*Día Internacional de las Personas con Discapacidad.
Claudia Cordero Sánchez.
Hace más o menos ocho años en diciembre del 2013, la vida del entonces Presidente del Senado de la República y actual gobernador del estado de Puebla Miguel Barbosa Huerta dio un giro inesperado, una complicación de salud, le llevó a vivir una realidad muy diferente a la que conocía hasta entonces.
Muchas veces se piensa que si una persona tiene discapacidad es porque nació con ella, sin embargo la discapacidad se puede adquirir a lo largo de la vida por algún accidente, por vejez, al tener una edad avanzada, existe una probabilidad de que se deteriore la vista, la movilidad, la audición, el cerebro y también se puede adquirir, como en el caso del titular del ejecutivo de nuestro estado, por enfermedad.
Al Senador, le amputaron el pie derecho, una vez fuera del hospital, él señaló en ese tiempo en diferentes entrevistas, que tenía diabetes, la cual estaba muy controlada, sin embargo una lesión se complicó, provocándole una sepsis, que derivó en la pérdida de la extremidad.
La discapacidad que tiene no ha limitado su labor política, concluyó su participación en el Senado, realizó dos campañas políticas y hoy es el primer gobernador con discapacidad en la historia de Puebla, es al parecer el segundo gobernador de un estado en el país y es de las pocas personas con discapacidad en un cargo político también, en la historia de México.
En diversas entrevistas, discursos, notas y en sus redes sociales, está documentado que desde el inicio él aceptó su nueva realidad, asumiéndose como una persona con discapacidad, expresando también con claridad, que eso no lo iba a limitar en su trabajo legislativo, señalando que si bien vivía una realidad diferente, su actividad no disminuyó.
Su condición de vida, le ha dado una perspectiva diferente, consciente de las necesidades de esta población, es que en el 2019 por decreto creó el Instituto de la Discapacidad del Estado de Puebla (INDEP) cuya sede está en lo que era “Casa Puebla”, donde se brinda asesorías, talleres y realiza diversas actividades dirigidas a las personas con discapacidad en el estado.
En varias ocasiones su discapacidad se ha querido utilizar para hacer señalamientos públicos o políticos de él, algo que en realidad desafortunadamente pasa mucho, es decir, cuando una persona quiere atacar a alguien es muy común que en lugar de hacer referencias directas, al trabajo, cuestionamientos del por qué una cosa u otra o cuando se acaban los argumentos se tienden a expresar palabras que tengan que ver con el aspecto físico, la complexión, la estatura, la raza, entre otras.
Querer descalificar a alguien, por alguna condición o discapacidad, además de ser una falta de respeto es discriminación sea quien sea y tenga el cargo que tenga. En México las cifras de personas sin alguna extremidad a causa de la diabetes, de acuerdo a la Academia Nacional de Medicina rondan los 900 mil, sin embargo no hay cifras oficiales para saber realmente el número de personas que adquieren una discapacidad motriz, como resultado de la amputación de una extremidad por complicaciones de la diabetes.
Para poder avanzar hacia una sociedad incluyente, entre otros factores, es necesario dejar de utilizar la discapacidad como insulto, con una connotación negativa o como burla. Es verdad que la realidad de una persona con discapacidad depende de diversas causas, de la diversidad funcional que la discapacidad permita, de las condiciones sociales y económicas, entre otros factores, por ello es necesario abordar la discapacidad de manera transversal, generar políticas públicas para que puedan ejercer su participación plena.
La inclusión está en nuestras manos.
El caso del titular del ejecutivo, es uno, como muchos otros, la discapacidad no discrimina edad, situación socioeconómica, religión, raza, sexo, cultura, situación política o cargo público, al contrario siempre está abierta a incluir. Inclusión plena, desarrollo y vida digna de las personas con discapacidad, son sus derechos humanos y todas las personas podemos hacer algo desde nuestra trinchera. La inclusión está en mis manos. Y en las tuyas también.