El trastorno por consumo de sustancias afecta a muchos estadounidenses: en 2021, 46,3 millones de personas en EEUU de 12 años o más eran adictas al alcohol o a drogas como opioides y estimulantes. Ahora los científicos están estudiando una terapia prometedora que puede ayudar a restablecer el cerebro y frenar los caminos de la adicción. El tratamiento es ultrasonido enfocado de baja intensidad o LIFU, una terapia de estimulación cerebral no invasiva.
Investigadores de la Universidad de Virginia están realizando el primer estudio piloto para evaluar la eficacia de este ultrasonido en el tratamiento de trastorno por consumo de cocaína. Cerca de allí, en la Facultad de Medicina de la Universidad de Virginia Occidental, se está estudiando el ultrasonido para el trastorno por consumo de opioides, pero también la adicción a una serie de sustancias, incluidas el alcohol, el cannabis, la metanfetamina y la cocaína.
Los primeros hallazgos entre unos pocos pacientes iniciales han sido prometedores, pero se necesita más investigación. “Lo más impresionante de esto es el potencial de cambios sostenidos con sólo un tratamiento de 10 a 20 minutos”, dijo James Mahoney, neuropsicólogo clínico de la Universidad de West Virginia que ayudó a realizar la investigación.
Si es efectivo, LIFU podría ser una herramienta importante para ayudar a los pacientes en los que las terapias actuales están fallando y usarse como tratamiento para diversas formas de adicción, incluido el tabaquismo y el trastorno por consumo de alcohol, así como la adicción a opioides, heroína y cocaína.
Se han utilizado otras formas de terapia de estimulación cerebral para abordar la adicción con resultados variables. El beneficio del ultrasonido focalizado de baja intensidad es que no es invasivo y no requiere anestesia.
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Con información de: INFOBAE