Hipnocracia: Trump, Musk y la nueva arquitectura de la realidad fue publicado como un ensayo filosófico visionario, firmado por un enigmático pensador hongkonés: Jianwei Xun. El libro pronto se convirtió en un fenómeno editorial, elogiado por medios especializados y figuras académicas por su lúcida disección del poder en la era digital. Pero había un giro inesperado: Jianwei Xun no existe. El supuesto autor era, en realidad, una creación algorítmica. Su biografía, sus citas académicas e incluso su presencia en Wikipedia fueron fabricadas como parte de una elaborada estrategia editorial que utilizó inteligencia artificial para dar vida a un pensador ficticio.
El engaño fue revelado por Sabina Minardi, periodista de L’Espresso, quien, intrigada por la falta de información verificable sobre Xun, investigó hasta descubrir que se trataba de un constructo ficticio. La autoría real del libro corresponde a Andrea Colamedici, quien actuó como “traductor” pero en realidad coescribió el texto junto a sistemas de IA. El proceso permitió eludir los requerimientos del Acta de IA de la Unión Europea, que obliga a revelar contenidos generados artificialmente. Según confesó el propio Colamedici, alrededor del 40% del libro fue redactado por inteligencia artificial en sus primeras versiones.
Hipnocracia propone una tesis provocadora: en la era digital, el control no se ejerce a través de la represión, sino mediante la saturación de información, creando un “trance funcional” que anula la capacidad crítica de la sociedad. Con ejemplos como Trump y Elon Musk, el libro sostiene que estos personajes encarnan una nueva forma de poder que explota el espectáculo, la promesa constante y la manipulación de la atención colectiva. Lo inquietante es que la propia obra se convierte en un ejemplo de lo que denuncia: una construcción diseñada para moldear la percepción.
El libro ha sido objeto de análisis en diversos foros académicos, entre ellos una mesa en Cannes liderada por la investigadora Cecilia Danesi, quien abordó cómo Hipnocracia descompone los mecanismos de poder en la era algorítmica. La obra discute también conceptos como la “autonomía perceptiva” y la “resistencia invisible”, formas de resistencia intelectual frente a la lógica de los algoritmos. Su éxito editorial, con varias reimpresiones y amplia difusión en medios, evidencia el apetito por discursos críticos sobre la realidad digital, incluso si estos provienen de autores inexistentes.
El caso de Jianwei Xun no solo pone en cuestión la autoría en la era de la inteligencia artificial, sino que también revela una paradoja brillante: un libro que analiza la manipulación de la percepción fue, en sí mismo, un experimento de manipulación. ¿Importa si una idea poderosa proviene de un humano o de una máquina? Esa es la pregunta que deja flotando este ensayo ficticio, cuyo impacto real sugiere que, en tiempos de posverdad, la autenticidad puede ser lo primero en sacrificarse.
Con información de: Wired.com