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Cosas que quizás no sabías de la Capilla Sixtina

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En el corazón del Vaticano, la Capilla Sixtina —con más de 550 años de historia— no solo es el lugar donde los cardenales eligen al sucesor de Pedro, sino una obra de arte que fusiona lo divino y lo humano. Desde 1492, este recinto ha sido testigo de cónclaves donde, tras el «extra omnes» que excluye a los no electores, los príncipes de la Iglesia quedan a solas bajo los frescos que Miguel Ángel pintó a regañadientes. Mientras el mundo espera el humo blanco, pocos saben que el genio del Renacimiento dejó un poema quejándose del dolor físico y mental que le causó crear su obra maestra: «No soy pintor», escribió, con la espalda encorvada y la pintura goteando en su rostro.

Uno de los detalles más fascinantes se esconde en «La creación de Adán»: bajo el brazo de Dios, una mujer —posiblemente Eva o la Virgen María— observa con intensidad a Adán. Este enigma, ignorado durante siglos hasta que las fotografías lo revelaron en el XIX, refleja la genialidad de Miguel Ángel para incluir simbolismos teológicos. Mientras, las paredes laterales, obra de Botticelli, Perugino y otros maestros, narran historias bíblicas que casi quedaron eclipsadas por el «Juicio Final», donde Cristo, rodeado de 300 figuras desnudas, desató un escándalo que llevó a censurar los genitales con pintura.

La censura no fue el único drama. Cuando el maestro de ceremonias papal protestó por los desnudos, Miguel Ángel lo inmortalizó en el infierno, mordido por una serpiente. Siglos después, la restauración devolvió su esplendor original, aunque se conservaron algunos «pañales» añadidos, testimonio de la moral de la época. Curiosamente, mientras el artista trabajaba aquí, en los Andes peruanos florecía Machu Picchu: ambas maravillas, separadas por un océano, son gemelas del siglo XV.

Hoy, bajo este techo que Goethe consideró la cúspide del genio humano, los cardenales deliberan en silencio, lejos del bullicio parlamentario. Como en 2013, cuando las intervenciones de Bergoglio en las congregaciones previas lo revelaron como papa potencial, las discusiones previas al cónclave podrían deparar sorpresas. La Sixtina sigue siendo, más que un museo, un lienzo vivo donde se pinta el futuro de 1,400 millones de católicos.

Con información de: BBC en Español.com

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