El agujero en la capa de ozono de la Antártida, que todos los años se forma en agosto y empieza a decrecer en noviembre, sigue siendo más grande de lo habitual para la fecha actual, según ha detectado el Servicio de Monitoreo de la Atmósfera de Copernicus (CAMS).
Este año, el agujero se formó varios días antes de lo normal y mantiene una extensión de más de 15 millones de kilómetros cuadrados desde finales de octubre, según informó en un comunicado Copernicus.
Dicho componente del programa espacial europeo, con sede en Bonn, está analizando las posibles causas de esta anomalía.
El agujero de la capa de ozono en la Antártida se forma todos los años durante la primavera austral, al acumularse sobre el Polo Sur sustancias que, sumadas al efecto de la radiación solar y las gélidas temperaturas, entre otros factores, producen una reducción drástica de la concentración de este gas.
Normalmente, el fenómeno desaparece a finales de noviembre, cuando vuelven a subir las temperaturas y cambia la dirección de los vientos estratosféricos, a la par que desaparece el vórtice polar.