Empecemos por la historia, se dice que en el siglo XVI, cuando llegaron los europeos al continente americano, una de las impresiones que ellos tuvieron ante la cultura autóctona fue con el «XOLOITZCUINTLE». Por su rareza, lo llegaron a confundir con un caballo enano.
Un camino, considerado ancestral y endémico de México.
«XOLOITZCUINTLE» significa perro en azteca, el nombre es de origen náhuatl, xolotl significa: extraño, deforme; itzcuintli: perro.
En la mitología XOLOTL, este perro se consideraba Dios de la transformación, doble, oscuridad nocturna, muerte. Su contraparte es el Dios Quetzalcóatl, que representaba la vida, luz, conocimiento.
El «XOLOITZCUINTLE» era un animal sagrado, más allá de ser un perro, también un guardián y un aliado para el más allá.
La imagen del «XOLOITZCUINTLE», fue adoptada por Frida Kahlo, Diego de Rivera, Rufino Tamayo, durante la época de Porfirio Díaz, de alguna manera para recuperar la identidad méxicana.
Está raza de perro, se veneraba en la época prehispánica con la creencia de que eran guardianes de espíritus, guiaban las almas de fallecidos en el largo y difícil camino por Mictlán la ciudad de los muertos o Inframundo.
Nota: Liliana Conchillos Soler.