¿Qué películas hizo Chabelo? Además de la emisión dominical, «El amigo de todos los niños» también incursionó en el cine donde compartió créditos con artistas de la talla de Mario Moreno «Cantinflas» en la película «El Extra» de Miguel M. Delgado, de 1962. En dicho filme protagonizó un momento incómodo junto a «El mimo de la gabardina» que casi le cuesta su trabajo.
Dentro de su carrera filmográfica, donde se encuentran más de 30 películas, destacaron las cintas que rodó junto a Pepito, su compañero de aventuras, que marcaron las infancias de varias generaciones.
¿Quién es Pepito? Pepito, el niño que acompañó a Chabelo en diversas cintas, era interpretado por el actor Martín Ramos Arévalo. El carisma que el niño demostró le valió para ser seleccionado en un casting y participar por primera ocasión junto a Chabelo en la cinta Pepito y la lámpara maravillosa, en 1972.
Tras la popularidad y el éxito que la película alcanzó, Ramos volvió a interpretar a Pepito y trabajó con López en Chabelo y Pepito contra los monstruos (1973), la película más recordada de esta dupla.
Posteriormente hicieron otra película llamada Chabelo y Pepito detectives (1974) que también tuvo buena aceptación entre el público infantil, incluso se puede ver la película completa desde YouTube.
Películas de Chabelo y Pepito Pepito y la lámpara maravillosa (1972) Chabelo y Pepito contra los monstruos (1973) Chabelo y Pepito detectives (1974) ¿Qué fue de Pepito? Edad Martín Ramos Árevalo Tras el éxito alcanzado en cine con Chabelo, Martín Ramos también incursionó en la televisión y el teatro. Posteriormente se alejó de los reflectores.
Casi cuatro décadas después de rodar su primera película juntos, Ramos y «Chabelo» se reencontraron en 2010 en el programa Mojoe que conducían Yolanda Andrade y Monserrat Olivier.
Con una explosión de color, imaginación y tradición mexicana, el Instituto Alabama presentó su ofrenda de Día de Muertos 2026 dedicada a Pedro Linares López, el maestro cartonero originario de la Ciudad de México y creador de los alebrijes.
Este año, la comunidad escolar decidió rendir homenaje al artesano que transformó un sueño en patrimonio cultural. La ofrenda, montada por alumnos, docentes y padres de familia, estuvo custodiada por alebrijes monumentales elaborados con técnica de cartonería — papel, cartón, engrudo y estructuras de alambre — pintados con los colores vibrantes que caracterizan a estas criaturas fantásticas.
Los alebrijes son seres imaginarios conformados por elementos fisonómicos de animales diferentes, una combinación de varios animales reales y fantásticos. Su historia comenzó en 1936, cuando Pedro Linares López, cartonero del barrio de La Merced, enfermó gravemente a los 30 años y cayó en un profundo sueño.
Según su propio relato, soñó con un bosque apacible con árboles, rocas y animales que de pronto se convirtieron en criaturas extrañas: vio un burro con alas, un gallo con cuernos de toro y un león con cabeza de perro. Todos gritaban al unísono una sola palabra: “¡Alebrijes, alebrijes, alebrijes!”
Al despertar — cuenta la leyenda, en medio de su propio velorio — decidió darle vida a esa visión con su habilidad como cartonero. Con el tiempo, su obra llegó a manos de Diego Rivera y Frida Kahlo, fue llevada a exposiciones en Estados Unidos y Europa, y en 1990 le valió el Premio Nacional de Ciencias y Artes en la categoría de Artes y Tradiciones Populares.
En la tradición actual del Día de Muertos, los alebrijes se han convertido en guías espirituales que acompañan a las ánimas en su regreso, por su naturaleza híbrida entre lo terrenal y lo celestial.La ofrenda del Instituto Alabama integró ese simbolismo: cada grupo elaboró su alebrije como guardián, colocando en el altar elementos tradicionales — cempasúchil, pan de muerto, fotografías y papel picado — junto a carteles donde los alumnos explicaron qué animal combinaron y qué significa.
Con esta dedicatoria las directoras del Instituto Alabama Ángela Alonso Martínez del plantel 1 y Georgina M. López del plantel 2 refrendan su compromiso de mantener vivas las tradiciones mexicanas, enseñando a las nuevas generaciones que el arte popular es también una forma de honrar la memoria.
El cierre de la gira de Ricky Martin en Puebla, México «Ricky Martin Live», quedó marcado por la escasa asistencia de público al estadio de béisbol Hermanos Serdán.
Ante la poca respuesta de los fans, algunas gradas tuvieron que ser cubiertas con lonas negras para disimular los espacios vacíos, dejando una imagen que contrastó con la expectativa que suele generar el cantante puertorriqueño.
A la baja convocatoria como se observa en la imagen minutos antes de iniciar el concierto se sumó el retraso en el inicio del concierto, situación que generó molestias entre los asistentes.
Sin embargo, la mayor controversia surgió cuando personas que habían pagado boletos de 960 pesos fueron reubicadas en la zona Diamante, con la intención de concentrar al público y dar una mayor sensación de aforo.
La decisión provocó el descontento de quienes desembolsaron 5 mil 690 pesos por estar en esa zona, al considerar que no existía una diferencia real entre el costo de sus entradas y el de los boletos más económicos. Así, lo que debía ser una noche de celebración musical terminó envuelto en cuestionamientos sobre la organización, la experiencia de los asistentes y la respuesta del público poblano.