a reflexionar, a través del arte, acerca de la memoria colectiva, el sincretismo y la identidad cultural. Las obras son un medio para reconocer nuestras raíces y preservar su legado, así como para reinterpretar la historia y comprender, que mantener viva la memoria, es una forma de resistencia.
Al acto protocolario asistieron Rosalinda Merino Calderón, encargada de despacho de la Vicerrectoría de Extensión y Difusión de la Cultura; Víctor Alejandro Ruiz Ramírez, director de ARPA; Elsa Hernández y Martínez, directora de Museos Universitarios BUAP; Elizabeth Zamora Rivera y Alhelí Regina Rodríguez Palestino, alumnas del Colegio de Artes Plásticas.
Con 36 artículos de investigación y más de 600 citas, por su labor en el grupo de investigación de luminiscencia de la Facultad de Ciencias Físico Matemáticas de la BUAP, el doctor Omar Soriano Romero, posdoctorante en esta unidad académica, fue galardonado con el Premio “Dr. Orlando Zelaya” a la Juventud Investigadora, otorgado por la Sociedad Mexicana de Ciencia y Tecnología de Superficies y Materiales A.C. (SMCTSM).
“Para mí ganar este premio me motiva a explorar diferentes sistemas de materiales para diversas aplicaciones, generar nuevos prototipos y acercar a los jóvenes a la ciencia para justamente resolver algunos de los problemas presentes en la sociedad”, argumentó.
Este reconocimiento distingue a jóvenes científicos menores de 38 años que hayan realizado contribuciones originales y significativas en el campo de la ciencia de materiales, nanotecnología y tecnología de superficies y vacío.
Soriano Romero, doctor en Física Aplicada por la BUAP, centra su línea de investigación en el desarrollo de dispositivos optoelectrónicos, particularmente en el desarrollo de fósforos y vidrios luminiscentes libres de mercurio, fibras ópticas y sensores de temperatura.
Por ejemplo, mencionó la mejora de tecnologías de iluminación generando nuevos sistemas amorfos (vidrios) y cristalinos activados con metales de transición y lantánidos. Estas innovaciones pueden ser implementadas en el desarrollo de fibras ópticas para aplicaciones en telecomunicaciones, iluminación para favorecer la tasa de crecimiento de plantas en invernaderos, entre otras.
Omar Soriano Romero cursó la Licenciatura en Física Aplicada, la Maestría y el Doctorado en Ciencias (Física Aplicada) en la Máxima Casa de Estudios en Puebla. Es colaborador del Cuerpo Académico de Biofísica Molecular y nivel I del Sistema Nacional de Investigadoras e Investigadores.
Ha dirigido seis tesis de licenciatura, cinco de maestría y dos de doctorado, además de dos en curso. También es integrante de la Sociedad Mexicana de Ciencia y Tecnología de Superficies y Materiales y en el año 2022 fue acreedor al Premio Intercovamex a la Mejor Tesis de Doctorado concedido por esta misma organización.
La edición 54 del Festival Internacional Cervantino (FIC) acercó al público a la sensibilidad musical del pianista japonés Kotaro Fukama, quien se presentó en el Templo de Marfil de Abajo con el programa Viaje sobre el agua, el viernes 16 de octubre de 2026.
El recital –que transformó cada nota en un paisaje entre luz, naturaleza y emoción– ocurrió como una narración sonora en la que el agua fue protagonista.
La travesía inició con la interpretación de Gondellied (Barcarolle) MWV U 136, de Felix Mendelssohn (1809–1847); después dibujó con acordes románticos los paisajes del Río Rhín con Cantos del Rhin (Chants du Rhin), de Georges Bizet (1838–1875), y concluyó, la primera parte, con la elegancia sutil de Reflejos en el agua (Reflets dans l’eau), Claro de Luna (Clair de lune) y La isla alegre (L’isle joyeuse), de Claude Debussy.
Ansioso por seguir en el concierto, el público espero la segunda parte del programa que se rindió en conmemoración de los 30 años de la muerte del compositor japonés Toru Takemitsu. Fue entonces que Fukama interpretó Rain Tree Sketch (1982), siguió con la narrativa de Yuka Takechi (1972), con Winter light / Ephemera for piano, basado en el Haiku de Muro Saisei 2016.
En transcripción de Fukuma, el preludio deTristán e Isolda, de Richard Wagner, se escuchó en una sala que, en combinación de interés y asombro, esperó por El Moldava (Moldau), de Bedřich Smetana (1824–1884).
El reconocido compositor japonés tiene una intensa carrera internacional, con presentaciones en prestigiosas salas de concierto como el Carnegie Hall y el Lincoln Center de Nueva York, Wigmore Hall de Londres, la Philharmonie y el Konzerthaus de Berlín, el Gewandhaus de Leipzig en Alemania y el Suntory Hall de Tokio.
La Secretaría de Cultura del Gobierno de México, a través de la Dirección General de Circuitos y Festivales, en coordinación con el Gobierno del Estado de Guanajuato, organiza en el 54 FIC una programación que abre el diálogo para la sensibilidad y celebración de la diversidad artística internacional.