La discordia en La Casa de los Famosos México 2024 ha alcanzado un nuevo punto álgido debido a un incidente protagonizado por Mariana Echeverría y Briggitte Bozzo en una fiesta temática.
El altercado, que giró en torno a la posesión de un mango, terminó en la indignación por parte de usuarios en redes sociales, ya que desaprobaron que la integrante del team Tierra amenazara con un chuchillo a las mujeres del equipo Mar.
¿Qué pasó en la fiesta?
El evento tuvo lugar durante la noche del pasado viernes cuando se celebraba una fiesta ambientada en la jungla. Según se mostró en las cámaras del programa, mientras los participantes disfrutaban de la celebración, Briggitte tomó uno de los mangos que la producción había colocado para el consumo de todos. En medio de la calma, Mariana Echeverría se acercó para exigirle a la influencer que le entregara la fruta, argumentando la necesidad de racionar la comida.
Mariana insistió en que ella había sido justa con la distribución de los alimentos y que, dado que solo disponían de seis mangos, había que partirlos para que alcanzaran para todos. Aunque Briggitte defendió su acción alegando que ya había tomado el mango, la situación se agravó cuando Mariana decidió buscar y guardar la fruta en el refrigerador.
Más adelante, durante la misma fiesta, Gala, Karime y Briggitte se acercaron al refrigerador para recuperar el mango. El conflicto tomó un giro inesperado cuando Mariana se percató de que la fruta ya no estaba allí, generando un enfrentamiento directo.
Con una explosión de color, imaginación y tradición mexicana, el Instituto Alabama presentó su ofrenda de Día de Muertos 2026 dedicada a Pedro Linares López, el maestro cartonero originario de la Ciudad de México y creador de los alebrijes.
Este año, la comunidad escolar decidió rendir homenaje al artesano que transformó un sueño en patrimonio cultural. La ofrenda, montada por alumnos, docentes y padres de familia, estuvo custodiada por alebrijes monumentales elaborados con técnica de cartonería — papel, cartón, engrudo y estructuras de alambre — pintados con los colores vibrantes que caracterizan a estas criaturas fantásticas.
Los alebrijes son seres imaginarios conformados por elementos fisonómicos de animales diferentes, una combinación de varios animales reales y fantásticos. Su historia comenzó en 1936, cuando Pedro Linares López, cartonero del barrio de La Merced, enfermó gravemente a los 30 años y cayó en un profundo sueño.
Según su propio relato, soñó con un bosque apacible con árboles, rocas y animales que de pronto se convirtieron en criaturas extrañas: vio un burro con alas, un gallo con cuernos de toro y un león con cabeza de perro. Todos gritaban al unísono una sola palabra: “¡Alebrijes, alebrijes, alebrijes!”
Al despertar — cuenta la leyenda, en medio de su propio velorio — decidió darle vida a esa visión con su habilidad como cartonero. Con el tiempo, su obra llegó a manos de Diego Rivera y Frida Kahlo, fue llevada a exposiciones en Estados Unidos y Europa, y en 1990 le valió el Premio Nacional de Ciencias y Artes en la categoría de Artes y Tradiciones Populares.
En la tradición actual del Día de Muertos, los alebrijes se han convertido en guías espirituales que acompañan a las ánimas en su regreso, por su naturaleza híbrida entre lo terrenal y lo celestial.La ofrenda del Instituto Alabama integró ese simbolismo: cada grupo elaboró su alebrije como guardián, colocando en el altar elementos tradicionales — cempasúchil, pan de muerto, fotografías y papel picado — junto a carteles donde los alumnos explicaron qué animal combinaron y qué significa.
Con esta dedicatoria las directoras del Instituto Alabama Ángela Alonso Martínez del plantel 1 y Georgina M. López del plantel 2 refrendan su compromiso de mantener vivas las tradiciones mexicanas, enseñando a las nuevas generaciones que el arte popular es también una forma de honrar la memoria.
El cierre de la gira de Ricky Martin en Puebla, México «Ricky Martin Live», quedó marcado por la escasa asistencia de público al estadio de béisbol Hermanos Serdán.
Ante la poca respuesta de los fans, algunas gradas tuvieron que ser cubiertas con lonas negras para disimular los espacios vacíos, dejando una imagen que contrastó con la expectativa que suele generar el cantante puertorriqueño.
A la baja convocatoria como se observa en la imagen minutos antes de iniciar el concierto se sumó el retraso en el inicio del concierto, situación que generó molestias entre los asistentes.
Sin embargo, la mayor controversia surgió cuando personas que habían pagado boletos de 960 pesos fueron reubicadas en la zona Diamante, con la intención de concentrar al público y dar una mayor sensación de aforo.
La decisión provocó el descontento de quienes desembolsaron 5 mil 690 pesos por estar en esa zona, al considerar que no existía una diferencia real entre el costo de sus entradas y el de los boletos más económicos. Así, lo que debía ser una noche de celebración musical terminó envuelto en cuestionamientos sobre la organización, la experiencia de los asistentes y la respuesta del público poblano.