Por Julio García G. / Periodista de Ciencia
De acuerdo con el Diccionario de la Real Academia de la Lengua, la palabra quimera, en una de sus acepciones, alude a un “monstruo imaginario que, según la fábula, vomitaba llamas y tenía cabeza de león, vientre de cabra y cola de dragón”.
Pero, ¿qué tan lejos estamos ahora mismo, en pleno siglo XXI, de la existencia de esos monstruos “imaginarios”, de esas quimeras que comienzan a dejar de ser producto de nuestras fantasías más disparatadas, así como del pensamiento mitológico, para convertirse en una realidad ineludible?
Hace unos días, por ejemplo, más de 40 científicos del Instituto de Biomedicina y Salud de Guangzhou en China, publicaron en la prestigiada revista Cell que, por primera vez, se ha logrado crear en un laboratorio la quimera de un mono.
Para lograr esto, inyectaron a un embrión de mono células madre de un embrión donante genéticamente distinto. Además, esta es la primera vez que el animal que resultó de este procedimiento es un primate nacido vivo al que finalmente le practicaron la eutanasia a tan solo diez días de su alumbramiento, debido a que presentó hipotermia y dificultades respiratorias.
Por otro lado, antes de que este mono lograse nacer, primero que nada, los científicos implantaron embriones en 40 monas hembras sustitutas. De estas 40 madres sustitutas solamente 12 quedaron embarazadas y únicamente una dio a luz, al macho que posteriormente fue sacrificado.
Imagen: Cao et al./Cell
Con informacion de: Aristegui Noticias