El aroma inconfundible que antecede a la magia del cine, el acompañante fiel de reuniones y noches de cine en casa, las palomitas de maíz son mucho más que un simple bocadillo. Detrás de esas pequeñas explosiones de sabor se esconde una tradición que data de hace miles de años y una serie de beneficios que tal vez desconoces.
Originarias de lo que hoy es México, las palomitas de maíz vieron la luz hace aproximadamente 3600 años, según los registros más antiguos encontrados por arqueólogos.
Los aztecas no sólo consumían las palomitas como alimento, sino que también las utilizaban en ceremonias como ofrendas a los dioses, adornos para estatuas religiosas e incluso como adornos en collares y otras formas de decoración.
Los investigadores han encontrado evidencia que respalda el uso antiguo del maíz palomero en México. Los hallazgos arqueológicos incluyen espigas de maíz palomero y residuos de palomitas de maíz en cuevas en la región de lo que hoy es Nuevo México, datando de hasta 5600 años atrás.
Además, se han descubierto granos de este tipo de maíz en tumbas antiguas en Perú y otros lugares de América Latina, lo que demuestra que su uso trascendía lo culinario y tenía también un carácter ritual.
Con información de: INFOBAE