La pandemia por COVID 19 demostró muchas vulnerabilidades que tiene el muy arrogante género humano, que siempre se siente inalcanzable, y al cual una simple gripa nos hizo temblar globalmente. Actualmente, si bien seguimos padeciendo los efectos del COVID 19 con las diferentes variantes de Omicron, también estamos resintiendo los efectos sociales y económicos que dejó a su paso (vale la pena resaltar que otros conflictos, como la guerra entre Rusia y Ucrania, o la incursión de la señora Pelosi a Taiwan, incrementan el impacto que estamos viviendo en lo social, económico y político, pero también se puede prever que hay algún tipo de interconexión entre ellos, de lo cuál no hablaré en esta columna, porque es otro mi objetivo en esta colaboración).
De lo que sí quiero hablar, es del paso de la pandemia que en lo emocional dejó el COVID 19 entre niños, niñas y adolescentes. Como todo en la pandemia, no afectó de la misma a cada segmento de edad. Los niños pequeños, desde recién nacidos, hasta edad preescolar, no socializan de la misma forma que lo harán con el paso del tiempo. De tal suerte, que ellos están bien, donde estén sus papás, por lo que el encierro es muy relativo a los más pequeños. No así los temas tecnológicos. Las escuelas preescolares fueron las más afectadas al paso del COVID, ya que para que un niño pequeño pueda estar conectado en una videconferencia, requiere las asistencia de un adulto, que probablemente al mismo tiempo requería estar atento a sus propias cargas de trabajo. Muchos preescolares cerraron sus puertas durante la pandemia por razones de este tipo y ahora están renaciendo.
Pero conforme avanza la edad de los niños, las necesidades de socialización van aumentando, y donde la pandemia significó un duro impasse, materializado en las 4 paredes de su habitación de este estudiante. El segmento, donde se vio de forma más severa los efectos emocionales de la pandemia, y por tanto el más vulnerado, en mi opinión, es de los adolescentes, para quienes esta etapa de la vida es fundamental en su desarrollo social, psicológico, sexual, y de toda índole que requiere estar con otras personas. Me comentaban unos adolescentes el otro día (no sé de dónde lo oyeron), que hoy en día muchos jóvenes decidieron su orientación sexual durante el encierro, lo cual es algo inusitado, decidir cómo quieres vivir tu vida amorosa del futuro en compañía de…tu dispositivo electrónico. ¡Tremendo!
Ahora que estamos volviendo del encierro todo se ve aparentemente normal, sin embargo no es algo nítido. Las escuelas deben poner mucha atención en todo lo que sucede alrededor, que podríamos intentar clasificar en:
– ¿Qué ha cambiado en el proceso de maduración de los jóvenes de hoy?, ¿Un adolescente de 13, 14, 15 años hoy es diferente que los mismos jóvenes de antes de la pandemia?¿qué características vemos ahora y qué deberíamos hacer para atender a los jóvenes?
– ¿Notamos signos preocupantes de forma estructural, esto es, que afecten a una generación completa o a un porcentaje significativo, ¿o al colegio completo?¿Cuáles son esos signos?¿qué porcentaje de la población es afectada por eso que ustedes observan?¿qué estrategia creen que se debe seguir?
– ¿De forma individual tenemos detectados estudiantes que requieran algún tipo de acercamiento?¿tenemos esa sospecha de vivir con estudiantes que se comportan como post de Facebook o Instagram (muy felices en la superficie, pero con un iceberg de emociones que no logramos detectar)?¿tenemos esa sensación de que deben haber otros más viviendo situaciones individuales duras para ellos, pero en soledad?¿hemos detectado casos de bullying, ciberacoso, alcohol, drogas, etc.?¿qué debemos hacer ante todo esto?
Muchas emociones de los jóvenes vienen desde antes de la pandemia. De hecho, el gobierno federal actual venía implementado un plan para activar las habilidades emocionales de los estudiantes, pero se vio interrumpido por un tiempo gracias a la pandemia.
Todos estos temas, son de la mayor importancia, y debemos atenderlos. Al respecto, quiero invitarlos a un webinar que tendremos en Draf Consultores el día 8 de septiembre a las 11 de la mañana, y que llevará por título: «Factores de riesgo psico-emocionales. Prevención y manejo en las escuelas de hoy». Pueden registrarse en la siguiente liga de Eventbrite. Nos acompañará la empresa Tamix.
Regresando al tema, es fundamental desarrollar en nuestros estudiantes y en nosotros mismos, las habilidades emocionales, que permitan atender todas estas situaciones que suceden en la vidas de ellos y ellas, y que les permitirán abordarlas cuidadosamente, evitando así destruir sus vidas en el mismo punto de arranque. Una definición de Inteligencia emocional que me gusta es la siguiente y que puede resultarles útil a la hora de trabajar con cualquier joven:
Es la capacidad de comprender, utilizar y controlar nuestras emociones de forma eficaz que puedes aplicarlas en todas las áreas de tu vida. Este factor te ayuda a conectar con otras personas, forjar relaciones empáticas, comunicar de manera efectiva, resolver conflictos y expresar tus sentimientos.
Con relación a este primer acercamiento a las habilidades sociales, es muy pertinente que conversemos sobre los pensadores que han puesto el tema en la mesa y que ahora son inspiración de muchos de nuestros desarrollos tecnológicos para la educación. El primero de ellos es Howard Gardner, psicólogo norteamericano que desarrolló la llamada Teoría de las inteligencias múltiples, las cual en breves palabras derrumba la idea generalizada de que nosotros tenemos una sola inteligencia, la cual nos califica o descalifica de forma global. En lugar de ello, Gardner establece que hay una serie de diferentes tipos de inteligencia, y que si bien, yo puedo no ser muy bueno en inteligencia lógico-matemática, sí puedo ser elevado en inteligencia interpersonal, y así con diversos tipos de inteligencia, que al final nos dan una matriz de talentos diferenciados y específicos de cada persona. Los tipos de inteligencia los divide en:
– Lógico-Matemática.
– Interpersonal.
– Intrapersonal.
– Naturalista.
– Lingüístico-verbal.
– Visual espacial.
– Musical.
– Corporal-kinestésica.
– Emocional.
– Existencial.
– Creativa.
– Colaborativa.
Descubrir nuestros talentos a partir de los diferentes tipos de inteligencia es relevante y nos puede ayudar a apoyar a nuestros niños, niñas y jóvenes a descubrirse y sacar provecho de sus inteligencias. Y si bien se pueden dar cuenta, una de las inteligencias que habla Gardner es de la emocional, que retoma su colega Daniel Goleman, quien pone especial énfasis en la Inteligencia emocional a la cual él define como:
Conjunto de habilidades que una persona adquiere por nacimiento o aprende durante su vida, donde destaca la empatía, la motivación de uno mismo, el autocontrol, el entusiasmo y el manejo de emociones.
Entre algunas de las características de la inteligencia emocional, podemos enumerar las siguientes:
– La persona presta atención a sus emociones.
– Conoce sus sentimientos sin reprimirlos.
– Analiza sus proyectos y aquello con lo que sueña.
– Realiza un balance continuo de sus emociones.
– No toma las cosas de forma personal.
– Es autocrítico con relación a sus propias emociones.
– Logra darse cuenta de las emociones de los demás.
– Establece conexión con gente nueva y mantiene las relaciones con el paso del tiempo.
– Puede auto motivarse de forma regular.
Todo lo anterior son elementos que nos permiten escuchar, acercarnos a los jóvenes, y probablemente también descubrir muchas de cosas de nuestra propia inteligencia emocional, de la cual podemos seguir aprendiendo.
Comenten, ¿qué les deja esta columna?, ¿qué están haciendo con sus estudiantes y con ustedes mismos?, ¿piensan como yo, que la pandemia profundizó carencias que probablemente ya teníamos?, ¿o piensan desde otra perspectiva? Compartan en la sección de comentarios.