La pugna política entre el presunto huachicolero Antonio Martínez Fuente, El Toñín, y el exdirigente estatal del PRI y candidato al Senado, Néstor Camarillo Medina, registró un nuevo capítulo y la causa fue el escándalo por el Lamborghini Urus, con valor de 6.5 millones de pesos, en el que hace campaña la abanderada de Pacto Social de Integración (PSI) por Quecholac, Guadalupe Martínez Gerardo.
Camarillo Medina evitó respaldar a la candidata por Quecholac, tanto por la conducción del vehículo de lujo, como por su designación, al señalar que en algunos municipios ambos partidos postularon perfiles por su propia cuenta y que, en ese sentido, no habría un respaldo hacia la abanderada.
En tanto, su homólogo, el diputado federal Pablo Angulo Briseño, señaló que la conducta de la candidata fue frívola por utilizar un vehículo de lujo para mítines de campaña, con lo que alimentó la discordia entre El Toñín y Néstor Camarillo.
“No se puede admitir la frivolidad, en un municipio y estado donde hay carencia, los candidatos estamos obligados a mantener un comportamiento de congruencia y es lo que estaremos haciendo, nosotros responderemos por el PRI, vamos en una coalición y es lamentable que no se cuiden las formas de hacer política, la gente está harta de los excesos”, dijo el legislador priista Pablo Ángulo.
El historial de choques entre El Toñín y Néstor Camarillo inició justo días antes de que arrancaran las campañas electorales, cuando el primero responsabilizó al priista de ser el principal promotor de los ataques mediáticos contra Guadalupe Martínez y difundir noticias sobre los supuestos vínculos con el crimen organizado.
Con informacion de: HIPOCRITA LECTOR