Foto tomada del canal Flickr The influencer (https://www.flickr.com/photos/theinfluencers/).
Recuerdo en 2017, en medio del desastre por el terremoto que tuvimos justo el día en que se conmemoraba el otro terremoto de 1985 (19 de septiembre). En esta ocasión los daños fueron muy importantes de nueva cuenta, pero hubo un fenómeno que no se había visto antes. Por un lado la irrupción de la tecnología, vía, por ejemplo, Whats app, que nos permitió comunicarnos con familiares para saber si estaban bien. Y por el otro lado, una nueva versión de rescatista: el narcisista. Me tocó ver fotografías de personas que se tomaron selfies justo encima de los escombros de alguna construcción destruida, o haciendo su selfie durante la entrega de apoyos a familias afectadas, o el colmo, levantando el puño durante el gran premio de Fórmula 1, donde en la vuelta 19, la gente levantó su puño en supuesto acto de solidaridad. Esto se repetiría recientemente con el huracán que azotó Acapulco, y de nueva cuenta la gente levantaba su puño en el Gran Premio de Fórmula 1 de este año. Se entiende que ya tenían los boletos para la carrera, y no había forma de renunciar a ir a la carrera por este evento, pero esos puños en alto, que en realidad no hacen nada, son innecesarios. La verdadera solidaridad no creo que busque una cámara o algo que levante likes en algún lugar, o en el caso de la Fórmula 1, en la prensa nacional e internacional. Son temas éticos que nos deben hacer reflexionar, y que corresponden a este momento tecnológico-histórico. ¿Es aceptable que alguien se tome una imagen que buscará «likes» en sus redes sociales, mientras el desastre está debajo de sus pies?, podrán decir que exagero con la gente que atiende a un gran premio de fórmula 1, ¿pero cuál era el real interés?, ¿que los voltearan a ver y que el efecto visual aliviara la necesidad de la gente de reconocimientos instantáneos?
Los Influencers.
Pero no todo es negativo en buscar reconocimiento en redes sociales. Con este fenómeno, también han nacido nuevas categorías de comunicación a través de redes sociales: la de los influencers. ¿Y quienes son estas personas o grupos de comunicación? Según el sitio 40 de fiebre, Un influencer es una persona que cuenta con cierta credibilidad sobre un tema concreto, y por su presencia e influencia en redes sociales puede llegar a convertirse en un prescriptor interesante para una marca. Esto se aplica a diferentes áreas, que van desde periodistas, hasta cualquier persona que logra atraer en el campo del entretenimiento, modas, viajes, y comunicación entre población principalmente joven.
En el caso de los periodistas, podemos distinguir un nuevo fenómeno de estos, que utilizan canales como Youtube, Podcasts, Tik Tok, etcétera y que transmiten por estos medios sus contenidos, reportajes, noticias, editoriales, fuera de los círculos clásicos de la prensa escrita o electrónica, teniendo una libertad de prensa no vista antes. Esto se ha visto particularmente presente en las conferencias matutinas del Presidente López Obrador. Algunos de estos influencer periodistas son: Julio Astillero, Sin Censura, Los Periodistas, Diego Ruzzarin, Atypical, Latinus, etcétera.
Por otra parte, están aquellos que logran atraer grandes cantidades de seguidores con diferentes tópicos, como en el caso de México son: Luisito comunica, Werever Tomorrow, Kimberly Loaiza, Juan de Dios Pantoja, etcétera. El formato en estos casos es libre, y cada quién va reuniendo audiencias, en torno a un tópico, a una marca, a una técnica particular, etcétera. La libertad con que se mueven, hace que haya un espectro muy amplio de contenidos que aportan los influencers. En algunos casos, se dedican a la política en la plataforma X, como @fede_bonasso, @lximenezsarro, @atellodemeneses, entre muchos otros. En otros, se crean influencers especializados en hacer «unboxing» de productos que salen al mercado. Los sacan de su caja y van experimentando y dando sus opiniones sobre el nuevo producto.
La guerra por los likes se convierte en algo muy estresante para un influencer, porque si no logra captar la atención, simplemente desaparece del espectro. Recuerdo en una ocasión en que mi hijo estaba pequeño (6-7 años) y le impactó mucho un video donde supuestamente moría atropellado uno de los integrantes de los Polinesios, un muy popular grupo de influencers para niños y jóvenes. Evidentemente era una farsa, pero impactó mucho a mi hijo que si bien, no tendría que estar viendo en estos contenidos, se supone que eran inofensivos. Y de hecho lo son, pero en una estrategia de Marketing jugaron a eso.
¿Y cuál será la perspectiva a futuro en las poblaciones de estudiantes del país? Es un hecho, que entre niños, niñas y jóvenes permea el sueño de ser un influencer, ganar dinero, que hablen de ti y demás artificios que puede otorgar un buen influenciador de la opinión pública. Y si bien, existen influencers en materia de trabajo académico escolar (docentes), quisiera dejarlos de lado un momento, y centrar mi atención en los beneficios que pueda aportar como instrumento de formación el poder crear influencers entre los mismos niños, niñas y jóvenes. Algo que salta a la vista frecuentemente es que para ser alguien exitoso debes tener un arsenal de recursos histriónicos, humorísticos, pero también en cuanto a la capacidad de tener un manejo del idioma amplio, buen vocabulario, Y mucha creatividad. Y eso sólo se da en la medida en que estamos expuestos a contenidos académicos, lectura, visita a exposiciones, conciertos y demás, de tal forma que tengamos una reserva de conocimientos suficientemente amplia para saber captar la atención de una audiencia determinada. En este sentido, crear comunidades de influencers puede ser una estupenda estrategia pedagógica que les permita a los estudiantes desarrollar sus capacidades de comunicación. Y esto sin tomar en cuenta los recursos técnicos para una buena grabación, edición de video, post-producción. Y en el medio educativo no circunscribiría a la hora de proponer una estrategia de creación de contenidos, el que forzosamente sean de contenido académico, sino de cualquier contenido y evaluar el cómo desarrolla su propuesta el estudiante con el apoyo de la comunidad educativa. y de cómo finalmente incrementa seguidores, que es donde se verá si ha sido exitoso su plan.
¿Les interesaría algo así? ¡Pues a formar comunidades de futuros influencers!