Louis Braille (1809-1852) fue un niño que, por tocar lo que no se debe, perdió la vista. Paradójicamente, este hecho se concatenó con otros más hasta llegar a un invento que permitió a los ciegos integrarse a nuestra civilización, que basa su conocimiento universal en la palabra escrita.
Poner puntos en relieve: el braille
Louis Braille (1809-1852) fue un niño que, por tocar lo que no se debe, perdió la vista. Paradójicamente, este hecho se concatenó con otros más hasta llegar a un invento que permitió a los ciegos integrarse a nuestra civilización, que basa su conocimiento universal en la palabra escrita.
Cuando Louis tenía tres años, se clavó en un ojo un punzón que tomó del taller de su padre y la infección lo dejó ciego. Este accidente coincidió con la fundación en París de la primera escuela para ciegos en el mundo: la Institution Royale des Jeunes Aveugles, lugar al que ingresó cuando tenía 10 años.
No obstante las condiciones durísimas que se vivían en las escuelas de esa época, Braille se las arregló para ser un alumno destacado: tocaba el órgano y el chelo y, además, aprendió a reconocer las letras del alfabeto sobre moldes resaltados, aunque este sistema le impedía escribir, pues únicamente permite reconocer formas, pero no reproducirlas.
Sin embargo, el origen del braille se remonta a Napoleón Bonaparte, quien le solicitó a Charles Barbier (1767-1841) —un capitán de la armada francesa— que creara un código de mensajes que pudiera leerse sin luz, para ocultar su presencia al enemigo.
El capitán Barbier creó un sistema a base de doce puntos resaltados que correspondían a ciertos sonidos. A este método lo llamó sonografía o «escritura nocturna». Fue una buena idea que resultó muy compleja para los soldados, pero que no fue a parar a la basura, sino al instituto de jóvenes ciegos donde Braille estudiaba.
Con información de: https://algarabia.com/el-braille/