Una mujer diagnosticada en el sector privado con el primer caso documentado en Puebla de arteritis de Takayasu enfrenta una espera para recibir atención especializada en el IMSS. La situación plantea serias dudas sobre la capacidad de respuesta del sistema público ante enfermedades raras y potencialmente mortales.
Una paciente poblana, diagnosticada recientemente en un hospital privado con arteritis de Takayasu, una enfermedad autoinmune rara que inflama las arterias grandes y puede provocar daños irreversibles, recibió del Instituto Mexicano del Seguro Social (IMSS) una cita hasta el próximo año para valoración y seguimiento, pese a la naturaleza urgente y mortal del padecimiento.
La arteritis de Takayasu —conocida como “la enfermedad sin pulso”— requiere diagnóstico temprano, tratamiento inmediato y vigilancia estrecha para evitar complicaciones como infartos, eventos cerebrovasculares, insuficiencia orgánica o discapacidad permanente. Retrasar su atención no es un asunto administrativo: es un riesgo de vida.
De acuerdo con la información proporcionada, la paciente acudió al IMSS tras el diagnóstico privado con estudios clínicos y recomendaciones de atención especializada urgente. Sin embargo, el sistema le asignó una consulta para 2026, un plazo que contraviene los principios de oportunidad y continuidad de la atención médica, especialmente tratándose de una enfermedad rara y progresiva.
La pregunta es inevitable: ¿está enterada de este caso la delegada del IMSS en Puebla, María Magdalena Tinajero Esquivel? Y, de estarlo, ¿qué acciones se están tomando para garantizar el derecho a la salud de la paciente?
Este caso no es aislado en cuanto a las quejas por diferimientos prolongados, pero sí es emblemático por tratarse de un padecimiento poco frecuente que exige protocolos ágiles y sensibilidad institucional. La Ley General de Salud y los propios lineamientos del IMSS establecen la prioridad en enfermedades de alto riesgo; sin embargo, la práctica cotidiana parece distar de la norma.
Organizaciones de pacientes y especialistas han insistido en que el sistema público debe contar con rutas rápidas de referencia para enfermedades raras. No hacerlo perpetúa la inequidad: quien puede pagar atención privada avanza; quien depende del IMSS, espera y muere.
Desde este espacio, se solicita públicamente al IMSS Puebla una revisión inmediata del caso, la reprogramación urgente de la cita y la activación de un protocolo de atención acorde con la gravedad del diagnóstico. Asimismo, se invita a la delegada María Magdalena Tinajero Esquivel a pronunciarse y transparentar las medidas que se adoptarán para evitar que situaciones similares se repitan.
La salud no puede posponerse. Una cita para el próximo año, ante un diagnóstico que avanza hoy, es una omisión que debe corregirse de inmediato.