La economía mexicana enfrenta un panorama preocupante en materia de empleo, ya que la informalidad laboral escaló a 54.9% en mayo, su nivel más alto desde octubre de 2023. Según datos de la ENOE, este incremento se explica por la incorporación de 188,702 personas al sector informal, mientras que el empleo formal perdió 117,038 plazas en el mismo periodo. Expertos advierten que, aunque hay creación de puestos de trabajo, la calidad de estos sigue siendo un desafío, ya que la mayoría carece de seguridad social y prestaciones básicas.
Uno de los hallazgos más alarmantes es que el aumento de la informalidad no provino de negocios no registrados, sino de empresas formales o incluso dependencias gubernamentales que contratan trabajadores sin garantizarles derechos laborales. Solo en mayo, 308,000 personas se sumaron a este esquema, lo que refleja una precarización del mercado. «La informalidad está vinculada a salarios bajos, falta de protección y malas condiciones laborales, un problema estructural que limita el bienestar de las familias», señaló Beatriz Robles, de Manpower México.
Aunque la población ocupada creció en 71,664 personas, esta cifra representa el peor desempeño del año en generación de empleo. El trabajo por cuenta propia fue el que más avanzó, con casi 290,000 nuevos ocupados, mientras que los empleos subordinados apenas aumentaron en 46,206 plazas. Paralelamente, el desempleo repuntó ligeramente, al pasar de 2.5% a 2.7%, su nivel más alto desde septiembre del año pasado, aunque aún se mantiene en rangos históricamente bajos.
Por sectores, solo agricultura, pesca y ganadería mostraron dinamismo, con 212,862 empleos creados. En contraste, la industria manufacturera sufrió una fuerte caída (-283,382 plazas), arrastrando al sector industrial a una pérdida neta de 33,862 puestos. Los servicios también retrocedieron, con una reducción de 56,994 empleos, donde el comercio y los servicios profesionales fueron los más afectados.
Analistas coinciden en que estos resultados reflejan una desaceleración económica, particularmente en sectores clave como manufactura y construcción. «El mercado laboral necesita condiciones más favorables para atraer inversión y generar empleos de calidad», destacó Gabriela Siller, de Banco Base. Mientras no se revierta la tendencia, millones de trabajadores seguirán expuestos a la vulnerabilidad económica, perpetuando un ciclo de precariedad que frena el desarrollo del país.
Con información de: El Financiero.com