Sin decirlo abierta o textualmente, Antonio Valente Martínez Fuentes, quien ha sido señalado por las autoridades como presunto líder huachicolero, se erigió como un jugador más del proceso electoral para apuntalar las aspiraciones de su hija Guadalupe Martínez Gerardo, candidata de Pacto Social de Integración a la presidencia municipal de Quecholac. Y lo hizo de la manera que mejor sabe: Lanzando bombas mediáticas para jalar reflectores. Así anunció la presentación de dos denuncias de hechos contra los periodistas Carlos Loret de Mola, director general de Latinus, y Juan Carlos Valerio, director de noticias de Imagen TV Puebla, por supuestamente transgredir la Ley de Acceso de las Mujeres a una Vida Libre de Violencia, al afirmar que “la señorita Guadalupe Martínez es hija de un delincuente”, a pesar de que es falso al no existir una sentencia que lo confirme.
Citó como ejemplo: “Es el mismo caso que se dio con el periodista que dio la nota (Carlos Loret), quien fue citado ante la FGR y no ese simple hecho él ya se considera un delincuente, él sigue practicando su profesión, por lo que en este caso nos vemos en la necesidad de presentar una denuncia por ese tipo de hecho”.
Para rematar con la advertencia de que “llegará hasta las últimas consecuencias para que (los periodistas) acepten su responsabilidad”.
QUERÍA SER ALCALDE
Las declaraciones de Antonio Martínez ocurrieron en una conferencia de prensa, efectuada en Palmarito Tochapan, en el municipio de Quecholac, sitio en el que a principios de mayo de 2017 un grupo de huachicoleros, comandados por su líder Antonio N, abrió fuego en contra de elementos del Ejército mexicano, lo que provocó una refriega que dejó 10 personas muertas, entre ellas cuatro militares y seis pobladores, así como 12 lesionados (11 uniformados y un policía estatal).