Durante años, el gélido desierto de Groenlandia ocultó uno de los secretos mejor guardados de la Guerra Fría: Camp Century, una ciudad subterránea construida por Estados Unidos en los años 60. Este lugar, diseñado para funcionar con energía nuclear, permaneció en el olvido hasta que la NASA lo redescubrió recientemente. Lo que parecía ser una base de investigación encubría un propósito mucho más oscuro y peligroso.
La historia de Camp Century comenzó en 1959, cuando el Cuerpo de Ingenieros del Ejército de Estados Unidos construyó esta base secreta en Groenlandia, bajo una capa de hielo de decenas de metros de espesor. Alimentada por el primer reactor nuclear portátil del mundo, el PM-2A, la estación estaba pensada para albergar hasta 200 personas durante periodos prolongados.
El descubrimiento de Camp Century por parte de la NASA en 2023 reavivó el debate sobre los peligros que pueden emerger debido al calentamiento global. Las instalaciones abandonadas bajo el hielo podrían volver a quedar expuestas en el futuro, liberando residuos biológicos, químicos y radiactivos que permanecen enterrados.
Según Chad Greene, científico de la NASA, las imágenes obtenidas con radares de penetración terrestre permiten observar la estructura subterránea con una nitidez nunca antes vista. Aunque actualmente no hay riesgo directo, el deshielo progresivo podría poner en peligro la estabilidad de los túneles y la seguridad ambiental en la región.
Los científicos advierten que cualquier exposición de estos residuos podría representar un peligro significativo para el medio ambiente y la salud pública. A medida que el hielo se derrite, el legado oculto de la Guerra Fría amenaza con resurgir, lo que plantea nuevas interrogantes sobre la responsabilidad ambiental y la gestión de estos antiguos sitios militares.