El recinto legislativo de la Cámara de Diputados vibró con una emoción difícil de contener. Claudia Sheinbaum, vestida en un atuendo bordado por manos oaxaqueñas, subió las escalinatas del Congreso de la Unión entre aplausos, saludos a las cadetes y vítores que se perdían entre los flashes de las cámaras. El sitio fue el lugar perfecto para reconocer la trayectoria de Andrés Manuel López Obrador y su legado en el país.
“¡Es un honor estar con Claudia hoy!”, corearon los presentes, cuando el reloj, marcando las 11:36 horas, presenció el momento en que Andrés Manuel López Obrador entregó la banda presidencial a la nueva mandataria de México, la segunda emanada de Morena.
Ifigenia Martínez, presidenta de la Mesa Directiva de la Cámara de Diputados, con la energía que le quedaba de una larga trayectoria de lucha política, le pasó el emblema a Sheinbaum, quien con la firmeza de su voz tomó el mando del país e inició formalmente su mandato de seis años.
En su discurso de toma de protesta, Sheinbaum no dejó lugar a dudas: el legado de López Obrador quedó grabado en la historia como el presidente que impulsó una revolución pacífica, palabras que resonaron en el recinto entre aplausos.
“El dirigente político y luchador social más importante de la historia moderna. El presidente más querido, solo comparable con Lázaro Cárdenas, el que inició y termina su mandato con más amor de su pueblo y para millones, aunque a él no le gusta que se lo digan, el mejor presidente de México. El que inició la revolución pacífica de la Cuarta Transformación”, externó.