En el marco de la celebración del «Statio» de Cuaresma, el Vaticano sorprendió al exhibir una de las reliquias más valiosas del cristianismo: la lanza de Longino, el arma que, según la tradición, perforó el costado de Jesús cuando aún colgaba de la cruz.
Esta muestra pública tuvo lugar en la Basílica de San Pedro, un hecho poco común que atrajo la atención de fieles y estudiosos de todo el mundo. La reliquia exhibida corresponde al asta de la lanza, un fragmento que ha sido resguardado por siglos y cuya historia está marcada por intrigas y hechos históricos que la llevaron desde Constantinopla hasta Roma.
La historia de la lanza de Longino ha estado rodeada de mitos y hechos documentados. Según los archivos del Vaticano, esta pieza fue custodiada en el tesoro sagrado de Constantinopla hasta el siglo XV. En 1492, el sultán Bajazet la entregó como obsequio al papa Inocencio VIII, en agradecimiento por haber acogido en Roma a su hermano Djem. Desde entonces, ha permanecido como una de las reliquias más importantes de la Iglesia católica.
Dentro de la Basílica de San Pedro, la lanza es considerada una «reliquia mayor», al igual que el paño de la Verónica, el velo con el que, según la tradición, una mujer secó el rostro de Jesús camino al Calvario y en el que quedó impresa su imagen.