El fabricante chino BYD tenía planes de construir su primera fábrica en México con una inversión de 600 millones de dólares y la generación de 10 mil empleos, pero el proyecto quedó en pausa. La llegada de Donald Trump a la Casa Blanca y su política de aranceles han cambiado el panorama económico y geopolítico entre China y México.
La relación comercial entre China y México ha cambiado drásticamente. Claudia Sheinbaum, presidenta de México, ha optado por una postura cautelosa para no afectar la relación con su principal socio comercial, Estados Unidos
Cindy Blanco, secretaria de Desarrollo Económico de Jalisco, confirmó esta postura al declarar que México no está buscando activamente inversiones chinas debido a las tensiones comerciales. Jalisco, estado que podría haber albergado la planta de BYD, ya ha alineado su estrategia con los intereses de Washington.
Mientras tanto, el Ministerio de Comercio de China retrasó la aprobación de la inversión de BYD en México, temiendo que la tecnología china pudiera filtrarse a Estados Unidos.
La inversión china en México superó los 2 mil millones de dólares anuales en los últimos tres años, el doble de hace una década. Pero con las presiones de Trump, varias empresas están optando por mover sus operaciones a otros países, como Perú, que ofrece un ambiente más receptivo y un tratado de libre comercio con Estados Unidos desde 2009.
Con información de: El Imparcial.com