*Mucho más que un simple ¡boo!
Hoy es el día de Halloween o día de brujas y desde finales de septiembre, podemos ver cómo los espacios se llenan poco a poco de toda la simbología de esta temporada. Halloween es una costumbre que se originó en Europa y que tuvo su auge en los Estados Unidos y fue este país que a través de su influencia popularizó en prácticamente todo el mundo y en México.
Aunque en nuestro país, la tradición principal es la celebración de Día de Muertos y convive con el Halloween, así que es común ver una calabaza aterradora y una ofrenda, tanto en las casas, como en casi todas las oficinas, dependencias gubernamentales, centros comerciales y empresas.
Como ya mencioné, los espacios se visten de figuras y personajes alusivos al halloween, considerados aterradores y cuyo fin principal es asustar, la gente se disfraza y escucha canciones de miedo y aunque son ficticios, casas embrujadas, zombis, brujas, fantasmas, justamente su finalidad es causar miedo, sin embargo, desde hace tiempo, me di cuenta de la realidad de lo que verdaderamente nos causa terror y que en algunos casos debería, por las implicaciones que tienen, en la vida hay mieditos de mentiras y miedos de a de veras.
Los miedos de mentiras son esos seres y símbolos de la ficción, de la cultura popular, de las leyendas antiguas, la llorona, los fantasmas, las brujas, calabazas con caras aterradoras que vemos en halloween y los miedos de a de veras son mucho más difícil de registrar como aterradores, y son nombrados con palabras que en una primera instancia no dan miedo, más, que cuando se les analiza o se viven, podemos ver todas el profundo terror que encierran.
Hay entonces personas que durante unos días se divierten con los mieditos del halloween y otras que tienen que vivir con los miedos de a de veras durante los 365 días del año y algunas personas por el resto de sus vidas y aunque existe la resiliencia y se puedan trabajar en terapias y buscar herramientas para aprender a vivir con ellos, no por ello, dejan de ser aterradores.
Los miedos de a de veras los podemos encontrar en palabras como cáncer, drogadicción, enfermedades crónico degenerativas, alcoholismo, discapacidad, autismo, síndrome de down, parálisis cerebral, suicidio, depresión, ansiedad, VIH, cutting, enfermedades de salud mental, vejez, alzheimer, acoso, secuestro, violación, discriminación, desaparición,feminicidio, entre otras.
Cada una encierra una serie de circunstancias y realidades muy diversas y que causan miedo de verdad. Algunas por las consecuencias personales, que implica, otras no es en sí por la situación o condición, sino por los retos que se tienen que enfrentar.
La discapacidad por ejemplo, causa temor en la medida de la condición de la persona, si tiene que tener cuidados específicos, atención médica permanente o por la discriminación social y la falta de adaptaciones actitudinales y de infraestructura que se requieren para que tenga una vida digna.
Palabras como autismo o síndrome de down, en la actualidad significa luchar en una sociedad que no ha entendido la diversidad y que sigue sin estar preparada para las personas que viven estas condiciones y sus familias. Luchar por la inclusión, da miedo, así como pensar en el futuro, en qué van hacer cuando sean adultos, cuando ya no estén su mamá y su papá.
Cáncer, es otra palabra que con solo pensarse da miedo y aunque hoy la ciencia están muy avanzada y continuamente vemos acciones para prevenir su aparición, la realidad es que es una realidad que viven muchas personas en el mundo y quienes remiten, viven con la posibilidad constante de que aparezca, lo que hace que estén en un estado de alerta permanente, viviendo con un cierto miedo, más si ya hay antecedentes familiares, si se perdió a alguien por esta enfermedad.
En el caso de las enfermedades crónico degenerativas, suelen aparecer un día, algunas veces sin razón o antecedentes aparentes, como la esclerosis lateral amiotrófica que tenía el científico inglés Stephen Hawking, como el lupus o la esclerosis múltiple, que van deteriorando las funciones del cuerpo y que no tienen cura. En estos casos el miedo es la expectativa de vida en tiempo y en calidad, al futuro. A que conforme más avance el tiempo, aumenta el miedo a que esa realidad aparezca.
Ansiedad, depresión y suicidio son dos miedos de a de veras que viven muchas personas y muchas familias, en nuestro país el suicidio es la segunda causa de muerte entre las y los adolescentes y jóvenes, siendo un problema de salud pública, que muchas veces queda reducida a cifras y métodos que vemos en los medios de comunicación, dejando de la lado, que los detonantes normalmente encierran causas de mucho tiempo y muy profundas.
Una persona que vive con las condiciones de ansiedad y depresión, que están relacionadas, puede tener riesgo suicida, sin embargo la falta de información adecuada, así como de especialistas en suicidiología, son dos realidades de quienes las tienen y sus familias, siendo un miedo constante en el que se viven ellas y sus familias, así como en alerta constante. Las conductas se minimizan, obvian trivializan e incluso romantizan.
Constantemente vemos a la ansiedad, a la depresión y al suicidio en películas, series, redes sociales, canciones y en el lenguaje cotidiano, con frases como: “me voy a dar un tiro si…”, sin tomar en cuenta la realidad que esconde una situación así y el impacto que tiene en las personas y en la sociedad.
Un miedo de a de veras que es parte de la realidad actual, es la pandemia y el coronavirus, que marcó nuestro tiempo para la historia y que tuvo y tiene implicaciones en todo el mundo, sociales, económicas, de ansiedad social, de no hacer perdido el cómo relacionarnos, fallecimientos, tecnológicas etcétera y que sin imaginarlo causo temor en todo el mundo.
Así podría continuar con cada una de las palabras que mencioné, la verdad es que hay situaciones que superan la ficción y que en la vida de muchas personas el miedo dejó de ser tal y se convirtió en una realidad de vida.