Existen numerosos estilos de padres: modernos, activos, tradicionales, cansados, estresados, contentos, que no están, y la lista podría seguir. Pero hay una cuestión ineludible: la figura paterna está atravesando una profunda transformación.
Los padres del siglo XXI buscan ser proveedores y participantes activos en la crianza y el desarrollo emocional de sus hijos. Estos nuevos padres están más conectados y comprometidos, a la vez que buscan diferenciarse de los modelos tradicionales ―los de sus propios padres varones―, que los mantenían distantes de las tareas del hogar y el cuidado infantil. Los cambios socioeconómicos y culturales del siglo XXI facilitaron este nuevo escenario para padres, aunque el abandono y la poca presencia aún persisten en muchos casos.
El movimiento hacia nuevas paternidades da cuenta de roles en constante cambio ―aunque sea lento―, donde los padres buscan romper con los estereotipos arraigados y asumir una postura más activa y consciente en la vida de sus hijos. ¿Qué buscan estos papás? Diferenciarse de los suyos, acercarse, hablar y compartir, desde sus propios recursos.
“El padre de otras generaciones sabía poco y nada de sus hijos, más allá de si se portaban bien, mal o necesitaban algo. Un padre activo en el cuidado no es menos normativo, pero construye la norma desde otro punto de vista, más cercano a los hábitos”, dice el psicoanalista, escritor, doctor en Filosofía y en Psicología, Luciano Lutereau, en diálogo con Infobae.
Y sigue: “En este sentido, el padre gana en el sentido de compartir más y enriquecerse en el vínculo parento-filial. También por esta vía se afirma en la transmisión de sus experiencias y valores”. ¿La principal ventaja de este cambio? Según señala Lutereau, “el más básico de todos los beneficios es que va a conocer a sus hijos”.
Con informacion de: INFOBAE