El género documental enfrenta una encrucijada existencial. Mientras los premios Emmy de no ficción solían destacar investigaciones rigurosas sobre injusticias sociales o conflictos históricos, hoy predominan biopics autorizados de estrellas como Springsteen, Céline Dion o The Beatles. Expertos alertan que el streaming prioriza el márketing sobre el periodismo: «Ya no importa lo que digan las películas, sino los nombres reconocibles», advierte Thom Powers, programador de festivales como DOC NYC.
El cambio es radical. Hace seis años, Leaving Neverland (la dura investigación de HBO sobre los abusos de Michael Jackson) ganó el Emmy; en 2023, el galardón fue para un documental autorizado por la familia de Jim Henson producido por Disney. Casos como el del director Ezra Edelman —cuyo proyecto sobre Prince fue archivado por presiones del patrimonio del artista— ejemplifican cómo los controles legales y corporativos están ahogando el análisis crítico. «Ahora solo vemos lo que los protagonistas quieren mostrar», lamenta un cineasta anónimo.
Streaming vs. periodismo
La consolidación de plataformas como Netflix o Disney+ ha reducido el espacio para contenido polémico. Documentales aclamados como The Bibi Files (sobre Netanyahu) o The Last Republican (anti-Trump) quedaron sin distribuidor, mientras florecen perfiles musicales edulcorados. «Hay miedo a ofender», explica Alex Gibney, ganador del Oscar. La ironía es palpable: artistas que rompieron moldes, como Prince o The Beatles, ahora son retratados con narrativas controladas por sus herederos o sellos discográficos.
El negocio detrás del arte
Las plataformas no ocultan su lógica comercial. Proyectos como Beatles ’64 (producido por Scorsese para Disney) o Music by John Williams (en Disney+) funcionan como extensión de catálogos musicales, impulsando streams y ventas. «Es sinergia pura», admite un ejecutivo. Aunque algunos, como Tom Mackay de Sony Music, defienden que estos documentales «muestran luces y sombras», críticos señalan que evitan contradicciones profundas. I Am: Céline Dion (Amazon), por ejemplo, fue acusada por Variety de estar «manejada al milímetro».
¿Un futuro posible?
Sheila Nevins, leyenda del documental en HBO, es pesimista: «El género está escondido». Pero confía en que surgirán nuevas vías fuera del streaming mainstream, quizá con financiamiento independiente. Mientras, la paradoja persiste: en una era de crisis climáticas y polarización política, cuando más se necesitaría el documental crítico, las pantallas se llenan de hagiografías celebritarias. Como resume un director: «Antes éramos periodistas. Ahora somos proveedores de contenido para algoritmos».
Con información de: The Hollywood Reporter.com