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Espectáculos

Los galanes de la Época Dorada también rompían corazones

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Fabián Polanco | @fabiancpolanco

Hoy día tanto la televisión, como las plataformas digitales, al igual que el cine, nos presentan jóvenes figuras todos ellos galanes y de buen cuerpo, todos ellos encargados, además de demostrar su talento, acaparar un buen número de seguidoras y seguidores, a quienes invitarán con el simple deseo de mostrar su imagen en una fotografía, pantalla o concierto, a hacer un viaje al país de la fantasía.

Ante esto las mamás, abuelas o demás gente mayor se sorprenden, sin tomar en cuenta que en su momento ellos también cayeron en esa tentación. Si no nos creen, hagamos un viaje al pasado y analicemos a los galanes de la época dorada del cine mexicano y las que le siguen.

Empecemos con los dos ídolos histriónicos y musicales del cine mexicano por excelencia: Pedro Infante (1917-1957) y Jorge Negrete (1911-1953); ante los medios y el público protagonizaron una rivalidad fuerte y marcada. Unos amaban al ídolo de Huamuchil por su sencillez y acercamiento que tenía hacia el público, mientras que el ex esposo de María Félix para muchos era un antipático.

El cine inmortalizó ese “duelo musical” en Dos tipos de cuidado (México, 1953; Ismael Rodríguez).

Otros galanes que hicieron época en su momento, fueron los hermanos Gustavo Rojo (1923-2017) y Rubén Rojo (1922-1993); ambos convertidos con el tiempo en primeros actores, no sin antes ser galanes del cine y del teatro, recordando títulos como El gran calavera (México, 1949; Luis Buñuel) y El dolor de los hijos (México, 1949; Miguel Zacarías), respectivamente.

Sin duda alguna El señor teatro, Manolo Fábregas (1921-1996) fue otro de los galanes que más suspiros logró arrebatar a las jovencitas y señoras maduras de la época. De él recordamos títulos como El mártir del Calvario (México, 1952; Miguel Morayta) y Las señoritas Vivanco (México, 1959; Mauricio de la Serna).

Otras dos presencias obligadas en la gran pantalla en su momento fue la de dos galanes muy diferentes entre sí, pero cuyos estilos conquistaron a más de una, incluidas también algunas estrellas del espectáculo. Sus nombres: Arturo de Córdova (1905-1973) y Emilio Tuero (1912-1971).

El primero fue uno de los actores consentidos del melodrama, con títulos como Dios se lo pague (México, 1948; Luis César Amadori), además de esposo de Marga López; mientras que Tuero se consagró con la película Quinto patio (México, 1950; Raphael J. Sevilla), de la cual su tema musical le sirvió para estar en el estrellato.

Ramón Gay (1917-1960) fue otro de los galanes máximos del cine mexicano, además de un adonis en su tiempo. Sin embargo, su guapura fue su tumba pues murió asesinado por el ex-esposo de la actriz Evangelina Elizondo, con quien compartía créditos en la obra de teatro 30 segundos de amor.

Dicen por ahí que “La suerte del feo, el guapo la desea”; y prueba de esto es sin duda alguna Germán Valdés Tin Tan, uno de los cómicos y cantantes más talentosos que existieron en la época dorada del cine.

Proveniente de una de las dinastías más recordadas, Valdés logró tener en sus películas a todas y cada una de las mujeres más bellas del espectáculo y, para envidia de muchos, con todas tuvo escenas de beso y rítmicos bailes.

Si no nos creen, recuerden el romance que tiene con Silvia Pinal en El rey del barrio (México, 1949; Gilberto Martínez Solares), en la que le canta Contigo, ganándose un beso en plena borrachera.

Germán Robles (1929), Eduardo Noriega (1916–2007), Antonio Aguilar (1919-2007), Abel Salazar (1917-1995), y Wolf Ruvinskis (1921-1999) fueron otros galanes de la Época Dorada del cine mexicano que, con su presencia y estilo no tan galanes, pero sí muy masculinos, lograron llamar la atención del público y la crítica, en algunos casos haciéndose querer y en otras odiar por las maldades de sus personajes.

Desviando la línea del tiempo, Andrés García (1941) y Jorge Rivero (1938) fueron los galanes máximos del llamado Cine de Ficheras, que llegó a la gran pantalla a finales del setenta y parte del ochenta. Ambos con físicos sorprendentes, nunca antes vistos en el cine nacional, sorprendieron por sus atrevidas escenas, en las cuales no dejaron nada a la imaginación.

Lo más impactante es que, en ese entonces, sus edades oscilaban entre los 38 y 41 años respectivamente, dejando en claro que estos señores son como los vinos, entre más añejos mejor.

Para finalizar presentaremos a dos galanes, ambos con una amplia diferencia de edades entre sí, pero que se caracterizaron por llamar la atención por su masculinidad, llevando su galanura más allá del cine hasta la pantalla de cristal: Joaquín Cordero (1923-2013) y Héctor Bonilla (1939-2022).

Además de ser galanes en la pantalla grande, cada uno supo llevar su estilo a la televisión, uno en rol de galán maduro y el otro como sensual galán, en títulos que iban de El boxeador (México, 1958; Gilberto Gazcón) a El amor tiene cara de mujer (México, 1971; Fernando Wagner); y de El cumpleaños del perro (México, 1975; Jaime Humberto Hermosillo), a Viviana (México, 1978; Dimitrio Sarrás), respectivamente.

Con informacion de: https://filmeweb.mx/los-galanes-de-la-epoca-dorada-tambien-rompian-corazones/

Espectáculos

Ricky Martin cierra su gira en Puebla con gradas vacías y molestia entre sus fans

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Staff Revista Puebla

El cierre de la gira de Ricky Martin en Puebla, México «Ricky Martin Live», quedó marcado por la escasa asistencia de público al estadio de béisbol Hermanos Serdán.

Ante la poca respuesta de los fans, algunas gradas tuvieron que ser cubiertas con lonas negras para disimular los espacios vacíos, dejando una imagen que contrastó con la expectativa que suele generar el cantante puertorriqueño.

A la baja convocatoria como se observa en la imagen minutos antes de iniciar el concierto se sumó el retraso en el inicio del concierto, situación que generó molestias entre los asistentes.

Sin embargo, la mayor controversia surgió cuando personas que habían pagado boletos de 960 pesos fueron reubicadas en la zona Diamante, con la intención de concentrar al público y dar una mayor sensación de aforo.

La decisión provocó el descontento de quienes desembolsaron 5 mil 690 pesos por estar en esa zona, al considerar que no existía una diferencia real entre el costo de sus entradas y el de los boletos más económicos. Así, lo que debía ser una noche de celebración musical terminó envuelto en cuestionamientos sobre la organización, la experiencia de los asistentes y la respuesta del público poblano.

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Educación

El Día de Muertos

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Espectáculos

Ni los revendedores han comprado boletos para Ricky Martin entre cancelaciones, incertidumbre y boletos al 2×1

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Ray Zubiri

El Confesionario

Después de cancelar en 2025, el astro puertorriqueño anuncia su regreso a la Angelópolis. Sin embargo, las promociones de última hora reavivan las dudas sobre la respuesta del público y el interés comercial que despierta el espectáculo.

En el mundo del espectáculo hay artistas que venden boletos con solo anunciar su nombre y otros que, además de conquistar escenarios, tienen que recuperar la confianza del público. Ricky Martin, una de las figuras más reconocidas del pop latino, llega a Puebla con un reto que va más allá de cantar sus grandes éxitos: dejar atrás la incertidumbre que rodeó sus anteriores presentaciones en la ciudad.

El cantante puertorriqueño tiene programado su concierto para este martes 27 de octubre de 2026, a las 21:00 horas, en el Estadio Hermanos Serdán, como parte de su gira Ricky Martin Live México 2026. La cita representa una nueva oportunidad para encontrarse con sus seguidores poblanos, después de que su anterior presentación fuera cancelada en 2025.

Pero vayamos por partes, porque en Puebla la historia no comienza con la venta de boletos, sino con la memoria de un espectáculo que no pudo realizarse.

Dos cancelaciones que dejaron huella

La primera fecha anunciada para el concierto anterior fue el 6 de junio de 2025; posteriormente, el evento se reprogramó para el 9 de agosto de ese mismo año. Sin embargo, tampoco pudo concretarse.

En julio de 2025, el propio Ricky Martin informó que la presentación quedaba cancelada y atribuyó la decisión a reiterados incumplimientos contractuales por parte de la empresa organizadora. La noticia generó incertidumbre entre los seguidores que esperaban verlo en el Centro Expositor de Puebla.

Y es que cuando un concierto se anuncia, se pospone y finalmente se cancela, el problema no termina con retirar la fecha del calendario. También queda una pregunta entre los compradores: ¿ahora sí se realizará?

La confianza del público es uno de los activos más importantes de la industria del entretenimiento. Se puede invertir en publicidad, contratar espacios, colocar anuncios y lanzar campañas, pero recuperar la credibilidad requiere algo más sencillo y, al mismo tiempo, más complicado: cumplir lo prometido.

A pocos días del concierto la boletera FunTicket anunció una dinámica de 2×1 para el espectáculo del 27 de octubre. De acuerdo con información publicada el 21 de octubre, la promoción FunWeek contempla hasta dos mil entradas y alcanza distintas localidades del recinto.

La pregunta resulta inevitable: ¿se trata de una estrategia comercial para acercar el espectáculo a más personas o de un intento por impulsar la venta de localidades antes de que llegue el día del concierto?

En la industria musical, las promociones no son extraordinarias. Los organizadores pueden utilizarlas para incentivar la compra, ampliar el acceso a determinados sectores del público o acelerar la comercialización de entradas. Por sí sola, una oferta de 2×1 no demuestra que un concierto sea un fracaso ni permite establecer cuántos boletos se han vendido.

Sin embargo, en este caso, la promoción adquiere otra lectura por los antecedentes del evento. Después de dos cancelaciones, el público no solamente evalúa el precio de una entrada: también considera la certeza de que podrá disfrutar del espectáculo.

¿Y los revendedores? Tampoco parece despertar el entusiasmo de antes

Otro elemento que llama la atención es la aparente falta de interés de los revendedores, acostumbrados a buscar oportunidades en conciertos donde la demanda supera la oferta y conseguir una entrada se convierte en una pequeña hazaña.

En torno a este concierto circula la percepción de que ni siquiera ese mercado está mostrando el entusiasmo que suele acompañar a los espectáculos de gran convocatoria.

Lo que sí puede plantearse es una paradoja: cuando un espectáculo internacional necesita recurrir a promociones atractivas a pocos días de su realización, el público comienza a preguntarse cómo marcha realmente la venta de entradas.

Y aquí aparece el ingrediente que puede marcar la diferencia: la incertidumbre acumulada. El antecedente de 2025 pudo haber influido en la percepción de algunos compradores, aunque para determinar su impacto real sería necesario contar con cifras de venta y datos de comportamiento del público.

Porque una cosa es no poder pagar un boleto y otra muy distinta es pensarlo dos veces antes de comprarlo por temor a que la historia vuelva a repetirse.

Al final, la pregunta no es solamente cuántos boletos se venderán ni si los revendedores encontrarán negocio. La verdadera prueba será que el espectáculo se realice conforme a lo anunciado y que los asistentes salgan del Estadio Hermanos Serdán hablando de música, baile y una gran noche.

Porque en Puebla, después de tantas vueltas, el público merece algo más que una promesa: merece que el concierto se lleve a cabo.

Y como diría cualquier aficionado que ya pasó por la experiencia de una cancelación, antes de soltar la cartera hay una pregunta que pesa tanto como el precio del boleto: ¿ahora sí, Ricky?

La columna de esta semana ha terminado pueden ir en paz.

Contacto: rayzubiri@yahoo.com.mx  Redes Sociales: @RayZubiri

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