El presidente de la Conferencia Episcopal Española, Mons. Luis Argüello, ha expresado su convicción de que el próximo Papa mantendrá el rumbo marcado por Francisco durante su pontificado. En una emotiva comparecencia en Valladolid, el prelado español subrayó que el sucesor deberá «reforzar las grandes líneas del Concilio Vaticano II» y mantener esa «comunión misionera» que caracterizó al Papa argentino. «El cónclave nos dará seguramente una sorpresa», anticipó Argüello, aunque aclaró que no se trataba de una especulación, sino de una expresión de esperanza ante los desafíos actuales.
El duelo por la muerte del Pontífice ha unido a la jerarquía eclesiástica española en un sentimiento compartido. Mons. César Fernando García Magán, secretario general de la CEE, resumió el pontificado de Francisco con las palabras de San Pablo: «Muy a gusto me gastaré y desgastaré por todos vosotros». Destacó como sellos distintivos de su mandato la «Iglesia en salida», la opción por las periferias existenciales y el impulso a la sinodalidad, elementos que, según los obispos españoles, han marcado «un antes y después» en la vida eclesial.
El Gobierno de España ha respondido con un gesto sin precedentes: tres días de luto oficial. El ministro Félix Bolaños calificó a Francisco como «un hombre bueno y un gran Papa», destacando su lucha contra el cambio climático y su atención a los marginados. «Nos quería y nosotros le queríamos a él», afirmó el representante del Ejecutivo, reflejando la especial conexión que el Pontífice mantuvo con España. El presidente Pedro Sánchez, a través de redes sociales, reconoció el «legado profundo» dejado por Bergoglio.
Desde todas las diócesis españolas han llovido los testimonios de afecto. El cardenal Omella (Barcelona) recordó que Francisco «murió con las botas puestas», fiel a su estilo cercano hasta el final. Mons. Gil Tamayo (Granada) lo definió como «defensor de los pobres y de la paz», mientras Mons. Saiz Meneses (Sevilla) destacó su «amor sin límites por los más pequeños». La emoción fue particularmente palpable en declaraciones como las de Mons. Iceta (Burgos), quien subrayó la especial preocupación del Papa por la España rural, esos territorios que tanto necesitan «de la presencia de Dios».
Este sentimiento de pérdida se mezcla con la gratitud por un pontificado transformador. Mons. Munilla (Orihuela-Alicante) resumió este sentir con un emocionado «¡Misión cumplida, Santo Padre!», mientras Mons. Elizalde (Vitoria) agradeció su vida «entregada e incansable». Desde Cádiz, Mons. Zornoza lo recordó como «luchador incansable por los necesitados», y el obispo electo de Córdoba, Mons. Fernández González, destacó su capacidad de tender puentes y su opción preferencial por migrantes y excluidos. En este momento de dolor, la Iglesia española mira al futuro con la certeza de que Francisco ha dejado una huella imborrable y el desafío de mantener viva su revolución de misericordia.
Con información de: ACI Prensa.com