Hoy en día se reconoce en cualquier segmento social a la educación como de crucial importancia. En este sentido, se ha convertido en un lugar común muy socorrido. Siempre he manifestado que si hacemos una encuesta en la calle (al conductor de taxi, al peluquero, bolero, a la jefa de la oficina, etcétera) sobre cuáles serían los 5 temas que son más importantes para el país, seguramente (y digo seguramente, porque nunca he hecho esta encuesta), uno de los temas recurrentes, estoy seguro que sería el de la educación. ¡Y qué bien!, eso demostraría en este imaginario ejercicio, nos arrojaría la certeza de que este es un camino necesario para que progresemos como sociedad y que la sociedad misma lo ha asimilado como un valor universal. Hoy en día la gran mayoría de los niños en edad de primaria van a la escuela. Sin embargo, nadie tiene claridad de cómo esto se debería dar, porque no basta una educación nada más, sino que esta sea de calidad.
¿Y cuál es el concepto de calidad que un ciudadano cualquiera tiene de la educación? Si nos atenemos a lo que los medios nos señalan, una maestra o directora usa lentes en forma de agüita, usa chongo, y fundamentalmente es muuuuy mala (anuncios y películas para niños reproducen este estereotipo sacado de la nada sin ninguna compasión). Por otro lado un ciudadano común pensará que educación es un proceso donde yo llevo a mi niño al punto «A», entra en un tubo (escuela) que sería el proceso «B», y saldría al punto «C» del otro lado un niño educado. ¿Qué pasa en ese proceso?¿cómo sería ese hijo o hija educado?, pareciera que a este ciudadano común no le interesaría mucho. Confía en que la escuela educó a sus hijos bien, cualquiera que hubiera sido el resultado. Pero los que estamos en el medio educativo, sabemos que una educación de calidad implica desde qué ángulo (modelo pedagógico) concibe la escuela su quehacer, y con qué instrumentos necesarios, que podríamos enumerar inicialmente como:
– Infraestructura suficiente (salones de clase, bancas, herramientas tecnológicas, etcétera);
– Modelos educativos
– Capacitación de los docentes adecuada y continua;
– Formación de escuelas de padres, etcétera.
Infraestructura: Edificios: Existe una muy importante infraestructura en el país, en la forma de edificios escolares, y debido a que la población no tiende a crecer más, no es un tema del que haya que estar particularmente preocupados. Probablemente hay que mejorar los existente y poner atención en el ámbito rural donde esta infraestructura es muy deficiente.
Salones de clase: El problema inicia cuando vemos cómo vestimos esos edificios: Salones con bancas que promuevan el trabajo colaborativo y no la instrucción tradicional donde el profesor habla y los estudiantes oyen o escriben lo que se les dicte. En esto hay realidades muy variadas, desde los salones que tienen bancas en filas, hasta bancas que se pueden acomodar para formar un círculo de trabajo, etcétera.
Dispositivos electrónicos y conectividad. Esto es, computadoras, tabletas, etcétera. Hay muchas escuelas que lo que cuentan es con un aula de medios, donde los estudiantes aprenden generalmente computación. Y si bien, es importante la función de estos laboratorios, se debe entender a las TIC como un elemento transversal de la escuela, esto es, que las TIC sean parte natural del acontecer escolar de forma integral. Es importante que los contenidos tengan el acceso a las computadoras y a internet. Esto nos lleva al otro tema, que es la conectividad en las escuelas, que es un tema donde hay un rezago importante en el país, no importando las políticas que van y vienen, gastan y gastan y nada, y tenemos un porcentaje muy alto de escuelas que no cuentan con internet, o este es de una calidad muy deficiente. En estos últimos puntos es donde se marca una diferencia dramática en las instituciones educativas, particularmente en el caso de las públicas. Entre más lejos estén las escuelas de las capitales de los estados. Entre más se adentren en los medios rurales, y entre más pobre sea el entorno socioeconómico de las escuelas, así también serán las carencias y la brecha que los estudiantes en su futuro será la reproducción de la pobreza. No es que se pretenda aquí glorificar a las TIC; pero se debe aceptar que el cambio tecnológico de este siglo es un hito en la historia de la humanidad, y que la utilización de estos medios seguirá funcionando globalmente, cuestión que obliga a tener un sistema educativo que sea competitivo, porque de ello depende el futuro de los estudiantes.
Ahora bien, si ya contamos con todos elementos de infraestructura, no es suficiente para saber que vamos en el buen caminos, requerimos de otros elementos a considerar:
Modelos educativos. Si algo demostró la pandemia es que una clase por videollamada ayudó a buena parte del medio educativo a continuar laborando. Pero en términos de eficiencia, cuando el docente se dedicó a hablar y hablar y hablar no retenía la atención de los alumnos. En algunos casos, podían estar a un lado plácidamente roncando y el maestro ni en cuenta. Y después se echaba la culpa de esto a la tecnología. Y creo que no, la responsabilidad de esto es de un modelo educativo que ya desde antes no funcionaba bien. ¿Y cómo es esto?
– Modelo tradicional. En este esquema, el maestro es el centro de atención (por eso hay muchos salones con una tarima para que brille el docente ante sus pupilos). Se supone que en este modelo, el maestro lo sabe todo y su responsabilidad es transmitir los conocimientos a sus alumnos, quienes son fundamentalmente una hoja en blanco. Y no es que esto sea per se malo, nosotros fuimos educados en este esquema y de alguna manera estamos aquí. Pero ya se ha revisado y es claro que debemos intervenir en este modelo.
– Modelos no tradicionales: No voy a meterme a definir hoy cada modelo educativo que existe en los sistemas educativos del mundo. Puedo enumerar algunos de estos para tenerlos en cuenta más adelante que hable sobre ello en futuras entregas:
– Constructivismo.
– Montessori.
– Escuela activa.
– Escuela moderna (Freinet).
– Escuelas del Siglo XXI.
– Etcétera.
Algo en que coinciden en términos generales todos estos modelos, es poner a los estudiantes en el centro de atención, por medio de modelos de aprendizaje como:
– Aprendizaje basado en proyectos.
– Aprendizaje basado en problemas.
– Aprendizaje basado en retos.
– Aprendizaje de las ciencias basado en la indagación.
– Etcétera,
Y donde se busca desarrollar las hoy llamadas «Habilidades del siglo XXI», que contemplan en los estudiantes, entre otras capacidades las de:
– Pensamiento Crítico.
– Trabajo Colaborativo.
– Resolución de problemas.
– Habilidades en el uso de TIC.
¿Cuál es mejor, lo tradicional o lo no tradicional?
De primera instancia, diría que tiene muchísimo más beneficios lo no tradicional, respecto de lo tradicional, que es un modelo más bien rígido, y que durante la pandemia quedó visto que era un modelo no apto para el uso con TIC. Sin embargo, la experiencia me diría que las escuelas en realidad se dividen en buenas y malas. Puedes tener una escuela Montessori mal llevada que todo mundo quiera salir corriendo de allí, o una escuela tradicional que logra resultados consistentes en los estudiantes y donde hay mucho trabajo y dedicación detrás. Y tengo ejemplos en mi experiencia de eso. Pero también me queda clarísimo, que una escuela tradicional de calidad, paulatinamente van dando saltos hacia modelos más acordes con los nuevos entornos tecnológicos, esto es, se va transformando. Una escuela que se resiste al cambio, por supuesto que no tendrá un modelo de calidad y se va rezagando.
Capacitación docente adecuada y continua. Me ha tocado dar capacitación, evaluar y certificar a docentes desde primaria hasta preparatoria, y algo que he buscado puntualizar es que es crucial que asuman los docentes la necesidad de capacitarse continuamente y transformar su clase todo el tiempo, con base en lo que esté surgiendo en el medio. Algo muy común también en los docentes es resistirse al cambio, porque es difícil salir de la zona de confort, y asumir el compromiso de incorporar nuevos elementos a su materia día a día. Si se tiene la capacitación, pero el docente no evoluciona y se aferra a los tradicional que ya viene haciendo, tendría qué considerar si tiene la vocación adecuada, porque afecta a generaciones de estudiantes.
Escuela para padres. Entre más jóvenes son los estudiantes, más relevante es la formación que la escuela de padres y madres, porque justo deben estar conscientes, informados y formados de lo que la escuela tiene como plan de acción para sus hijos. Y que tanto mamá como papá, sepan qué esperar al final del camino y qué tipo de estudiante y ciudadano habrá ayudado la escuela a formar.
Conclusión. Partiendo de esto último, ¿qué escuela tienen sus hijos (los que tengan hijos)?, ¿y qué tipo de características de este menú inicial queremos empujar en nuestro país?, reflexionemos en conjunto. ¿Hacia dónde debe dirigirse la educación de nuestros niños, niñas y adolescentes. Es un tema de importancia suprema para el Estado mexicano. Y nosotros somos parte de ese Estado, por parte debemos plantear nuestra voz.